UVA DE ARAGÓN: Estados Unidos y Cuba: intereses y riesgos
Pronto las embajadas de Estados Unidos y Cuba abrirán sus puertas en La Habana y Washington aunque falte un largo trecho para la normalización de relaciones. Cabe preguntarse qué desean y qué arriesgan las partes interesadas.
La administración del presidente Obama insiste en su interés en presionar a favor del respeto a los derechos humanos en la Isla. Las declaraciones del Departamento de Estado ante la detención de 100 opositores y los golpes propinados a Antonio Rodiles lo confirman. No puede descartarse que desee asimismo evitar éxodos como el del Mariel o la crisis de los balseros, e incluso beneficiar intereses económicos de empresas estadounidenses. También Estados Unidos podría mejorar sus relaciones con países de América Latina que consideran obsoleta la política de Washington hacia Cuba. Al mismo tiempo, el acercamiento sirve para aislar a Nicolás Maduro. Divide y vencerás. Pero principalmente, las relaciones con Cuba colocan a Estados Unidos en una posición mejor para tener cierta influencia durante un período de transición.
¿Qué arriesga Obama? Oposición de un ala del Partido Republicano –en especial los cubanoamericanos y Jeb Bush, que mantiene estrechos lazos con los exiliados–, al punto de que se le haga difícil nombrar a un embajador. Y críticas. Ya ha recibido algunas muy fuertes, aunque en definitiva el resultado de su política hacia Cuba lo juzgará la Historia.
¿Qué desea Raúl Castro? Tras la caída de la Unión Soviética, y el deterioro del régimen de Nicolás Maduro, necesita urgentemente rescatar la precaria economía del país. Raúl aspira, quizás aún más que Obama, a que el restablecimiento de la relaciones con Estados Unidos sea uno de sus legados principales. ¿Qué es lo que arriesga? Según Aleksei Valerievich Fenech, miembro del Consejo Asuntos Internacionales de Rusia, una estrecha cooperación con Estados Unidos podría resultar en un cambio de régimen para Cuba. Algunos en las esferas de poder en la Isla concuerdan. Piensan que negociar con los yanquis es vergonzoso. Lo ven como ceder, capitular ante el archienemigo de medio siglo. De ahí, tal vez, el aumento de la represión, de la que Raúl no está exento de responsabilidad y podría detener, pero que lo enfrentaría a los más ortodoxos. Quizás el régimen no sea tan monolítico como parece.
El discurso oficial actual, ambiguo y contradictorio, contra el “igualitarismo”, pone nerviosos a ciertos sectores de la población, sobre todo a los que dependen de la seguridad, por mínima que sea, que les ofrece el sistema. Para otros, las reformas son solo maquillaje, y tanto figuras célebres como cubanos de a pie expresan su desencanto. La mayoría, sin embargo, tiene muchas esperanzas de que las cosas mejoren a corto plazo. Un peligro para el gobierno es no lograr satisfacer esas expectativas. El otro es perder el control de la apertura, como sucedió en la Unión Soviética. Puesto en una balanza, Castro arriesga mucho más que Obama.
¿Qué quiere el exilio cubano? Algunos, impedir a toda costa lo que consideran una traición y una burla a su sufrimiento, y el de sus padres. Otros, por el contrario, le han facilitado el camino a Obama porque llevan años tendiendo puentes. Las últimas oleadas de inmigrantes ansían viajes más fáciles y baratos, y un mejor futuro para los familiares en la Isla.
A qué aspira el pueblo cubano? A tener más opciones en todo, desde las gastronomía a los estudios universitarios o de oficios técnicos. A ganar un salario decente, tener un carro, un negocito, una casa que no se esté cayendo a pedazos. Poder acceder al internet sin pagar una fortuna. Viajar, no hacer colas. Y poder reunirse en cualquier esquina a hablar en alta voz y sin miedo, no sólo de pelota.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2015, 11:34 a. m. with the headline "UVA DE ARAGÓN: Estados Unidos y Cuba: intereses y riesgos."