Opinión Sobre Cuba

NICOLÁS PÉREZ: Las relaciones de La Habana y Washington

La decisión de Washington y La Habana de reanudar relaciones políticas, para unos es obra de Dios, para otros del mismísimo Satanás. Con dos posiciones tan antagónicas rodeándonos, no es fácil opinar con objetividad.

En la larga saga de los programas de televisión de Miami sobre el incidente había una pregunta recurrente que le hacían los entrevistadores a sus entrevistados, ¿qué sintió usted cuando se enteró de la noticia?

Para mí, después de la sorpresa inicial que sentimos todos fue de rechazo por la burla al sistema de justicia de los Estados Unidos.

¿Cómo fue posible cambiar a tres espías confesos por un infeliz mercenario llorón como Alan Gross, que sabía perfectamente a dónde iba y a que se arriesgaba, no por ideales, sino por un salario, y que tuvo la desfachatez de ponerle una demanda por $60 millones de dólares al gobierno norteamericano por daños y perjuicios? ¿Cómo colocar al mismo nivel cuatro teléfonos celulares con cuatro asesinatos?

Tuve otras sorpresas. La reacción del pueblo de Miami se limitó a una gritería frente al restaurante Versailles, que no fue comparable con aquellas manifestaciones multitudinarias lideradas por Pérez Roura en la Calle 8 por cualquier tontería, ni aquellas que clamaban por la devolución del niño Elián González a un país que no era el suyo, mientras que el padre, su único familiar directo, estaba en Cuba.

¿Acaso estamos comenzando a recobrar la cordura?

Hubo otras sorpresas. En Miami se despacharon con el cucharón grande los expertos cinco minutos después de que se produjeran los hechos, y tanto los que aplaudieron las nuevas relaciones como los que las demonizaron se les fue la musa, pronosticar a esta altura que está pasando es hablar cáscara de piña, hasta dentro de un par de años no se sabrá realmente que se concretó hace unas horas.

Lo más emblemático de los discursos del nuevo cambio político es:

Uno, confirma que Fidel Castro perdió el poder en Cuba, por graves problemas de salud o por otras razones. Con Fidel afincado al timón de la nave jamás La Habana hubiera liberado a Alan Gross, un botín que le pertenecía a él.

Dos, para cierto sector del exilio Barack Obama es un traidor y entregó Cuba al comunismo. Eso tiene dos lecturas: desde que Ronald Reagan envió a Vernon Walters a conversar con Carlos Rafael Rodríguez en México todos los presidentes norteamericanos han intentado de un modo u otro recomponer las relaciones con la isla porque para los imperios la política es el arte de atender no a la ética sino a las conveniencias nacionales. Este acercamiento nunca lo boicoteó Washington, siempre La Habana. Y me pregunto, aunque en el Comité Central del Partido todos levantaron la mano aprobando el discurso del hermano menor, ¿fue a los talibanes dentro de la dirigencia castrista a quienes Raúl les prometió que no iba a ceder? ¿Fue Washington quien traicionó a la democracia o Raúl quien traicionó al castrismo clásico?

Tres: es obvio que más sorprendido que tú y yo con el incidente fue Nicolás Maduro. No sabía que estaba pasando, se le notaba a la legua. Sus declaraciones mezclaron dolor y un perdón inevitable porque Venezuela está en manos de 60,000 agentes castristas que gobiernan el país. Corolario: en política no hay nada más triste que le quiten a uno la escalera y lo dejen colgado de la brocha, pero quien siembra su maíz que se coma su pinol.

Por último, ¿qué obligó al castrismo a apurar hasta su última copa de antinorteamericanismo y papel de víctima que ha sido siempre su principal arma en política internacional?

Hay muchas versiones, para mí algo que puede ser importante es el actual precio del petróleo, aunque como dice Walter Mercado, hay incidentes que influyen pero no obligan.

Lo más sorprendente de este guirigay es que cuando tiene a su principal enemigo frente a las cuerdas, Obama le ofrece una mano amiga al castrismo para salvarlo del desastre. ¿Acaso para mejorar la imagen de Washington frente a América Latina y el mundo que se han colocado siempre en este enfrentamiento de parte del castrismo? ¿O es que Obama desea incluirlo en su legado histórico con una fuerte veta de narcisismo?

Como quiera que sea esto se ha sobredimensionado y no va a ninguna parte; el castrismo no cederá un milímetro en su dictadura feroz, seguirá encarcelando opositores y reprimiendo a las Damas de Blanco porque ellos podrán cambiar de estrategias y políticas en el exterior pero dentro de la isla no cambiará su naturaleza represiva y dictatorial que lo ha mantenido en el poder en el último medio siglo.

  Comentarios