Opinión Sobre Cuba

OSCAR PEÑA: Cuba-EEUU: Primer año del derretimiento

Llegamos a los 365 días del anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos después de más de medio siglo de enemistad y frigidez. Sin entrar a analizar culpabilidades, premeditaciones y errores de partes del pasado, el hecho cierto es que los acuerdos entre los gobernantes de ambas naciones fueron y son adecuados. Los dos ejecutivos son pragmáticos e inteligentes y lo están haciendo bien acorde a los intereses de cada nación y los personales de cada uno de quedar marcado en la historia como protagonistas principales del trascendental hecho histórico.

Se han dado pasos en este primer año y está allanado el camino para acciones sucesivas. Se están removiendo obstáculos que dividían a los pueblos y a las familias. El arte de la convivencia civilizada entre las dos naciones ha puesto fin a los esquemas mentales de muchos países que consideraban que Estados Unidos era un eterno enemigo de Cuba y también al permanente guión oficial inculcado a la población cubana que los problemas de la patria estaban dados porque éramos un país sitiado y se tenía que vivir en permanentes periodos especiales.

En este largo dilema histórico los únicos perdedores han sido las últimas cuatro generaciones de cubanos que han tenido que vivir sin libertades, con sacrificios, sufrimientos innecesarios, saturadas de actos, movilizaciones, marchas oficiales, caretas y penurias de todo tipo por el bloqueo cubano interno y los caprichos de mayoral. No hay justificación para la involución e inmolación que ha tenido la ciudadanía cubana y la infraestructura del país en estos 57 años. Estados Unidos ha sido una coartada, un pretexto, una justificación que se ha roto.

Todos los cubanos debemos entender la realidad y las circunstancias para no perder el enfoque. La paciencia siempre es una virtud y en el proceso cubano su necesidad es imperiosa. En sistemas feudales tan largos y con eficientes maquinarias de control social, las soluciones no son instantáneas. Es un proceso muy lento, que viene en partes y no en paquete completo. Dentro del país y en el exterior muchos cubanos pusieron sus esperanzas por los cielos y las expectativas a muy corto plazo y por ello sienten un sabor amargo en este primer aniversario del comienzo del derretimiento. Error de dimensión.

Además se debe tener en cuenta un hecho de primer orden, y es que la normalización de relaciones entre La Habana y Washington por sí sola no es la solución de todos los problemas de Cuba. Las grandes cuotas para el deshielo nacional son entre todos los cubanos. El gobierno hubiera querido estar toda la vida con sus muros de contención, frenos y miedos tradicionales, pero hay que reconocer que a regañadientes está aceptando que la historia no está de parte de los absolutismos y que estamos ante nuevos tiempos y nueva época. Los primeros pasos de la apertura deportiva y otros son brújula y símbolo de la irreversible apertura gradual.

Cuba cuenta con el mayor capital para su renacimiento: su pueblo dentro y fuera del país. Un pueblo inteligente, creativo, alegre, sin odios, que a pesar de décadas de sufrimientos, golpes, éxodos y desesperanzas no se ha cansado nunca de soñar un futuro mejor.

No se han aflojado todas las tuercas económicas y cívicas en el país más grande del Caribe, pero hoy se ve luz al final del túnel.

A todos Feliz Año 2016.

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