En la esclavizada Cuba castrista
El 17 de diciembre del 2014 la administración del presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció la decisión de reanudar las relaciones diplomáticas con la tiranía comunista de Cuba, el régimen totalitario de más larga duración en el continente americano. Seguidamente, el 20 de julio, se inauguró la embajada cubana en Washington y el 14 de agosto el secretario de Estado, John Kerry, izó la bandera norteamericana en la nueva embajada en La Habana.
Para la mayoría de las personas que desconocen la realidad de la tragedia cubana y la intrínseca maldad del régimen comunista cubano, esto puede parecer un cambio positivo, pero para los que conocemos bien la horrible realidad de estos 57 años de oprobio, crimen y latrocinio de un estado totalitario que controla completamente la economía, reprime al pueblo y restringe todas las libertades públicas, este cambio solo puede darnos al pueblo cubano cinco décadas más de sufrimiento, miseria y opresión bajo una horrible tiranía.
¿Cómo es posible que los Estados Unidos de América, faro de libertad, que en el siglo pasado iluminó el camino para liberar a la humanidad de ser dominada por el régimen nazi-fascista de Adolfo Hitler y la tiranía soviética de Joseph Stalin, tenga relaciones diplomáticas con la tiranía comunista de Raúl y Fidel Castro? El gobernante cubano Raúl Castro, elegido por el dedo índice de su hermano Fidel sin un solo voto del pueblo cubano, en la forma en que los monarcas recibían sus coronas en siglos pasados, en enero de 1959 ordenó y dirigió el fusilamiento extrajudicial de más de 70 miembros del anterior gobierno, algunos culpables pero la mayoría inocentes, ejecutados frente a una larga zanja en las afueras de Santiago de Cuba, donde fueron enterrados. El mismo Raúl Castro, el 24 de febrero de 1996, cuando era jefe de las Fuerzas Armadas de Cuba, ordenó el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, una organización humanitaria dedicada a salvar las vidas de los cubanos que huían en pequeñas embarcaciones de los horrores de la tiranía castrista. En el aire fueron pulverizados cuatro miembros de esa organización, tres de ellos ciudadanos norteamericanos y uno residente legal.
Para culminar el proceso que comenzó en diciembre del 2014, el presidente Obama realiza una visita a la esclavizada isla de Cuba y de nuevo le estrecha la mano ensangrentada al tirano menor de Cuba, Raúl Castro. En la VII Cumbre de las Américas en Panamá, a la que asistí designado por el decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, tuve el desagradable privilegio de estar presente cuando Obama y Castro se estrecharon las manos. Es una verdad histórica que Estados Unidos ha estado dispuesto durante décadas a resolver el diferendo con Cuba. Existen pruebas documentadas de que así lo intentaron sucesivamente las administraciones de Kennedy, Nixon, Carter, Reagan y Clinton. En todas las ocasiones el gobierno cubano impidió que estos intentos tuvieran éxito. La razón era que estas administraciones demandaban que ese proceso condujera al retorno de Cuba a la democracia. En el contexto de las nuevas concesiones a la tiranía, la presente administración no ha hecho ningún reclamo de esa índole, lo ha entregado todo a cambio de nada. Sin embargo, el gobierno cubano reclama ahora la devolución de la base naval de Guantánamo y el fin del embargo a la tiranía.
Uno de los argumentos más usados por los que favorecen el levantamiento del embargo, es que no ha tenido ningún efecto en los 55 años de su implementación y que como no ha funcionado debe ser levantado. Estos “expertos” desconocen o han olvidado que el embargo fue codificado por la Ley Helms-Burton y que los capítulos III y IV nunca han sido aplicados. Estos dos artículos eran críticos para el éxito del embargo y de haberse implementado correctamente habrían logrado el derrumbe de la dictadura.
Muchas otras razones existen para no estar de acuerdo con el cambio en las relaciones entre la presente Administración de Estados Unidos y la tiranía cubana. En el momento más inoportuno, del lugar que menos se esperaba surgió el nuevo protector de la tiranía. La presente Administración vino a sustituir a la Unión Soviética y a la Venezuela chavista como aliados del oprobioso régimen. Esta concesión solo servirá para prolongar la agonía del pueblo cubano, más dolor, derramamientos de sangre, opresión, injustas prisiones, hambre y miseria provocada por la innata incompetencia del sistema marxista, una ideología que ha fracasado en todos los países en que se ha implementado. Las nuevas relaciones entre esta Administración y la tiranía cubana, en lugar de resolver la horrible situación económica, política, y social del pueblo cubano, han de prolongar por otro medio siglo la falta de libertad, la opresión y la negación de los derechos humanos a otras tres generaciones de cubanos.
Miembro del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio y de la Unión de Colaboradores de Prensa.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2016, 0:42 p. m. with the headline "En la esclavizada Cuba castrista."