STEPHEN N. ZACK: Una oportunidad para ambas partes
Un vapor subía de las aceras y el sol caía sobre nosotros, asediados por el calor mientras caminábamos por la Habana Vieja. Las aceras estaban rotas y nos rodeaban edificios ruinosos con la pintura cuarteada. Un cubano de mediana edad se nos acercó; nos preguntamos qué iría a decir. Dijo en inglés, con marcado acento: “Gracias”. La esperanza y el agradecimiento en su mirada volví a verlos muchas veces al conocer a otros cubanos durante mi visita. Fue un microcosmos de los cuatro días que pasé en Cuba, al llevarse a cabo la ceremonia de izar la bandera.
En su discurso, el secretario de Estado Kerry subrayó que la ceremonia no cambió nuestros valores democráticos ni nuestra firme creencia de que el pueblo cubano tiene derecho a la autodeterminación y a elegir a sus líderes. Gran parte de su discurso fue en español, así que la gente en la isla pudo entenderlo. Kerry también enfatizó nuestro compromiso con los derechos humanos y la libertad religiosa. (Quizá algunos disidentes verán la bandera norteamericana ondeando como un símbolo de esperanza.)
Lo que sucedió el 14 de agosto del 2015 al izar nuestra bandera fue ni más ni menos que una oportunidad para ambas partes de ver si podemos ser vecinos de nuevo, aunque en muchas cosas estemos en profundo desacuerdo. Pensé por un momento en una familia que no se hablaba desde hacía 50 años. No hay duda de que tienen diferencias de opinión, a menudo muy marcadas, y en algunos casos imposibles de cambiar.
Estamos entrando en una fase de un baile muy complicado donde cada uno mira los pasos que da el otro. Tanto si uno está a favor como en contra de la normalización, debemos honrar la frase de José Martí, citada por Kerry en su discurso, de que “todo lo que divide a los hombres… es un pecado contra la humanidad”. Hoy estamos menos divididos, aunque ligeramente menos, pero el mañana todavía se desconoce y dependerá de ambas partes.
Durante mi visita, fui a la casa en La Habana donde pasé los primeros trece años de mi vida. Estaba ocupada por un banco. Desafortunadamente, pregunté si podía entrar y entré. Mi vieja casa estaba totalmente cambiada, convertida en pequeñas oficinas. Prefiero conservar mis recuerdos, no la realidad de hoy. Al visitar muchos otros lugares que conocía, casi todos estaban irreconocibles, pero los fantasmas del ayer estaban allí.
Sea cual sea su opinión de lo que está pasando, debe decidir qué es lo que el pueblo cubano cree y desea para su futuro yendo a Cuba y hablando con ellos.
Se ha dicho que ayer es historia, hoy es un misterio y mañana es una oportunidad. Tengo la esperanza de que no perderemos esta oportunidad.
Abogado, ex presidente del American Bar Association. Nació en Cuba y vive en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2015, 0:34 p. m. with the headline "STEPHEN N. ZACK: Una oportunidad para ambas partes."