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Opinión Sobre Cuba

La repatriación y otras formas de recuperar Cuba

Automóviles recorren la avenida del malecón habanero, el 18 de marzo.
Automóviles recorren la avenida del malecón habanero, el 18 de marzo. Getty Images

Desde aquí, sentada en el malecón, achinado los ojos e intentando ver más allá, no parece existir una frontera real. No puedes verla, no sientes que exista otro país, otro acento, no hay una cerca física con caseta y signos de peligro.

No parece haber más que ese muro de agua y sal que acompaña el trazado urbanístico al final de las calles.

Pero ahí está, una frontera tan peligrosa que te ahoga al ser atravesada, porque solo en la mitología ciertos seres logran pisarla, trascenderla sin tragedia y llegar ilesos al otro lado del drama y su memoria.

Pasamos años despidiéndonos y, durante décadas, muy pocos regresaban por el mismo laberinto de lágrimas transparentes. Pero hoy, curiosamente, muchos vuelven para ver y ser parte del lento, largo desenlace.

¿Todos quieren volver? ¿Cómo pensarlo cuando miles de cubanos intentan salir de Cuba, con y sin suerte, inventándose una entrada a Estados Unidos por México, Costa Rica y hasta por la lejana Siberia?

Si pasas por las oficinas del Carnet de Identidad de cualquier municipio y preguntas quién es el último sabrás que hay una extensa cola para la famosa Solicitud de autorización de Residencia en el Territorio Nacional (Repatriación) (HE-4). Cada día se demoran más estos trámites que al inicio eran bien rápidos.

No todo el que viene te cuenta francamente que llegó para quedarse, a ocupar su lugar. Muchos refieren que han pasado el día haciendo “gestiones”. El secretismo cubano no se extingue por haber vivido más de 30 años fuera de Cuba en democracia, eso se arrastra adonde vas y ya forma parte sustancial de ti.

No debemos contar aquí que nos vamos para allá.

No debemos contar allá que regresamos aquí.

Los cubanos seguimos siendo nuestros propios vigilantes. Juzgarnos bien o mal es el deporte nacional.

¿Quiénes vuelven?

Regresan muchos retirados y personas que trabajan de modo independiente, con empleos que se pueden hacer desde cualquier parte del mundo y eligen retornar al punto de partida. ¿Si hubiese libre acceso a internet regresarían más cubanos en esta condición? No lo sé.

Una vez que te otorgan el documento oficial puedes comprarte una vivienda. Tengo amigos que han adquirido casas de hasta $170,000 y pequeños apartamentos por $15,000.

Muchos pasan aquí los fines de año o veranos, otros se instalan permanentemente y solo viajan en Navidad o vacaciones a compartir con los suyos que viven fuera de Cuba.

Como una puerta circular, poco a poco entran y salen los amigos y familiares.

Como quien ocupa una propiedad que fuera suya y la llena de amigos y parientes, disimuladamente, casi en puntas de pie, como quien no espera leyes para cambiar un gobierno, regresan miles y miles de cubanos. Es su único método de intervención histórica y en silencio.

Reconquistar, reposeer secretamente Cuba, no ceder tu lugar, recuperar tu espacio ¿No es acaso esto una nueva, sutil, justa forma de invasión?

Escritora, reside en Cuba

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2016, 3:39 p. m. with the headline "La repatriación y otras formas de recuperar Cuba."

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