Los Rolling Stones hacia La Habana: ‘Señoras y señores…’
El órgano oficial del partido comunista de Cuba, el diario Granma, tiene un anuncio permanente en su página electrónica sobre el divulgado concierto de los Rolling Stones en La Habana el próximo 25 de marzo. Allí se puede leer: “Será uno de los eventos musicales más trascendentes que ha tenido lugar en el país a lo largo de 50 años”.
Muchas son las ilusiones que ahora se depositan en el soberbio concierto. Los jóvenes, al menos, apuestan más al evento que a la propia visita del presidente de los Estados Unidos, pautada tres días antes. Saben que en el ámbito político se avanza poco y los beneficios demoran mucho en manifestarse. Tener la oportunidad de ver al grupo británico es, al menos, una certeza.
Al dilapidado estadio del Cerro ahora le pasan una mano de pintura porque el mandatario americano asistirá a un juego de pelota con los Tampa Bays. De tal modo se estarán acicalando otros escenarios por donde deambulará como curioso visitante.
El historiador de la Ciudad de La Habana ya debe tener lista su conocida perorata donde no tendrá que traer por los pelos, como ha ocurrido en otros casos, los vínculos que existen entre la historia de la capital cubana y los Estados Unidos.
Borrará de su léxico, eventualmente, palabras como imperialismo, intervención, prepotencia, yanquis y el resto de la retórica que, por estos días, sin embargo, sigue siendo utilizada para celebrar un nuevo aniversario de la muerte de Hugo Chávez o incriminar las componendas de la llamada ultraderecha con respecto a las medidas judiciales tomadas en Brasil contra su ex presidente Lula da Silva, acusado de corrupción.
Con respecto al concierto de los Rolling Stones, no se trata del más grande ni el único que han celebrado de manera gratuita como se informa en la prensa oficial cubana. Ese privilegio le corresponde a la playa Copacabana, Río de Janeiro, en el año 2006, donde reunieron 1.2 millones de personas.
Un periódico español ha recordado que, como tantos otros roqueros, los Stones trataron de presentarse en el otrora campo socialista para hacer ostentación de la libertad y de su insolencia contra las dictaduras.
Lo hicieron en 1967 en Polonia donde los asientos fueron ocupados por la nomenclatura partidista y los obreros vanguardia. Sus verdaderos fans quedaron relegados en las afueras, tratando de acceder por la fuerza, enfrentados a la policía.
Billy Joel y Elton John experimentaron algo similar en la Unión Soviética, donde Mick Jagger y sus muchachos no fueron admitidos, finalmente.
A excepción del Havana Jam en 1979, con Billy Joel, Stephen Stills y Kris Kristofferson, entre otros, en una serie de conciertos con acceso rigurosamente vigilado e inaccesible para el público general y, en 1999, el proyecto Bridge to Havana, que contó con la presencia de Peter Frampton, Mick Fleetwood, Andy Summers y Bonnie Raitt, a Cuba han llegado, durante los últimos años, figuras y grupos de rock que no alcanzan la importancia musical e histórica de Los Rolling Stones, como Manic Street Preachers, Audioslave, Simply Red, ZZ Top y Rick Wakeman.
Digna Guerra, la directora del coro nacional, de fuerte filiación castrista, pudiera ir identificando algunas de sus mejores voces para acompañar a los Stones en: You Can’t Always Get What You Want, que siempre interpretan con ayuda local.
Hay que ir pensando, también, en la voz privilegiada que anunciará: “Ladies and Gentlemen” o “Señoras y señores”, en ningún caso “Compañeras y compañeros”: “Los Rolling Stones”, antes de que estremezcan al público con Jumpin Jack Flash o Start Me Up, canciones con las que suelen comenzar sus presentaciones.
Crítico y periodista cultural.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2016, 11:41 a. m. with the headline "Los Rolling Stones hacia La Habana: ‘Señoras y señores…’."