HIRAM GONZÁLEZ: La nueva esclavitud
El régimen cubano les teme de tal manera a las manifestaciones públicas que semana tras semana golpean y arrestan a las Damas de Blanco en su peregrinaje dominical, sin que ningún país de los llamados democráticos, incluyendo al Vaticano, tengan la dignidad de protestar por esa represión.
El camino de las Damas de Blanco es uno de los caminos que nos llevará a la libertad cuando en cada pueblo se repita esa protesta silenciosa y no perdiendo el tiempo pidiendo ayuda a la comunidad internacional, que ha demostrado a través de los años su apoyo al régimen de Castro gracias a la efectividad de sus medios de propaganda, que tiene convencidos a la mayoría de los países que se dicen democráticos, que los llamados ‘logros de la revolución”, que ofrece educación y cuidados médicos gratuitos, es un ejemplo a seguir. Y lo sería, si los centros hospitalarios tuvieran higiene y disponible a toda hora médicos y medicinas y los enfermos no estuvieran obligados a llevar todos los artículos de higiene personal y si el costo de esos “logros” no tuviera que pagarlo la población con la sumisión más absoluta, trabajando como esclavos por un sueldo miserable y donde mantenerse callado es la única manera de evitar la represión del Estado.
Hace poco el régimen aumentó los salarios de los profesionales de la salud. Un médico especialista de segundo grado, o con dos especialidades, pasaría de ganar 627 pesos mensuales (25 dólares) a un salario mensual de 1,600 pesos (64 dólares). Para un médico especialista residente o de 1er grado el aumento sería de 573 (23 dólares) a 1,460 pesos (58 dólares).
Un médico no especializado dejaría de recibir 425 pesos (17 dólares) para ganar 1,110 (44 dólares).
Los obreros ganan un promedio de 15 dólares al mes o menos cuando encuentran trabajo, el más bajo de este planeta. Estos salarios de hambre los obliga a entrar en el mundo subterráneo del capitalismo y de la corrupción para sobrevivir, que los cubanos llaman “resolver”, donde se compra y se vende de todo sin que nadie averigüe su procedencia. Un país donde muchas jóvenes profesionales venden su cuerpo para mantener a sus familias y otras se casan con extranjeros para salir del país, sin contar que familias enteras arriesgan su vida para escapar del paraíso comunista lanzándose al mar para buscar en el extranjero las oportunidades y las libertades que no encuentran en el propio.
Un país donde los lugares más bellos, con hoteles y restaurantes de lujo, solo son accesibles a los turistas que tienen dólares. Un país donde los edificios se derrumban matando a sus ocupantes, porque el estado no los arregla, donde en muchos lugares no hay servicio eléctrico ni agua potable. Un país donde los pervertidos sexuales que visitan el país cometen abusos sexuales contra menores, y donde es un crimen tener una opinión diferente a la del Estado. Un país que vende a sus profesionales y trabajadores en dólares a los extranjeros y les paga en pesos cubanos.
Esa es La nueva esclavitud de Herbert Spencer y de la que José Martí habló extensamente.
Todos esos llamados “logros de la revolución” están llenos de sangre y de años de cárcel para vergüenza de las llamadas democracias, que abrazan y felicitan a los que han convertido a nuestro país en una cárcel donde discrepar es un delito y donde todos los principios que definen a una democracia representativa son ignorados completamente.
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de octubre de 2015, 0:50 p. m. with the headline "HIRAM GONZÁLEZ: La nueva esclavitud."