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Opinión Sobre Cuba

GUILLERMO MARTÍNEZ: Raúl Castro, regalos sin portarse bien

Migrantes cubanos esperan en el exterior de un edificio de inmigración en Costa Rica, en Peñas Blancas, en la frontera con Nicaragua.
Migrantes cubanos esperan en el exterior de un edificio de inmigración en Costa Rica, en Peñas Blancas, en la frontera con Nicaragua. AP

El panorama político en América Latina ha dado un vuelco interesante que perjudica enormemente al gobierno comunista cubano.

Con el resultado de dos elecciones –una en Argentina y otra el Venezuela– Castro ha perdido a dos de sus más importantes aliados políticos en la región. Y en el caso de Venezuela, al perder el control de la Asamblea Nacional, el presidente Nicolás Maduro va a ser difícil que la patria de Bolívar esté dispuesta a seguir regalándole petróleo a Cuba para mantener a flote el gobierno de los hermanos Castro.

Y como si todo esto fuera poco, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, enfrenta serios cargos de corrupción en su gobierno. Estos cargos van contra alguno de los más importantes funcionarios allegados a Rousseff y hay analistas que dicen que la presidenta va a verse forzada a renunciar a su cargo.

Mientras en Cuba, al cumplirse el primer aniversario del acuerdo del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, las cosas no han cambiado –tan mal o peor que hace un año.

A Raúl Castro le quedan pocas cartas por jugar para mantener a flote la economía cubana. Los cubanos de a pie están igual o peor que hace un año a pesar de los regalos del presidente Obama a la dictadura más longeva en la historia del continente.

Si Raúl fuese inteligente, debería tratar de buscar formas de conseguir más ayuda de Estados Unidos y lo puede lograr sin perder el control del gobierno, que es lo que Cuba más teme.

Pero a pesar de la intransigencia de Cuba al no ceder en las negociaciones con Estados Unidos, el presidente Barack Obama insiste en mandarle regalo tras regalo a los cubanos.

Sin que Cuba cediera en nada, Obama ha facilitado el viaje de los norteamericanos a Cuba, ha aumentado el monto de dinero que los exiliados le pueden mandar a sus parientes y amigos en la isla. Ha permitido que un banco funcione en Cuba y que sus tarjetas de crédito puedan ser usadas en la isla.

Recientemente, Cuba y Estados Unidos anunciaron –a futuro– un acuerdo para restablecer los viajes directos entre Cuba y Estados Unidos.

Obama da más regalos que Papá Noel y los Tres Reyes Magos juntos. Y Raúl Castro no hace caso a ese viejo cuento de camino que hay que portarse bien para que le traigan regalos a los niños.

Raúl ha hecho todo lo contrario. El número de disidentes arrestados, golpeados e injuriados se ha casi duplicado en el último año. Estados Unidos ha protestado, pero lo ha hecho en una voz tan bajita que nadie le hace caso.

Y los cubanos siguen buscando la forma de irse de Cuba. Ya sea por aire, por tierra o por mar. Algunos vienen como turistas y se quedan. Otros vienen reclamados por sus familiares. Todavía siguen llegando en bote cubanos que se la juegan cruzando el Estrecho de la Florida en precarias embarcaciones de fabricación casera.

Pero ahora la moda es ir a Ecuador y de allí por tierra, con ayuda de coyotes, cruzar las selvas de Colombia y Panamá, pasar por Costa Rica y Nicaragua hasta llegar a la frontera entre Estados Unidos y México donde los cubanos se presentan y dicen con orgullo que sus pies están secos y que por ende tienen derecho a la entrada legal en este país.

En los últimos días esta vía se ha estancado ya que Daniel Ortega, amigo y aliado de Castro, ha impedido que los cubanos crucen la frontera de Costa Rica a Nicaragua para seguir viaje al norte.

Pero eso no tiene mayor importancia. Los cubanos que quieren irse de Cuba se van a ir de una forma o de otra. Los números crecen de mes en mes y de año en año.

Mientras los norteamericanos están preocupados por asuntos de seguridad nacional con los terroristas del Oriente Medio, Castro se aprovecha de todas las ventajas que le brinda una Administración que poca atención le presta al acuerdo con Cuba.

Raúl Castro está contentísimo. Puede jactarse de todo lo conseguido sin haber tenido que variar ni siquiera un ápice en su forma de oprimir al pueblo cubano.

Y quién puede culparlo. Ya tiene un pariente rico que se empeña en hacerle regalo tras regalo.

Periodista residente en el sur de la Florida.

Guimar123@gmail.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de diciembre de 2015, 4:45 p. m. with the headline "GUILLERMO MARTÍNEZ: Raúl Castro, regalos sin portarse bien."

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