Opinión Sobre Cuba

RAÚL RIVERO: Recibir o no recibir a Obama

Madrid – La anunciada visita que el presidente estadounidense Barack Obama realizará a Cuba a finales de marzo ha aparecido en los medios internacionales acompañada de la pregunta sobre si el viajero se reunirá o no con representantes de la oposición pacifica. Pero nadie se ha preguntado si los únicos demócratas que habitan en la isla están dispuestos a entrevistarse con el hombre que llega invitado por la dictadura que los reprime.

Esta segunda interrogante no se hace pública porque se conoce la disposición de los opositores criollos para intercambiar opiniones y recibir apoyos de las personas libres de todo el mundo, como se conoce también su discreción a la hora de aceptar las decisiones de los líderes de relieve internacional que se han negado a encontrarse con ellos para no molestar a los anfitriones.

En los últimos tiempos han pasado por Cuba el Papa Francisco y el presidente de Francia, François Hollande, y no han tenido la gentileza ni de saludar de lejos o por teléfono a ninguno de los miles de hombres y mujeres que, en aquella geografía, se enfrentan a un gobierno sostenido por los cañones de los tanques.

Ni el señor de Argentina que representa a Dios en la tierra ni el dirigente de un país que es símbolo de la democracia en Europa dedicaron un minuto de su estancia a los opositores. Tenían otros asuntos al parecer más importantes salpicados por cenas y ceremonias que reseñaron con prodigalidad los panfletos estatales que se publican en forma de periódicos.

Los opositores, por su parte, asumieron el gesto de los visitantes y siguieron en su labor diaria a favor de cambios profundos, renovación y transformación de la sociedad, a pesar de los acosos, los encarcelamientos y las golpizas de quienes, con el mismo celo y precisión, organizan la agenda de los visitantes.

Ni el Papa ni Hollande tenían necesidad de hablar con los que luchan por liberar su país. El Vaticano y los intereses de los socialistas franceses están muy lejos de los pobres y oprimidos de Cuba.

Barack Obama sí. Él es el presidente de Estados Unidos, la nación insignia de la libertad y el progreso que, durante más de medio siglo, ha acogido con generosidad a miles de perseguidos políticos y de familias cubanas que hallaron y hallan todos los días en el país vecino la patria que secuestró el castrismo.

Ya algunos grupos opositores han afirmado que podrán recibir al huésped norteamericano, aunque reconocen que el viaje será utilizado como propaganda para legitimar a un régimen que no cambia, ni se mueve y aumenta cada día la represión, encarcela, golpea y persigue como siempre a los ciudadanos.

Cómo no. En el caso de que Barack Obama lo pida y el gobierno cubano se lo conceda, la oposición pacífica le va a hacer el favor de recibirlo.

Poeta y periodista cubano.

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