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Opinión Sobre Cuba

GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Carta abierta al Secretario de Estado

Excelentísimo John Kerry,

Secretario de Estado,

Estados Unidos de América

Estimado Sr. Kerry:

Mañana va a ser un día muy especial. Su visita a Cuba es la primera por un Secretario de Estado en 70 años. Oígalo bien, la primera en 70 años.

La última en 1945 fue cuando Edward Reilley Stettinius visitó Cuba. La Segunda Guerra Mundial estaba por acabar y Cuba había sido uno de los más leales aliados de los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental.

Cinco años antes –del 19 de julio de 1940 al 1ro de agosto de este mismo año– Cordell Hull estuvo en Cuba.

Estas dos visitas son importantes pues marcan el principio y el final de la Segunda Guerra Mundial. Mañana su visita tiene un tono menos importante. Usted va a izar la bandera de Estados Unidos en su recién abierta embajada en La Habana.

Como dijera la estación de televisión KTLA en Los Angeles: “Una delegación cubana de diplomáticos, artistas y veteranos de la Revolución van a celebrar (la reanudación de las relaciones entre los dos países después de más de 55 años). Estas 500 personas y otros invitados se tomarán sus buenos mojitos con el ron Havana Club”.

¡Qué horror, su Excelencia! Usted no honra los principios esbozados por los fundadores de esta gran nación.

Sus predecesores fueron a visitar a al primer aliado en el hemisferio en unirse en la lucha contra Japón y contra los nazis. Usted a izar una bandera y a tomarse unos mojitos.

Entiendo que esto no le parezca mal a un funcionario que trabaja para un presidente obstinado en dejar como legado que reestableció relaciones diplomáticas con Cuba. No importa todos los obstáculos y burlas a los principios democráticos que emanan de La Habana.

Desde el anuncio del 17 de diciembre, Raúl Castro ha dejado bien claro que el gobierno comunista de Cuba no va a cambiar. Va a seguir controlando todos los negocios que produzcan divisas y van a seguir propinándole golpizas a todo disidente que ose protestar en público.

Estoy seguro, Sr. Secretario, que alguno de sus asistentes ya le ha dicho que desde que el presidente Barack Obama hiciera público su deseo de reestablecer relaciones con Cuba, el gobierno de La Habana ha duplicado sus medidas represivas contra los disidentes.

Informes confiables de Cuba nos dicen que los turbas de maleantes procastristas han golpeado, maltratado y ayudado a la policía a arrestar y amedrentar a aquellos que exigen libertad para el pueblo cubano. Desde el día del anuncio el número de personas arrestadas o golpeadas por el régimen se ha duplicado.

Me perdona, Sr. Kerry, pero no he le he oído protestar por estas violaciones de los derechos humanos.

Recuerdo que algún funcionario de su departamento dijo algo al respecto, pero nada de peso. Nada que pudiera ofender a los amos de Cuba.

Todo esto tiene peste.

Y le ruego me disculpe mi poca diplomacia. No hablo francés y además no represento a nadie. Soy un simple periodista nacido en Cuba que vino a este país hace 55 años este 20 de agosto. Le agrego que siempre he amado a mis dos países: a Cuba, donde nací, y a Estados Unidos, donde he vivido la mayor parte de mi vida.

Es por esto, Sr. Kerry, que hoy estoy llorando.

Lloro porque usted no ha dado ningún indicio de que está dispuesto a reunirse con los disidentes en Cuba. Una predecesora suya utilizó una palabrota al hablar de lo que habían hecho los aviones cubanos al derribar a dos avionetas de Hermanos al Rescate en el Estrecho de la Florida matando a cuatro personas –tres de ellas ciudadanos americanos– en 1996. Ella utilizó la palabra co... y eso es lo que se necesita hoy para pararse frente a los gobernantes de Cuba y exigirles que no violen los derechos humanos de un pueblo.

Usted no parece tener el pundonor de sus predecesores que siempre han sabido defender los principios de esta gran nación al enfrentarse al enemigo.

Y no lo dude, Sr. Kerry. Cuba es enemiga de Estados Unidos. Si puede, va a ser aliada de Irán. Y ya Rusia ha comenzado a ver cuándo, cómo y dónde abren una base a pocas millas de Estados Unidos.

Pero su presidente y usted, Sr. Kerry, han decidido que ya es hora de izar la bandera de Estados Unidos en el Malecón habanero. Ustedes han decidido darle la mano y compartir unos tragos con 500 dignatarios del régimen cubano. Es posible que los cinco espías condenados por Estados Unidos estén en esa función. No se olvide darles la mano a ellos también.

Lo único que podría mitigar el daño que usted hace es si se atreve a exigir reunirse con los disidentes cubanos. Reúnase con ellos y dígales que los americanos amantes de la democracia creen en ellos. Dígale que Estados Unidos espera que un día de estos Cuba vuelva a ser un país democrático.

El pueblo de Cuba se lo va a agradecer.

Atentamente,

Un cubanoamericano que ama a los dos países con todo su corazón.

Guimar123@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de agosto de 2015, 0:47 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Carta abierta al Secretario de Estado."

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