Por gritar ¡libertad!, poetisa cubana y su hermana son castigadas brutalmente por el régimen | Opinión
Los cubanos libres sabemos que la única ley que impera en Cuba, desde el secuestro de la turba fidelista, es la Ley del Escarmiento. Para ellos el Estado de Derecho es apenas un discurso calculado e hipócrita de cara a la ONU o al Parlamento Europeo.
Volverá a ser demostrado este jueves 20 de enero de 2022, cuando siete ciudadanos cubanos que se atrevieron a gritar “libertad”, serán encausados bajo el expediente 379 de 2021, de la Unidad Provincial de Investigación Criminal de Mayabeque, bajo delitos fabricados de atentado, desórdenes públicos, desacato y resistencia.
María Cristina Garrido Rodríguez y su hermana Angélica Garrido Rodríguez, Giorbis Pardo del Toro, Alexis Pedro Acosta Hernández, Osmany Hernández Rodríguez, Yanet Sánchez Cocho y Patricia Lázara Acosta Sánchez, serán llevados al degolladero del feudo comunista para hacer rodar sus cabezas en la plaza pública a manera de escarmiento para el resto de los infieles.
María Cristina Garrido fue arrestada el pasado 12 de julio junto a su hermana Angélica y otros opositores al régimen castrista del municipio de Quivicán, en la antigua Provincia de La Habana. Humilladas y golpeadas salvajemente delante de sus vecinos y sus cinco hijos, fueron secuestradas, tras varios traumatismos, por los paramilitares del régimen. Su delito: salir el día 11 de julio a las calles de su pueblo para gritar ¡Patria y Vida! ¡Libertad! y ¡abajo la corrupción del partido comunista!
Conducida sin cargos ni derechos a prisión, María Cristina fue víctima del “bautizo” servido por corpulentas agentes del presidio político. Fue golpeada hasta hacerle perder el control de su esfínter y orinarse sobre sí misma en sádicos rituales fascistas, para obligarle a gritar ¡viva Fidel!
Por negarse a firmar arrepentimientos, la reciclan de celda de castigo —donde su fémur era demasiado largo para el ancho y largo de sus paredes—, a celda de aislamiento, a pabellón común, rodeada de una penitenciaría, confundida y violenta. Desde entonces le niegan la luz, ver a sus los hijos y la poesía.
El totalitarismo cubano, como cualquier otro socialismo, se suicida en la sujeción de las libertades individuales, en la supresión del talento. En Cuba hay muchas María Cristina Garrido. Su caso es el de una artista ignorada, una poeta genuina, amordazada y sujeta a la miseria disfuncional del comunismo cubano, a la falta de tiempo para el alma.
María Cristina, cansada de que “la eternidad / quepa en ese buche de café” se descubrió rebelde a la dictadura en las calles con gritos de ¡Patria y Vida! Ella es Dulce María Loynaz hecha calle, protesta verbal; tan libre en sí misma, que su sola existencia es un acto intolerable de rebelión de cara a los déspotas.
Gracias a Amir Valle de Ilíada Ediciones y al poeta Rafael Vilches, la excelencia de la poesía intimista y rebelde de María Cristina Garrido se presenta al mundo por primera vez en su poemario “Examen de tiempo”, un libro desde ya, referencia generacional, testimonio del TIEMPO de una heroína cubana que decidió llevarse su libertad tras los barrotes, para seguir siendo libre.
“Examen de tiempo” es remedio contra el anonimato, rayo de luz que visualiza la tragedia del pueblo cubano a un Occidente libre y utópico que se empeña en ignorarla. María Cristina Garrido está recluida sin presagios ni destino, esperando varios lustros de prisión. Pero a partir de hoy el mundo tendrá acceso a su libro en todas las plataformas, sabrá de su existencia y fatalismo, y sus verdugos tendrán que responder.
Allí, entre aquellas paredes violentas y llenas de gérmenes terminales, se consume su cuerpo en la humedad insalubre y la crueldad de carceleras sin nombre; se encorva frágil su espalda, se enferma su piel, y le niegan la luz, la silla, la cama y los medios para escribir.
Es fácil morir en el infierno. En él, la libertad no es otra cosa que esperanza. Sospecho que Martí, marcado de cadenas y grilletes, la toma de la mano y la embaraza de versos cada noche. El parto será el fin de la dictadura cubana.
Manuel L. Mérida, poeta y pintor cubano radicado en Houston, Texas.