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Opinión Sobre Cuba

ORESTES RODRÍGUEZ: Derrumbes inevitables

Las noticias procedentes de Cuba no pueden ser más trágicas. Ahora le tocó el turno a un viejo edificio en la Habana, con la secuela de cinco fallecidos y varios heridos, según informó la prensa el pasado 15 de julio. Es el efecto de una causa, porque las escasas nuevas construcciones a lo largo de 56 años de dictadura castrista, no pueden satisfacer las demandas de la población en su incesante crecimiento, a pesar del movimiento migratorio que sufre Cuba.

Son frecuentes los derrumbes de longevos edificios y es el destino de muchos otros, como vaticinó una popular canción de Los Van Van, “La Habana no aguanta más”, haciéndose realidad ese pronóstico surgido en medio de la pachanga musical. Nada puede hacer de inmediato el régimen a través de sus direcciones de urbanismo que campean en todos los municipios cubanos, como parte de la burocracia, entre cuyo personal cuentan con arquitectos e inspectores de la construcción, pero que nada aportan en el crecimiento inmobiliario para paliar la sed de confort del pueblo. El Ministerio de la Construcción no posee un programa inmediato que pueda darle solución eficaz a la apremiante necesidad del cubano humilde que contempla a la familia que lo rodea con un rictus de impotencia.

La esperanza del régimen es que el regreso de las relaciones diplomáticas con EEUU permita la apertura de un mejor espectro económico, con el auxilio de los inversionistas foráneos que tienen como meta el lucro y la obtención de capital monetario. Ese restablecimiento diplomático traería consigo el acceso del régimen a las instituciones financieras crediticias, y la dictadura se convertiría en otro de sus deudores de alto riesgo.

Ese escenario financiero le permitiría al régimen disponer de los recursos para dar pasos en el marco de la construcción y reparación de viviendas, en un lapso de muchos años, pero entre “pitos y flautas”, estaremos conociendo las noticias de nuevos derrumbes, de muertes, de lesiones y un cuadro de calamidad social.

¿Y por qué los derrumbes? La pregunta es obvia, porque al más ingenuo le viene a su razón que la dictadura ha sido incapaz de satisfacer el problema de la vivienda, por tratarse de un sistema cerrado, de control estatal, y quedar el pueblo al margen de la iniciativa privada, que es consustancial al reinado de la libertad. La prosperidad de los pueblos comienza por el consumo; cuando el pueblo no consume, envía un mensaje de privaciones y el papel productivo permanece inerte.

El establecimiento de un Estado democrático viene arropado con las garantías del ciudadano, para que pueda aportar con sus iniciativas un desarrollo económico, que impida desastres como son los derrumbes de arcaicas edificaciones a lo largo y ancho de Cuba, que traen luto y dolor. Mientras se mantenga el status quo, los derrumbes constituyen una amenaza al panorama inmobiliario cubano y continuarán siendo inevitables.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de julio de 2015, 2:46 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: Derrumbes inevitables."

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