Opinión Sobre Cuba

DORA AMADOR: La Anunciación

Ha sido el mejor regalo de Navidad que he recibido en 52 años, cuando aterricé en Miami, procedente de La Habana en un avión de hélice de Cubana de Aviación. Desde esa trágica fecha –2 de abril de 1962– en que mi infancia y mi vida se despedazaron, mi deseo ha sido el regreso.

He ido dos veces: una en 1979, cuando los viajes de la comunidad y la otra en 1998. En ambas oportunidades, a pesar de las ruinas, las necesidades de la población, de la dictadura en el poder, algo en mi interior, que tiene que ver más con el corazón que con la razón, me confirmó que yo era parte de aquella hermosa tierra, y que quería regresar para nunca más irme.

No he intentado volver después que me negaron la entrada en dos ocasiones. El deseo del retorno fue desapareciendo no sé cómo. La isla se perdió en una bruma de mi memoria, la niebla del tiempo y las experiencias dolorosas me fijaron en mi realidad: soy una mujer de 66 años, y la práctica de la meditación, la oración y mi fe en Dios me han ayudado mucho a vivir en el presente –“bástele a cada día su propio afán”–, mi futuro me esperaba en un nicho comprado en el cementerio donde un día colocarían, o colocarán, mis cenizas. Allí está enterrada también mi madre.

Esta semana, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, intuyo la probabilidad de que mi viejo deseo se transforme en certeza. Es algo a lo cual me estoy disponiendo interiormente a medida que salgo del desconcierto que semejante noticia ha causado en mi vida. No es poca cosa creerse tener todo ordenado y que súbitamente te lo desordenen, me sucedió una vez, en grande, cuando tuve que regresar con mis maletas a Miami sin poder volver a Cuba en el 2000 porque Caridad Diego, encargada de Asuntos Religiosos del Partido Comunista Cubano, me negó mi repatriación.

Estoy consciente del camino minado que deben atravesar los encargados de llevar a cabo esta reconciliación. Pero tengo fe en que el Señor allanará el camino. Y en mí ha renacido la esperanza con una fuerza inusitada que casi me arrastra.

Agradezco a los secretarios de Estado, del Comercio y del Tesoro de Estados Unidos el artículo, por ellos firmado, que The Miami Herald publicó el domingo pasado: Kerry, Pritzker, Lew: President Obama’s new Cuba policy looks forward, not back. De acuerdo: la nueva política de Obama hacia Cuba mira hacia el frente, no hacia atrás. Y eso es lo que han demostrado los cubanoamericanos en varias encuestas realizadas esta semana: la mayoría apoya el restablecimiento de relaciones entre los dos países y el levantamiento del embargo.

“El Departamento del Tesoro también hará los servicios bancarios más fáciles, permitiendo el uso de tarjetas de débito y crédito de Estados Unidos en Cuba. Además, se fortalecerá la supervisión y la transparencia de los flujos financieros entre Estados Unidos y Cuba permitiendo que las instituciones financieras estadounidenses abran cuentas correspondientes en los bancos cubanos”, dice el artículo del Herald firmado por John Kerry, Penny Pritzker y Jacob J. Lew. Pero esto no me aclara si se abrirán sucursales de bancos estadounidenses en Cuba, algo para mí de capital importancia, ya que mi retiro y pensión son depositados automáticamente en mi banco todos los meses, y espero que eso mismo se pueda hacer cuando me mude a Cuba. No puedo hacerlo si no tengo medios económicos con qué vivir.

Y tengo una casa amada que me aguarda, en la que pasé mi infancia junto a toda mi familia. Para allá voy, quiera Dios, a experimentar mi vejez, lo que me queda por vivir donde nací.

Pero la culminación de mi deseo sería incompleta si no aclaro que me siento unida en espíritu y conciencia a la declaración emitida por Espacio Abierto de la Sociedad Civil Cubana, de la cual, como ciudadana, soy parte. Sin el cumplimiento de estos cuatro puntos no habría democracia en Cuba, uno de los objetivos del restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Palabracubana.org

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