Opinión Sobre Cuba

MIRIAM LEIVA: Las cumbres de Raúl Castro

La asistencia de Raúl Castro a la XXIV Cumbre Iberoamericana, efectuada en Veracruz, los días 8 y 9 de diciembre, estuvo inmersa en la tradicional incertidumbre cultivada por Fidel Castro, cuya participación en 2000 fue la última al máximo nivel. Los medios reflejaban la expectativa de la llegada del presidente cubano hasta que horas antes de la clausura arribó el vicepresidente Miguel Díaz-Canel. Los comentarios iban desde que el mandatario no haría un desaire a Enrique Peña Nieto, cuando México había condonado el 70% de la deuda isleña. No obstante, parece que estima consolidados los intereses con los empresarios mexicanos, más allá de los embates del desplome del precio del petróleo, y los temas de su interés estaban incluidos en los documentos de la Cumbre.

Las prioridades de los dos presidentes cubanos son antojadizas y se deleitan con la comidilla mediática. Raúl Castro pudo haber comunicado la imposibilidad de asistir, o llegar el segundo día como envió a su vicepresidente. El cónclave coincidía con la V Cumbre CARICOM-Cuba, cuyo calendario el 8 de diciembre estaba fijado desde la primera reunión trienal a ese nivel efectuada en 2002, en La Habana. Ese día se conmemoraba el 30 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas por 4 países anglófonos del Caribe: Barbados, Trinidad y Tobago, Guyana y Jamaica en 1972, cuando el gobierno de Cuba estaba suspendido de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las relaciones con las Américas eran tensas, aunque con México tenían unas características peculiares.

Desde entonces, los vínculos se han estrechado con los 15 miembros de CARICOM. Varios integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) y Petrocaribe, de la cual se han beneficiado con el petróleo de Venezuela, reciben colaboradores de la salud cubanos, envían estudiantes de medicina en la Mayor de las Antillas, donde tienen negocios en el turismo, fundamentalmente.

La amplia Declaración de La Habana resultante de la V Cumbre, contiene los asuntos prioritarios para el gobierno cubano: cese del bloqueo norteamericano y de la inclusión en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo; reafirmación de la “posición inequívoca” de la Comunidad del Caribe a favor de que Cuba asista a la Séptima Cumbre de las Américas en Panamá, en abril de 2015. Ha sido obvio hasta el presente, que los mandatarios cubanos no desean realmente que termine el embargo, al que echan mano siempre que les conviene, y manipulan la controversia sobre la cita panameña para crear dificultades en las relaciones del presidente Barack Obama con las Américas. Por largo tiempo han procurado excluir a Estados Unidos, minar la OEA, y finalmente crearse un foro de concertación propio como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), presidida por Raúl Castro en su segunda reunión efectuada en La Habana en 2014, y se prepara la participación en la tercera CELAC a efectuarse en Costa Rica, en enero de 2015.

La probable ausencia del presidente cubano en la Cumbre Iberoamericana había sido prácticamente evidente, cuando no recibió al canciller español José Manuel García Margallo en La Habana pocos días antes. No deseaba encontrarse con Mariano Rajoy, presidente de un gobierno del PP, a pesar de haber adoptado una política no confrontacional hacia La Habana. Desdeñó al nuevo rey Felipe VI, que se empeñó en su primera cumbre, pero con quien no existían relaciones como con Juan Carlos I. Sin embargo, España es el tercer socio comercial de Cuba y sus empresas podrían incrementar su participación en las añoradas mega-inversiones extranjeras.

Mientras, en La Habana, Raúl Castro brindó el máximo esplendor a la Cumbre CARICOM-Cuba, con la que acuñó su presidencia mediante la utilización de los salones del Consejo de Estado para esos fines por primera vez. El capitolio renovado será otro distintivo del mandato, si la restauración no demora demasiado. El despliegue de los medios, las actividades y los recibimientos en Palacio estuvieron por todo lo alto. No se sabe si para impresionar a los visitantes o para dar la impresión de una bonanza ajena a la realidad.

Periodista independiente cubana.

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