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Opinión Sobre Cuba

CENTA REK: La revancha de ‘El Sexto’

Danilo Maldonado Machado ‘El Sexto’ en una conferencia de prensa en la sede de Fundación Nacional Cubano Americana.
Danilo Maldonado Machado ‘El Sexto’ en una conferencia de prensa en la sede de Fundación Nacional Cubano Americana. jiglesias@elnuevoherald.com

El próximo jueves 25 de febrero, el artista y activista cubano Danilo Maldonado Machado, también conocido como El Sexto, finalmente podrá culminar el performance que hace poco más de un año le costó cerca de 10 meses de libertad en la cárcel habanera de Valle Grande. ¿El lugar? Su primera exposición de arte, apropiadamente titulada “PORK”, en Miami. En palabras de El Sexto, esta exhibición es un desenlace impensado cuatro meses atrás, cuando todavía se encontraba tras las rejas y “el futuro era aún más incierto”.

Sobra decir que la idea, a la vez brillante y ocurrente, de Maldonado de realizar una presentación artística inspirada en el clásico Rebelión en la granja, de Orwell, que incluía dos cerdos decorados nada más y nada menos que con los nombres “Fidel” y “Raúl”, no fue recibida favorablemente por el régimen. El vehículo en el que transitaban el artista y los cerdos fue detenido por agentes de la Seguridad del Estado, la policía política cubana, antes de que Maldonado pudiera completar su performance en el concurrido Parque Central de esa ciudad.

Esta audacia, sin lugar a dudas devenida del hartazgo, fue castigada con casi 10 meses de detención arbitraria, cortesía de la eficiente actuación de los órganos de la administración de justicia cubanos al servicio de la dictadura. Ante la ausencia de una justicia independiente e imparcial –y de un poco de sentido del humor– El Sexto fue acusado del delito de desacato, un tipo jurídico utilizado rutinariamente por regímenes autoritarios para criminalizar expresiones que serían perfectamente legítimas en una democracia.

La intensa campaña internacional por la liberación de El Sexto –y las presiones inherentes al inicio de las conversaciones con Estados Unidos– tuvieron repercusión en el desenlace de la historia e hicieron posible que la dictadura cubana decidiera bajarse este pesado costal de la espalda. El régimen se abstuvo de presentar cargos formales contra el artista y, en consecuencia, la farsa de juicio no tuvo lugar. No que la falta de cumplimiento de estas etapas procesales, propias del debido proceso legal en cualquier democracia, hubieran evitado que Maldonado se pudriese en la cárcel.

Este absurdo culebrón, que culminó el 20 de octubre de 2015 cuando El Sexto fue puesto en libertad sin mayores explicaciones, ha servido para evidenciar una vez más el carácter eminentemente totalitario del estado cubano, donde la supremacía del poder del Estado sobre los derechos más básicos del individuo es insólita. Y es que en Cuba, ni los artistas están libres de la represión del sistema institucional y jurídico creado e impuesto progresivamente por la dictadura que ha gobernado el país por más de medio siglo.

Las barreras constitucionales al ejercicio de los derechos civiles y políticos en Cuba, incluyendo la libertad de opinión, de expresión, de información, de prensa, de asociación y reunión, alcanzan también al arte. El artículo 39 de la Constitución cubana prevé que la creación artística es libre, siempre y cuando su contenido no sea contrario a la revolución. Bajo este razonamiento, personas como El Sexto son perseguidas y castigadas frente a las más mínimas e inofensivas expresiones críticas del gobierno.

Desafortunadamente, el caso de El Sexto y de otros artistas cubanos como Tania Bruguera son tan solo la punta del ovillo. Son historias que, en esplendor del infortunio y por diversos motivos, han alcanzado notoriedad internacional y que, a consecuencia de ello, brindan inmunidad relativa a sus protagonistas. Relativa porque en la dictadura cubana la notoriedad no es una garantía infalible, y las oscuras circunstancias de los fallecimientos del activista por la democracia Oswaldo Payá y la fundadora y líder de las Damas de Blanco Laura Pollán son una muestra de ello.

La situación de muchos otros prisioneros de conciencia en Cuba, cuyas historias no llegan a los titulares, es prácticamente desconocida, aun cuando muchos llevan más de 20 años en prisión. Estas son las historias sin rostro, las historias sin nombre, que persistirán en la impunidad mientras Cuba continúe siendo un estado totalitario donde los individuos se ven obligados a vivir bajo los postulados caprichosos de un régimen represor.

Abogada asociada internacional en Human Rights Foundation (HRF)

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de febrero de 2016, 10:13 a. m. with the headline "CENTA REK: La revancha de ‘El Sexto’."

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