OSCAR PEÑA: Que no muera la esperanza cubana
En el año que se acaba de ir se abrieron las cajas cubanas donde estaba encerrada la esperanza. El 2015 marcó el inicio en todo el país del pensar que sus anhelos, deseos de cambios, evoluciones, retos y sueños acumulados por vida se realizaran. Sería un crimen horrible contra la nación cubana dejar que esos nuevos cristales de expectativas de nuestro pueblo se opaquen o rompan por continuar los empecinamientos de la dirección del país.
Siempre la política oficial cubana fue poner cercas a los espacios e iniciativas ciudadanas con el forzado pretexto que éramos un país asediado y amenazados por Estados Unidos, cuando lo cierto es que la política de otro país no era (ni es) excusa para negar y frenar nacionalmente –contra la voluntad popular– aperturas económicas, políticas y sociales.
Desde hace un año el pueblo cubano ha recibido con la acción del Presidente de Estados Unidos el mayor aporte de luz a la problemática cubana al aclarar que Cuba no tiene –ni de mentira, ni de verdad– ningún enemigo. Si existe, solo lo serían sus propias autoridades. Su visita a Cuba será la conclusión y resumen de esa realidad.
Estados Unidos está en los pasos contemplados en las leyes para normalizar su decisión. No es un país que se dirige como una finca privada y se requiere el consenso y aprobación de todas las partes, pero está en las mentes de la inmensa mayoría del pueblo norteamericano, sus congresistas y senadores erradicar lo inefectivo y tratar de hacer sólidos puentes entre los dos pueblos vecinos. Las sanciones económicas fueron justificadas por las apropiaciones y la ley de ajuste cubano por solidaridad con los primeros cubanos que estaban en Estados Unidos sin residencia en la década de los 60 y el gobierno cubano no les permitía regresar a legalizar sus trámites, pero –es deshonesto no admitir– que hace un tiempo ellas son legislaciones anormales y dañinas para ambos pueblos.
¿Qué puede esgrimir hoy la dirección del país? Ya no existen justificaciones, ni escaramuzas potables para la parte oficial cubana. Nadie está poniéndole condicionamientos. Son ellos los que los ponen para todo como si no quisieran Cuba arranque motores. Solo les falta expresar que hasta que no cambie el color azul del cielo el gobierno cubano no levantará los bloqueos domésticos.
Todos los pretextos para pisar el freno han sido y son falsos. Incluso nunca se ha negado el adecuado sistema de salud y educación para todos que tiene el país y amenazan al pueblo transmitiéndole desaparecerían con una apertura nacional. Algo completamente falso. Todos coinciden en que esos dos logros hay que mejorarlos y blindarlos para siempre en Cuba. ¿Se puede decir lo mismo del resto de los renglones del país? No. Las autoridades de Cuba no han dado batallas de ideas, sino de fuerzas.
Es una broma que el gobierno cubano siga llamando la atención a Estados Unidos expresándole que cambie viejas políticas, cuando la suya todavía es tan penosa como prohibirle a un hogar cubano inflar y poner muñecos alegóricos a los días navideños como sucedió recientemente en uno de los barrios habaneros.
Personalidades del gobierno cubano y de Miami involucrados seriamente en los problemas del país me han expresado que el freno de las reformas en Cuba es culpa del burocratismo oficial en todas las dependencias, provincias y estructuras del país, que no les conviene hacer cambios y obstaculizan lo que quiere hacer Raúl Castro. Sin embargo, los últimos discursos del gobierno cubano están desmintiendo esa tesis y lo que se observa es falta de determinación para mejorar el bienestar del pueblo cubano. ¿Por qué esperar por el comportamiento del congreso de otro país para comenzar a hacer en Cuba lo que se requiere? Ser soberano es no depender, ni esperar por otros para hacer.
No hablo de crear precipitaciones, brusquedades, anarquías, ni graves crisis sociales perjudiciales para el país. Aun con el socialismo no democrático Cuba no estaría tan deteriorada y con asientos vacíos de sus nacionales si no fuera por el abultado expediente de arbitrariedades y torpezas nacionales. Han sido muchos los caprichos y dependencias. El gobierno cubano no tiene defensa para el retroceso de nuestro país y sería honorable se admitiera la aberración y se avanzara. Cuba puede llegar a ser de los países del primer mundo y lograr –como era antes– que sus hijos no emigren.
El juego no es Cuba contra Estados Unidos, es Cuba con Cuba. La pelota, por mucho que el gobierno cubano trate de ocultarla, está en su terreno para que la dirección del país anote sus goles y permita que el pueblo cubano de adentro y de afuera también juegue.
Es un crimen dejar morir la esperanza en Cuba.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de enero de 2016, 11:16 a. m. with the headline "OSCAR PEÑA: Que no muera la esperanza cubana."