ALEJANDRO RÍOS: El regreso de Marquitos
Cuando el cineasta cubano Ricardo Vega abandonó la isla, a principios de los años noventa, lo hizo pertrechado con valiosos materiales de archivo de los Noticieros ICAIC que luego dieron lugar al documental Cuba la bella, producido por la escritora Zoé Valdés, en Francia.
Hay una versión ampliada del mismo –Fiel Castro–, incluido en la edición de La ficción Fidel (2008), libro de Valdés. El divulgado documental encadena la oratoria delirante del dictador cubano y la locución ditirámbica de los éxitos de la revolución que luego terminaron en sonados fracasos.
Entre los momentos históricos, tristemente célebres, que figuran en el video se encuentra la comparecencia iracunda de Castro en un juicio televisado donde se acusa al supuesto delator de los mártires de Humboldt 7, Marcos Rodríguez (Marquitos).
Ver a un gobernante, totalmente descompuesto, con facha de poca higiene y pocos amigos, tronar contra un sospechoso desconcertado, fue otra de las pruebas tempranas y rotundas de que la llamada justicia revolucionaria nunca estaría separada de las trapisondas del poder.
Marquitos fue encontrado culpable en 1964 y pasado por las armas. Con uno de sus performances maestros, Fidel Castro había sacado del juego a los viejos comunistas del Partido Socialista Popular (PSP) y a los jóvenes del Directorio Revolucionario. El Movimiento 26 de Julio seguiría despejándole el camino en pos de su poder omnímodo.
En la pasada Muestra ICAIC de Jóvenes Realizadores, la sorpresa lo constituyó, sin duda, el documental Los amagos de Saturno, el caso del delator de Humboldt 7, de la directora Rosario Alfonso Parodi, quien resucita el fantasma de Marquitos en una rigurosa investigación histórica que el cine cubano gubernamental ha soslayado consuetudinariamente.
Otra vez se pone sobre el tapete la culpabilidad o inocencia de Marcos Rodríguez como chivato de los jóvenes que en 1957 se refugiaron en el apartamento de la citada dirección, luego de participar en el asalto al palacio presidencial, el 13 de marzo de ese mismo año.
Alfonso Parodi no se conforma con las “cabezas parlantes” que suelen agobiar este tipo de cine. Emplea, con dinamismo gráfico y de edición, fotografías, documentos, cartas, en su mayoría inéditos, y, sobre todo, las confesiones grabadas de Marquitos y de otros de los encartados en la infausta saga, entre los cuales figura, de manera prominente, Joaquín Ordoqui, viceministro del ejército castrista y dirigente del PSP, defenestrado después del juicio junto a su esposa Edith García Buchaca, dirigente cultural del régimen. Ambos amigos y protectores del inculpado.
La intriga de este verdadero rompecabezas avanza con notable suspense como una novela policial. Personas que hubieran dado fe de la identidad de Marquitos, como los testaferros de Esteban Ventura, son fusilados de manera sumaria. Osmany Cienfuegos no quiso contar lo que sabía y la familia de García Buchaca se negó a que la entrevistaran. Agentes represivos del socialismo europeo colaborando con la policía política cubana a la hora de inculpar y apresar.
Aparecen, por primera vez en pantalla, interrogadores profesionales de las mazmorras castristas explicando cómo hicieron confesar al acusado y luego debieron asistir a su fusilamiento, por órdenes superiores, para garantizar que había fallecido.
Del horror chabacano de la dictadura de Batista, se pasa al sofisticado andamiaje del terror totalitario, sobre todo a la imbricación del miedo que ha garantizado la supervivencia de sus muchas tropelías.
Este domingo 12 de julio a las 8:00 p.m. el programa del Canal 41 (AmericaTeVe) La Mirada Indiscreta repasa algunos fragmentos del excelente y revelador documental Los amagos de Saturno, junto a Fructuoso Rodríguez, hijo de uno de los mártires asesinados en Humboldt 7.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2015, 0:27 p. m. with the headline "ALEJANDRO RÍOS: El regreso de Marquitos."