ANÓLAN PONCE: El regreso de las mariposas
Dicen que la historia se repite y solo los personajes o lugares cambian. El 20 de mayo de 1902, ante la euforia de la multitud que observaba desde el muro del Malecón habanero y bajo enardecidos gritos de “¡Viva Cuba libre!”, la bandera cubana fue izada por primera vez en el Castillo del Morro. A un altísimo costo de honrosa sangre mambisa, fortunas criollas como la del patriota Carlos Manuel de Céspedes, y la gran ayuda del coloso del norte y su presidente, William McKinley, la bandera de la estrella solitaria ondeaba libre y soberana en la recién instaurada República de Cuba.
Ciento trece años después, también un día 20, pero de julio, la ceremonia de iza de nuestra bandera para marcar una nueva era se ha repetido, pero ahí termina la similitud con aquel venerable acto. Porque esta vez el suceso ha ocurrido en suelo norteamericano, en la nueva embajada de Cuba en Washington y bajo gritos de “¡Viva Fidel!”; en lugar de patriotas cubanos como Carlos Manuel de Céspedes que con sus fortunas apoyaron la independencia de Cuba, empresarios cubanoamericanos ahora empujan una iniciativa económica que afianza a los Castro en el poder y desestima la violación de los derechos humanos, las golpizas, encarcelamiento y asesinato de disidentes. Mientras, un presidente norteamericano, Barack Obama, ofrece su crucial apoyo y liderazgo a esta aberrada cruzada de apoyo a los Castro. La imagen de Kcho frente a la Casa Blanca desplegando la bandera roja y negra del 26 de Julio lo simplifica todo a una sola palabra: capitulación.
Fue eso lo que celebraron en Washington quienes asistieron a la infame ceremonia. La capitulación norteamericana ante el régimen de los Castro garantizando a estos su permanencia en el poder, a Barack Obama otro dudoso legado, y a los empresarios cubanoamericanos que otrora abandonaron Cuba tildados de “gusanos”, la oportunidad de regresar a la isla convertidos en mariposas, coronados por el éxito que les permitió el vivir en una democracia, y con los bolsillos cargados de dinero soñando repetir las hazañas de sus abuelos o sus padres —capitanes de la industria— y reverdecer laureles donde ni siquiera cuatro milpas han quedado de aquella hermosa isla que fue Cuba.
No todos los cubanoamericanos que apoyan esta nueva política tienen planes de invertir en Cuba o cuentan con capital para ello. Incluso, tal vez algunos antes del 17 de diciembre no estaban de acuerdo en negociar con los Castro; pero ahora rehúsan discrepar con su caudillo, Barack Obama, y con la línea de pensamiento de su partido. Son los que, como es imposible ocultar lo obvio, se quieren “limpiar” y reconocen los abusos y las violaciones a los derechos humanos en la isla, denuncian la nariz rota de un puñetazo a Antonio Rodiles, se lamentan de la naturaleza represiva del régimen y de la falta de libertades… pero concluyen aceptando la nueva política. Este sentimiento derrotista equivale a complicidad con los abusos que denuncian, no importa cuantas veces se pronuncien contra ellos.
Otros prefieren ignorar del todo el escabroso tema de los derechos humanos, y enfocan sus esfuerzos en profetizar el futuro bienestar del hombre nuevo que creó la Revolución, cuyo único objetivo en la vida es solo vivir mejor porque jamás ha experimentado democracia, y ha crecido en la penuria, las carencias, el terror, y repitiendo desde niño que quiere ser como el Che. A este infeliz hombre nuevo utilizaron para la famosa encuesta que arrojó los resultados deseados para quienes abogan por levantar el embargo.
Pero ese es el Peñón de Gibraltar. El gran impedimento contra el cual se estrellan los sueños de las mariposas que quieren volar rumbo al sur. El embargo, apoyado de forma bipartidista, con amplio margen, por el Congreso de los Estados Unidos, el cuerpo legislativo que representa la voluntad colectiva de los ciudadanos de este gran país, y no actúa de acuerdo a los caprichos de un hombre y la avaricia de unos cuantos.
Hubo muchos aplausos en Washington este pasado día 20. ¡Celebraban las mariposas su anticipado regreso a la tierra prometida! En son de paz, a reconstruir… pero esclavizando a sus propios hermanos, quienes solo percibirán un 8% de lo contratado al régimen por el inversionista extranjero mientras este se quedará con el 92%, suficiente para comprarle otro yate nuevo a Antonio Castro, el hijo del dictador, y continuar usurpando los derechos a los infortunados que el régimen comunista transformó en el hombre nuevo, ¡el hombre que solo aspira a vivir mejor!
Ante los aplausos de ellos en Washington, hagamos nosotros, los cubanos dignos, un minuto de silencio. Por nuestro pueblo esclavizado, por nuestros muertos, por tanta sangre derramada y ¡por tantas lágrimas vertidas!
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de julio de 2015, 1:54 p. m. with the headline "ANÓLAN PONCE: El regreso de las mariposas."