ORESTES RODRÍGUEZ: El Grito de Yara
Hoy se cumplen 146 años del Grito de Yara, que inició la gesta independendista de Cuba. A pesar de que la isla hoy padece una tiranía más allá del medio siglo, no por ello la perspectiva del cubano puede estar alejada de regresar a la República que forjaron nuestros próceres.
Los antecedentes de rebeldía del cubano surgieron en los albores del siglo XIX y las inquietudes por la independencia de la isla fueron representadas por dos ilustres cubanos: José Agustín Caballero, con su proyecto constitucional para que el diputado Andrés de Jáuregui lo presentase a las Cortes de 1811, pretendiendo un tipo de gobierno descentralizado. El otro proyecto fue de la autoría del sacerdote Félix Varela, con el fin de obtener realidades concretas y, de paso, una denuncia de la situación arbitraria existente.
Como se observa, el fermento emancipador adquirió mayor auge en la primera mitad del citado siglo. La pasión independentista genera el surgimiento de varios movimientos, entre ellos, la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, la Conspiración de la Escalera, con sus mártires Gabriel de la Concepcion Valdés (Plácido), Joaquín de Agüero y otros luchadores.
La guerra de los Diez Años iniciada el 10 de octubre de 1868, fue un movimiento que pretendió el rescate de la riqueza y la reinvidicación del poder politico y si se medita sobre estos dos postulados, se obtendrá inmediatamente la causa y la razón de ser de la revolución de Yara, la explicación de su direccion social y, al propio tiempo, la postura lógica de los dirigentes del movimiento insurreccional.
El liderazgo de Carlos Manuel de Céspedes se hizo sentir en el escenario bélico. Por consiguiente, los factores eonómicos, politicos y sociales de aquella jornada en que vivía sumergida la población criolla, crearon las condiciones que motivaron la contienda armada y que Céspedes consagrara en la Declaración de Independencia, el 10 de octubre de 1868, en la que se lee: “Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio. El ejemplo de las más grandes naciones autoriza ese último recurso. La isla de Cuba no puede estar privada de los derechos que gozan otros pueblos, no puede consentir que se diga que no sabe más que sufrir. A los demás pueblos civilizados toca interponer su influencia para sacar de las garras de un bárbaro opresor a un pueblo inocente, ilustrado, sensible y generoso”.
Una ojeada a la situación que vive la isla de Cuba actualmente en los factores económicos, políticos y sociales, no difiere en nada de la que motivó el Grito de Yara, superada —incluso— por un éxodo de más de dos millones de cubanos y que continúa, al establecerse y mantenerse aún el régimen socialista. Los próceres no pueden ser olvidados, al margen del tiempo que perdure la dictadura castrista y su nefasta trayectoria.
La antorcha de Yara se mantiene encendida a través de la oposición y disidencia interna que en la isla aboga por un clima de reales cambios y que se respeten los derechos humanos y, por ende, el cese de los atropellos que padece el pueblo cubano.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: El Grito de Yara."