Opinión Sobre Cuba

JORGE DÁVILA MIGUEL: El Papa, la Pipa y el Pope

El papa Francisco (izq.) y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill, firman una declaración conjunta en el Aeropuerto José Martí, en La Habana, el 12 de febrero.
El papa Francisco (izq.) y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill, firman una declaración conjunta en el Aeropuerto José Martí, en La Habana, el 12 de febrero. AP

El encuentro sería no a las cinco, sino a las dos en punto de la tarde en el aeropuerto de Rancho Boyeros. Los dos príncipes de la cristiandad viajaban hacia un nuevo Jerusalén para firmar la paz después de un milenio de… ¡cisma! ¡Ah!, qué palabra más terrible y a la vez más chic; cuán hermoso sería ese día en La Habana, Capital de la Unidad, según Francisco, cuando abrazara a Kirill. Pareciera que la sangre y los clavos de Cristo habían descendido sobre Cuba a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores para sellar un nuevo pacto divino entre los hombres. Oh, santa unión después de un milenio. Los comentaristas, periodistas y columnistas; políticos, ciudadanos, y hasta los policías caerían arrobados ante la imagen del papa Francisco y el pope Kirill fumando la pipa de la paz.

Había tanto éxtasis en la narrativa mediática, que uno se conmovía de solo mirar la pantalla. Todo un espectáculo en que Cuba quedaba literalmente por los cielos. Aunque muchas cosas parecen lo que no son y otras son lo que no parecen.

Por ejemplo, ese no fue el primer encuentro entre un patriarca ruso y un papa occidental desde 1054, fecha en que ––según también se dice–– empezó el cisma. Falso. Nunca hubo un encuentro entre un papa romano y un patriarca ortodoxo ruso antes de 1054, sencillamente porque cuando aquello no existía ningún patriarca ruso. El de La Habana fue el primer encuentro en la historia. Pero no para solucionar “el cisma” sino por motivos políticos muy concretos y terrenales.

Quienes sí se reunieron hace 50 años ––sin tanto bombo y platillo–– fueron el papa Paulo VI y Atenágoras I, patriarca de Constantinopla, en Jerusalén[i]. Allí se abrazaron y eliminaron las excomuniones mutuas de 1054, que si bien señalan el origen oficial del rompimiento, no lo explican ni lo justifican.

Porque también es falso que dichas excomuniones se provocaran por profundas “razones teológicas” como repitieron ad nauseam los comentaristas. Fue algo más pedestre: el cardenal católico romano Humberto de Silva fue a pedirle ayuda militar a Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, en nombre del papa, pero Cerulario no quiso recibir al cardenal, que se puso muy bravo y lo excomulgó[i]. A los pocos días Cerulario, que también se había puesto bravo, excomulgó a Humberto, marcando así el origen oficial de una de las tonterías más grandes en la historia de la cristiandad.

Porque las verdaderas razones del Cisma, según los más acreditados estudiosos y no los calambucos, tuvieron que ver con tres asuntos fundamentales: uno culinario, otro insoluble y el tercero político.

El primero, si el pan de la eucaristía[ii] ––la hostia católica–– debía llevar levadura o no. El segundo si el Espíritu Santo provenía del Padre o también del Hijo (¿qué ser humano podría responder esto?).

La tercera tiene más carne. La iglesia occidental celebró concilios y tomó decisiones sin incluir a iglesias orientales (que también celebraron sus concilios exclusivos). El papa tenía el poder de un emperador y en Oriente los patriarcas, que se veían como iguales, no aceptaron las decisiones teológicas de los concilios a los que no fueron invitados, y le dijeron al papa “tururú que aquí no mandas tú”.

Lo de La Habana fue una brillante ceremonia política donde Kirill fue elevado mundialmente al lado de Francisco; Francisco dio otro paso hacia su ansiada visita a Rusia; Raúl Castro ofició como el gran mediador e inscribió a Cuba en la historia del ecumenismo, mientras Vladimir Putin se metió a noventa millas de su querido adversario americano de la mano de su pope Kirill, el complaciente.

Un acto esplendoroso, sí; una bonita declaración conjunta del papa y el pope también, pero de arreglar el cisma, nada. Lo de la levadura y la paternidad del Espíritu Santo sigue tan complicado como siempre. Pero a cada cual a lo que le toca: y ahora el presidente Obama, aterrizando en treinta días en el mismo aeropuerto que los príncipes de la cristiandad… “No más salvadores supremos, Ni César, ni burgués, ni Dios…[ii]¿Recuerdan aquella estrofa, presidente Putin, presidente Castro? Y en abril, el próximo Congreso del Partido, veremos si tiene o no tiene levadura…

Columnista y comentarista político de CNN en Español.

Este viernes, en Prohibido Callarse, con Roberto Rodríguez Tejera, Mira TV, Canal 18, a las siete de la tarde, el debate con Dávila Miguel sobre esta columna.

[i] http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2014/01/03/el-papa-pablo-vi-en-tierra-santa-iglesia-religion-jerusalen-viaje-vaticano.shtml

[i] https://en.wikipedia.org/wiki/East%E2%80%93West_Schism

[ii] http://iglesiaortodoxa.org.mx/informacion/2013/05/diferencias-entre-la-iglesia-catolica-ortodoxa-y-la-iglesia-catolica-romana/

[ii] La Internacional, La Habana, VI Congreso del PCC, sin la estrofa: https://www.youtube.com/watch?v=ywZrRZWjS2Y

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