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Opinión Sobre Cuba

Semana Santa en La Habana

Será el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, que el presidente Barack Obama y su familia lleguen a La Habana. Partirán de allá el Martes Santo rumbo a Buenos Aires. Un precioso paseo familiar de varios días de primavera por dos culturas y gobiernos muy diferentes de América Latina. Para el presidente, sin embargo, no será paseo, será trabajo intenso y peligroso en la primera parada clave, Cuba, donde todo está planeado, pero también por verse.

Ya sabemos cuál es el itinerario del viaje, quienes fueron los cubanoamericanos que asistieron a la reunión del miércoles con Obama y los opositores a los que ha invitado para reunirse con él en La Habana.

No obstante, hay dos preguntas esenciales que nos hacemos: ¿Permitirá el régimen cubano que esos opositores vayan a la reunión con Obama? ¿Permitirá que su discurso se transmita por la televisión a todo el país? De ser ambas respuestas afirmativas sería un inmenso triunfo de Obama y del bando prodemocrático del gobierno cubano, y una indicación bastante vinculante de que Raúl Castro cumplirá con uno de los mayores elementos incluidos por Estados Unidos en la negociación con Cuba para la normalización de relaciones entre ambos países.

Y no lo concibo de otra forma. Por eso le doy gracias a Dios porque este viaje se va a realizar, además porque será dentro de poco más de 48 horas, cuando comienza la semana más importante de la historia para los cristianos, “tiempo” que culmina con la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es una semana de recogimiento y oración muy poderosa en la Iglesia. La fe y la esperanza aquí se besan y el Domingo de Resurrección, la Pascua gloriosa que viviremos exultarán llenas de amor. Es la redención, la salvación copiosa.

¿Por qué digo que no lo concibo de otra forma, es decir, que el gobierno castrista permita que los opositores se reúnan con Obama y que el discurso se transmita a todo el país? ¿Conciben ustedes otra entrada de golpes y detenciones a los invitados a la reunión? ¿O que Raúl Castro le diga a Barack Obama que no se le permitirá reunirse con la oposición? ¿Que su discurso no lo escuchen todos los cubanos por la televisión? Ambas cosas las ha pedido el presidente, ¿se las negará Raúl Castro? No. Lo va a permitir. Y también creo, como dije, que de alguna forma es vinculante este hecho. Después de logrado el inmenso paso de avance en las relaciones bilaterales no volverán atrás, por eso en estos instantes La Habana ha de estar bajo una intensa actividad ante una situación tan sumamente apremiante. Es la hora de la verdad. ¿O es que Estados Unidos iba a dar y a dar sin recibir nada a cambio?

Lo que más quiere EEUU es la democracia en Cuba, la libertad de esos hijos de Dios que no han conocido más que miseria y sufrimiento desde que llegó Castro al poder, hace 57 años.

¿Y los que hemos vivido en la diáspora? Lo mismo, son dos formas de sufrimiento diferentes, pero sufrimiento al fin. Ha sido nuestra Pasión y muerte como pueblo y como nación.

Como cubanoamericana que ama a este país pero desea la repatriación a Cuba tan pronto se levante el embargo, le doy gracias al presidente Obama y a sus dos elegidos que demostraron ser excelentes diplomáticos en las dificilísimas negociaciones para que se restablecieran las relaciones diplomáticas entre ambos países –Benjamin J. Rhodes y Ricardo Zúñiga– por haber llevado a cabo este fuerte deseo del presidente. Gracias a Obama los cubanos nos hallamos más cerca que nunca de la lograr la libertad. Ahora solo falta ponernos de acuerdo entre nosotros, ardua labor si tenemos en cuenta muchos de nuestros graves defectos y vemos ahora cómo Berta Soler duda si acudir a la invitación del presidente Obama con los opositores y en su lugar lo convoca para que vaya al Parque Gandhi frente a la iglesia Santa Rita. Es una Dama de Blanco muy valiente Soler, lo sabemos, pero esto último no es valentía, es soberbia y torpeza.

Que el viaje del presidente a Cuba logre que el gobierno cubano acceda a respetar los derechos humanos de su pueblo, y pronto se siente a dialogar con los cubanos de la oposición. Que convoque a un plebiscito, para ver si el pueblo en realidad está de acuerdo con lo dicho por el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, este jueves a la prensa internacional, por ejemplo, que “el pueblo de Cuba fue empoderado hace décadas”. El objetivo del discurso del canciller es, como esperaba, una velada advertencia; habló del itinerario, pero dejó fuera la reunión con los opositores y le molestó mucho que entre las nuevas medidas se mencionara que era importante empoderar al pueblo cubano. ¿Tiene poder el pueblo cubano, o solo la elite que lo gobierna dictatorialmente hace 57 años?

Ignoro la intimidación del discurso y termino con la misma esperanza: Que la visita de Obama y las negociaciones nos lleven a una resurrección como nación y como seres humanos tan dañados. Es tiempo de salvación, basta Cuba, de tanto dolor.

Periodista cubanoamericana.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2016, 0:38 p. m. with the headline "Semana Santa en La Habana."

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