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Opinión Sobre Cuba

Rescatar la gallardía cubana

Definitivamente Cuba ha retrocedido bárbaramente en cultura política. No éramos Suiza antes de 1959, pero existía el aquello de no considerarse enemigo un cubano de otro por tener opiniones adversas ante un tema o pertenecer a partidos u organizaciones diferentes.

Los que han profundizado en los exámenes y escrutinios del expediente de la sociedad cubana anterior han observado el retroceso. Era práctica nacional ver a adversarios compartiendo juntos en intercambios civilizados, en búsqueda de las razones de cada uno y persiguiendo pactos y acuerdos para el bien del país.

En estos 56 años se repartió e inculcó un veneno nacional que hizo desaparecer aquella gallardía y altura ciudadana en nuestro país. Incluso, ha sido tanto el efecto que hasta en la zona de los propios adversarios penetró y también ha prevalecido aquello de: “si no piensas igual que yo eres mi enemigo”.

Entre todos los cubanos tenemos que ir achicando el daño al país alcanzando nuevamente alturas de civilidad y caballerosidad. Debe ser una imperiosa meta y propósito entre nacionales mantener el respeto a la persona que tiene otra opinión. No es el otro un enemigo que hay que desaparecer porque piense distinto. Incluso existen adversarios y rivales que puede ser un tesoro tenerlos a ellos, y ellos a nosotros porque sus puntos antagónicos y observaciones obligan a que el trabajo, las proyecciones y argumentos de ambos y de la patria sean más profundos y convincentes. La existencia de los contrarios civilizados es parte del desarrollo de cualquier sociedad. Fuerzan con sus observaciones a ser mejores. Cuídemelos.

Al señalar un faltante en el almacén cubano nada puede ser mejor que citar un ejemplo positivo. Hace más de 15 años tuve un intercambio de notas sobre el embargo a Cuba con el congresista Lincoln Díaz-Balart y –en este caso– él nunca ha cambiado su opinión, yo no he cambiado la mía, pero lo importante: nunca nos hemos considerado enemigos.

Este fue el intercambio en 1998 al ser ratificado en unas elecciones congresionales:

“Querido Lincoln ¿cómo se puede entender? No estoy por la política del embargo y el aislamiento para Cuba, y sin embargo, nunca quise perdieras tu escaño en el Congreso. No sé. Estaré hecho a la antigua, aunque personalmente te expreso que yo sí lamento que un hombre tan inteligente como tú no se percate de lo inefectivo y antipopular de esas medidas en el mundo de hoy; las perspectivas y el panorama indican que los que quedan aislados y fuera del juego son los que la propician. A veces pienso que tú sabes bien todo esto y lo haces presionado por lo políticamente bruto que es tu electorado. Trata de no estancarte. Abrazos verdaderos. OP”

Respuesta de Lincoln:

“Querido amigo Oscar: Te agradezco sinceramente tus buenos deseos y amistad. Créeme que yo te deseo a ti también todo lo mejor. Me parece interesante que pienses sobre el embargo como tú piensas. Primero, sobre tu aseveración que yo pudiera pensar como pienso debido a mi electorado, no solo no es el caso, sino estaría más dispuesto a perder mi cargo electoral si la mayoría cambiara de opinión y dejará de estar de acuerdo conmigo. Yo creo que si el embargo norteamericano se eliminará antes de la muerte de Castro, existe una posibilidad de que la tiranía se perpetúe en el poder. ¿Por qué se sentarían en la mesa de negociación con la oposición los que estén en el poder tras la muerte de Castro si no tienen que hacerlo para tener acceso al mercado norteamericano y los miles de millones de créditos e inversiones que el fin del embargo significaría? Pero si hemos mantenido el embargo, entonces sí se sentarán a la mesa con los partidos políticos cubanos y pactarían un proceso electoral. Eso es lo único que pide el embargo. ¿Cómo es que alguien tan inteligente y patriota como tú no lo puede ver? Un fuerte abrazo. Lincoln”

El lector ha conocido dos posiciones, dos actitudes, dos cubanos pensando diferente, pero con la capacidad de seguir la amistad, el respeto y el placer de tomarse un trago juntos en fin de año.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2015, 11:57 a. m. with the headline "Rescatar la gallardía cubana."

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