OSCAR PEÑA: Veloz amiga
Este fin de semana estaba tomando café acompañado de mi esposa, cuando una amiga de la infancia nos pasa por el lado y me expresa sin detenerse: “No has dicho nada sobre los ataques a los hispanos... Espero tu opinión...” En su rostro y modos se notaba que ella esperaba que yo criticara a los muchos norteamericanos que están en contra de una emigración masiva e ilegal a Estados Unidos.
Quizás también me estaba transmitiendo que yo tenía miedo tomar parte y eso es lo que más me pudiera entristecer, porque he sido siempre la antítesis de cobardes posiciones dentro de Cuba y en Miami. No hoy que todo el mundo habla del tema del incontrolable movimiento de población a los Estados Unidos, sino hace ya más de cinco años, cuando me invitaron para hacer protesta hispana en Washington publiqué un artículo en este periódico titulado Pena hispana (marzo de 2010) que está en las redes informáticas.
No, no voy hacer críticas a los norteamericanos que quieren organizar la entrada a su casa. Entiendo que la emigración en todos los países debe ser sistematizada y legal. Esta es mi opinión a esa veloz amiga mañanera en el restaurante Islas Canarias este pasado sábado y a los lectores. Ser activista por los derechos humanos no significa que estés de acuerdo con anarquías y caos. El artículo 13 de de la Declaración Universal de los Derechos Humanos avala el derecho de toda persona a circular libremente y a elegir donde quiere residir, pero si es en el extranjero se entiende que debe tener el consentimiento del país escogido.
No soy un político encubriendo la verdad para buscar votos o clientes políticos, ni un periodista queriendo agradar a los míos en contra de todo sentido común. Las emociones deben dar lugar a razonamientos justos para todas las naciones. Tampoco mi posición es de apoyo y simpatía hacia norteamericanos llenos de prejuicios con los hispanos.
Entremos a casas donde nos permitan entrar y para ello en Estados Unidos existen las posibilidades y cuotas para todos los países, las reclamaciones familiares, las contrataciones laborales, loterías de visas y muchas más diversas entradas legales. Y algo muy importante: la contundencia de los aportes de los hispanos a la economía de Estados Unidos es vital, solo desean que su entrada sea regulada.
Vuelve a ser válido terminar con el último párrafo del artículo publicado hace cinco años relacionado con este tema: “Es imperativa hoy una reflexión de honestidad hispana. Huimos de lo que hemos creado, hemos participado y hemos permitido. No somos el mejor ejemplo para protestar y crear desórdenes y presiones en tierras extranjeras. Se impone la humildad, la gratitud y el acatamiento de las reglas en la casa del vecino. Para mí lo ético es rugir en nuestros países”.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2015, 0:38 p. m. with the headline "OSCAR PEÑA: Veloz amiga."