JOSÉ MANUEL PALLÍ: ¿La ‘cubanización’ llegó al FBI?
A mediados de septiembre, un periódico en Miami publicó en su primera plana una “noticia” bajo este titular: “FBI: Cuba intenta infiltrar las universidades de los Estados Unidos”.
El articulo, a través de un enlace electrónico en la versión digital del periódico, lo remite a uno al informe, publicado en la red de internet, presuntamente por el mismísimo FBI. Pero yo, en vez de recurrir a ese enlace, me dirigí directamente a la página web de nuestra benemérita policía federal, y traté de encontrar, por todos los medios posibles (tags o combinaciones de palabras) y a través del buscador interno de esa página, el reporte / informe al que se refería la “noticia” en cuestión, sin suerte hasta el sol de hoy…
En otras circunstancias, esto no pasaría de ser uno de tantos incidentes en “la batalla sin ideas” que libran quienes, desde fuera, pretenden cambiar “la situación” en Cuba (o en Venezuela, o en Bolivia, o en donde sea). Pero el artículo –y el presunto informe del FBI que reproduce a través del enlace–, en su afán de “alertar” al público sobre la insidiosa práctica de los servicios de inteligencia cubanos al penetrar nuestros círculos académicos (el informe dice que los servicios de inteligencia de todos los países hacen lo mismo, y no debe ser muy complicado imaginar que los nuestros también, pero dedica el 90% de su texto a los desvelos del espionaje cubano), lo hace describiendo ciertas conductas perfectamente lícitas y sugiriendo que pudieran ser consideradas punibles como espionaje.
El propósito del artículo y del “reciente” informe del FBI, más que alertar, parece ser atemorizar a quienes están dispuestos a entablar una relación, un diálogo, con quienes en Cuba tienen una visión del mundo y de las cosas diferente a la que tenemos nosotros en los Estados Unidos.
Y cuando un medio de difusión pone en boca del FBI “razonamientos” que pretenden intimidar a todo aquel que viaja a Cuba en los llamados “viajes académicos” o “pueblo a pueblo” e interactúa con cubanos en la isla como este desconcertante párrafo con el cual concluye el artículo de marras:
“En todo caso, el resultado final de toda esta estrategia no tiene por qué suponer “el reclutamiento de agentes clandestinos”, sino que “algunos de los individuos [contactados] puede que no se les diga de forma abierta que están trabajando para los servicios secretos cubanos, aunque no debe ser muy complicado para ellos el descubrir que así es”, no puede uno sino preguntarse si nuestra “cultura mayamera” ha penetrado al FBI. Y esa penetración conlleva, en mi humilde opinión, un peligro serio para nuestra democracia, ya tan maltratada por quienes pretenden ideologizar y/o politizar todo contacto con Cuba.
Confieso que no pude terminar de leer el presunto reporte / informe del FBI al que conduce el enlace que aparece en la versión digital de esta “noticia” (un collage de recuadros sin mucha coherencia) pero sí alcancé a ver uno de esos recuadros en el cual se leía que el informe / reporte del FBI se basaba, en gran medida, en los dichos de un agente de inteligencia cubano que desertó hace más de veinte años y en una monografía que el mismo agente publicó hace 12 años bajo los auspicios de uno de nuestros “institutos expertos en cubanología”. Pero eso no se lo decía el periódico a sus lectores, al tiempo que “alertaba” en un editorial que el reporte / informe del FBI era una prueba “irrefutable” de que Cuba seguía intentando penetrar nuestro mundo académico.
Pudiera ser el caso que los “inteligentes” de Cuba, como muchos otros servicios de inteligencia del mundo, continúen con ese tipo de prácticas; eso no lo sé. Lo que sí me queda claro es que ni el reporte / informe del FBI ni el “alerta” del diario son “noticia”, y mucho menos de primera plana.
Siento el mayor respeto por quienes desde esta capital del exilio (que ya no es solo cubano sino plurinacional) se esfuerzan por cambiar la situación interna en los países cuyos problemas los llevaron a venir a Miami. Pero el problema de Cuba, en mi humilde opinión, es un problema que debemos resolver los cubanos, entre cubanos, y dentro de Cuba. Y la solución de ese problema se complica en la medida en que nos aliamos con las “causas” de otros exilios, por mucha simpatía que sintamos hacia ellas.
Abogado cubanoamericano.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "JOSÉ MANUEL PALLÍ: ¿La ‘cubanización’ llegó al FBI?."