Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión Sobre Cuba

Obama y los presos políticos en Cuba

El presidente Barack Obama se reúne con disidentes en la embajada de EEUU en La Habana, el martes pasado. A la derecha del Presidente: Nelson Álvarez Matute y Miriam Celaya González, y a su derecha, Manuel Cuesta Morúa.
El presidente Barack Obama se reúne con disidentes en la embajada de EEUU en La Habana, el martes pasado. A la derecha del Presidente: Nelson Álvarez Matute y Miriam Celaya González, y a su derecha, Manuel Cuesta Morúa. AP

Desde los albores del inicio del poder revolucionario en Cuba, pronto se pudo apreciar signos evidentes de que sería encauzado por la senda marxista y, en abril de 1961, fue confirmado por el propio dictador Fidel Castro. La reacción ya venía precedida por distintas acciones, que demostraban la inquietud del cubano, para evitar el surgimiento de otra dictadura.

La historia del castrismo está erigida sobre un contexto que no solo hizo desaparecer las instituciones republicanas, sino también la terminología para designar conceptos y nuevas relaciones sociales, entre ellas, el del preso político, pasando a la designación de preso “contrarrevolucionario”. Y no es lo mismo el concepto de preso político y del preso contrarrevolucionario. Sin entrar en teorizaciones de este asunto, sí podemos sostener que el preso político tiene por finalidad mejorar la sociedad, la lucha por el bien del hombre y por el progreso de la sociedad. Y no se puede tildar de presos contrarrevolucionarios a los cubanos que durante la dictadura, se han dedicado y dedican a la obtención de lo primero, esto es, el establecimiento de un estado de derecho y no al retroceso de la sociedad cubana, como, caprichosamente, lo entiende el régimen.

Conciliando lo anterior con la opinión generalizada es que en el discurso del presidente Obama en Cuba, en presencia de la cúpula gobernante capitaneada por el dictador Raúl Castro, uno de los rasgos de dicho discurso hizo modificar el semblante de todos los “pinchos”, acostumbrados a escuchar oratorias cargadas de lisonja para ello. El tono más subido fue en la conferencia de prensa, cuando el dictador fue interpelado por un periodista de CNN, indagando acerca del destino de los presos políticos, que lo puso en evidente disgusto, requiriéndole una lista de ellos y demostrando su condición de “mandamás”, prometió excarcelarlos esa misma noche. En pocas palabras, el dictador no pudo disimular su incomodidad con gestos inadecuados ante un visitante de la trascendencia que tenía a su lado.

La cultura cubana en estos 57 años de nefasta rigidez política, está impregnada de la terminología que anotamos más arriba sobre los cubanos que militan en la oposición y que se encuentran encarcelados a lo largo y ancho de la isla, calificados de presos contrarrevolucionarios, quienes se mantienen, dicho sea de paso, en condiciones infrahumanas y carentes de los elementales medios alimentarios, sin que sus familiares puedan socorrerlos por la ausencia de un mercado abastecido y accesible a los mismos. Tales son los presos políticos.

Hay que agradecerle al presidente Obama su gesto de reunirse con representantes de la oposición y de las Damas de Blanco, para escuchar –vis a vis– la dramática realidad que vive el cubano y las privaciones que sufre en todos los órdenes de la vida, especialmente al encontrarse en un clima políticamente adverso.

En los últimos tiempos los cubanos hemos visto otras visitas de altos dignatarios extranjeros, sin que ninguno de ellos haya tenido el gesto de escucharlos, estrecharle la mano en un típico acto de solidaridad, como ha efectuado el presidente Obama. La nueva historia de Cuba que se escriba en un futuro no lejano, tendrá en cuenta esos gestos: los negativos y los positivos de quienes representan países y pueblos. En este marco, esperamos que la próxima visita del presidente Macri, de Argentina, haga causa común con ese cubano de a pie y le extienda su mano, para reivindicar a la expresidenta que sustituyó.

Finalmente, los corifeos del régimen tienen la encomendada tarea de tergiversar el sentido y alcance del discurso del presidente Obama, y ya se ha visto por los medios como lo han calificado de subversivo, profanando la realidad de Cuba: un país en la miseria y bajo los atropellos emanados de los representantes del régimen. Cosas veredes!

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2016, 2:49 p. m. with the headline "Obama y los presos políticos en Cuba."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA