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Opinión Sobre Cuba

DANIEL CALDERÍN: Cuba después de la catástrofe

Una reciente imagen revela el deterioro de muchas viviendas en la Habana Vieja.
Una reciente imagen revela el deterioro de muchas viviendas en la Habana Vieja. TNS

No sabemos, y tal vez no lo sepa nadie, cómo ha de terminar el doloroso drama en que la tiranía castrocomunista ha hundido a nuestra patria en los últimos 56 años. Los que pertenecemos al exilio histórico preferimos un desplome total del régimen nefasto que implantó en Cuba un comunismo estaliniano de características más trágicas y perversas que las que sufrieron Rusia y los países del Este de Europa. Para el objetivo de este trabajo, preferimos asumir con optimismo que eso sea en realidad lo que el destino nos depare y que una mañana luminosa nos despertemos con la noticia de que el odioso régimen se desmoronó como el muro de Berlín. Y nos preguntamos: ¿estamos preparados, aquí en el exilio y allá en la Isla, para asumir la responsabilidad que nos corresponderá en ese momento histórico? ¿Tenemos un plan viable para reconstruir, no ya las fábricas, las carreteras, los acueductos, los puentes, los edificios que durante todo ese período de ineficiencia e ineptitud han estado abandonados por esa ralea infame, sino las bases mismas de nuestras instituciones, destruidas sistemáticamente durante estos largos años por el régimen marxista?

El origen del desastre que nos ha envuelto en los pasados 56 años fue la violación primero y la derogación después de la Constitución de 1940. Esa constitución fue el producto de unas elecciones libres, en la que participaron todos los sectores y tendencias de la sociedad cubana y reflejó las aspiraciones de las generaciones mambisas y de los mejores elementos representativos de la heroica generación de los años 30. La restauración de esa Constitución nos brindará la estabilidad necesaria en la labor de reconstrucción y un marco legal adecuado para la celebración inmediata de unas elecciones libres para elegir a los hombres que han de ocupar todos los cargos públicos a nivel municipal, provincial, legislativo y ejecutivo.

La arbitrariedad del régimen durante más de cinco décadas ha creado cuerpos delictivos que no existen en ningún país civilizado del mundo. Hay que partir de la premisa de que toda la legislación de ese régimen espurio es ilegítima y debe ser derogada y que todos los organismos de control y represión deben ser disueltos. Y nos preguntamos: ¿cómo evitar el caos al suprimirse las ataduras seudo-legales que controlan la sociedad presente? Inmediatamente restablecida la Constitución de 1940, el Código Penal así como el Código Civil que estaban vigentes antes de la debacle comunista deben ser restablecidos. En esta tarea el Colegio de Abogados en el Exilio puede hacer una aportación valiosa. Esos códigos que estaban basados en el Derecho Romano y la legislación napoleónica, eran similares a los que están hoy vigentes en la América Hispana y en Europa, por lo tanto son compatibles con la legislación moderna. La ventaja de seguir estas pautas está en que nos garantizan un cambio ordenado basado en estructuras jurídicas probadas y no en improvisaciones que traerían confusión y desorden.

Otro instrumento legal que es necesario reinstaurar es el Código de Comercio. No puede existir un país próspero sin un comercio y una base industrial sólida, pero sobre todas las cosas, el comercio y la industria deben estar anclados en la total libertad de empresa en la cual el papel del Estado esté limitado a funciones de regulación administrativa mínimas y al poder tributario necesario para el funcionamiento adecuado de los organismos del gobierno. La libertad económica es la piedra angular en que descansan todas las libertades cívicas y el libre albedrío es el mayor regalo de Dios a la humanidad.

Para resumir, la sociedad futura de Cuba debe estar basada en los principios de una total libertad de prensa, de religión, de asociación y de comercio, donde cada hombre o mujer pueda expresar su verdad y sus sentimientos sin temor a un estado todopoderoso que quiera controlarlo todo, reprimiendo y ahogando toda expresión contraria a la doctrina oficial. Soñamos con el día en que Dios nos permita ver a nuestra patria libre, próspera y feliz.

Miembro del Colegio de Periodistas de Cuba en el exilio y de la Unión de Colaboradores de Prensa.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2015, 0:45 p. m. with the headline "DANIEL CALDERÍN: Cuba después de la catástrofe."

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