NICOLÁS PÉREZ: El Coco
En un artículo anterior, en esta misma columna, hablé sobre una entrevista de alquilar balcones de Jorge Ramos a Mario Vargas Llosa sobre el derecho de ajusticiar dictadores. Las respuestas de Vargas Losa sobre los dictadores era un tema tan apasionante y primario que solo asumí, tras una segunda lectura, que la más genial de las respuestas del Premio Nobel, fue cuando Jorge Ramos le preguntó: “Si usted aprueba el ajusticiamiento de Trujillo, ¿justificaría el ajusticiamiento de los Castro?”. Entonces Mario le respondió: “Creo que cada caso debe estudiarse dentro de su contexto, yo no puedo fijar la estrategia en el caso de Cuba, porque no vivo adentro”. Una gran lección para todos aquellos en este exilio que pretenden decirle a la disidencia cómo liberar a Cuba lejos de la candela y de las pateaduras.
Acostumbro a reunirme con los disidentes recién llegados de la isla al menos una vez. Les pregunto hasta donde el jején puso el huevo y luego que escucho, callo. Solo hago una sola excepción y es con el Coco Fariñas, que nos vimos por cuarta vez en mi casa el pasado sábado.
Sobre la excepción que hago con el Coco es explicable: tenemos fuertes diferencias sobre el problema de Cuba, pero es un problema geográfico, no ideológico. Tengo la impresión de que si yo viviera en Cuba pensaría como él, y si él viviera en Miami, pensaría como yo.
Presentes en el almuerzo estaban la periodista de Radio Martí Idelmira Darias y su esposo, el doctor Warry Sánchez y Amaya, Paco Talavera, mi vecino Rember, y por último, como detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, la madre del Coco, Alicia, a la cual yo le hubiera dado el Premio Sajarov en vez de a su hijo de haber sido miembro del Parlamento Europeo. Alicia apenas habla, pero no hace falta, sus ojos inquisitivos y curiosos hablan por ella. Alicia tiene 79 años y fue profesora de Enfermería durante 49 en el Instituto de Ciencias en Santa Clara. Estuvo embarazada del Coco durante Bahía de Cochinos, y socorrió como enfermera tanto a militares castristas como a expedicionarios de la Brigada 2506.
El Coco es actualmente el portavoz del Foro Anti Totalitario Unido, cuyo Coordinador General es Félix Navarro, del Grupo de los 75, y su Secretario Ejecutivo José Daniel Ferrer. Por ambos es evidente que Fariñas los admira y respeta tremendamente.
Sobre la situación actual dentro de la isla, Seguridad está obsesionada con infiltrar a su oposición, con dos objetivos muy claros. El primero crear rencillas personales internas que provoquen división dentro de la disidencia, por lo que el Foro plantea que son inadmisibles las descalificaciones públicas entre hermanos de lucha. La segunda es más siniestra: crear organizaciones fantasmas dirigidas por el G2 para que apoyen los planteamientos de los posibles sucesores de Raúl para dominar cualquier agenda sobre una inevitable sucesión. Para evitar esto el Foro plantea que es condenable cualquier reunión individual de cualquier grupo disidente con el castrismo para discutir sobre la transición sin que estén presentes todos los matices políticos de la oposición interna y el exilio. Y para darle legitimidad al proyecto deben participar como observadores la Unión Europea y Washington.
Piensa que algunos opinan que el sucesor de Raúl podría ser Miguel Díaz Canel y no es imposible pero el verdadero poder lo va a ejercer Alejandro Castro.
Sobre los vínculos del Coco con Díaz Canel, estuvieron en el mismo equipo de baloncesto cuando niños y coincidieron más tarde en la organización de “Camilitos” de Santa Clara, y Canel lo fue a visitar una vez a un hospital durante una de sus huelgas de hambre, pero se mantuvo distante. Sobre él me dice el Coco que es una buena persona, pero solo el futuro dirá la última palabra, si la historia lo convierte en un Gorbachev o un Vladimir Putin.
Hablamos de temas profundos como el consejo que le dio Lech Walesa, que en vez de concentrarse en denunciar temas abstractos como falta de libertad y democracia, lo debían hacer sobre las injusticias sociales del castrismo contra su pueblo.
Me habló de que no se puede cometer el mismo error que en Polonia, que le entregaron el poder económico a los comunistas, lo cual dio pie a que perdieran gran parte del poder político. En Cuba no se puede repetir la nefasta piñata de Nicaragua. Cada negocio nacionalizado en Cuba desde cadenas de hoteles a un puesto de fritas debe ser vendido por licitación pública.
El futuro de Cuba es nebuloso y difícil, y lo único que le dije al Coco al final de la tarde: “En este exilio conversa con todos y escucha a todos, pero no permitas que te den órdenes ni se apoderen de tu propia agenda”.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2014, 3:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: El Coco."