Jamón, jamón
El debate sobre los resultados de la nueva política de acercamiento incondicional al régimen castrista del presidente Barack Obama cobra intensidad ante la nueva oleada de inmigrantes cubanos varados en Panamá, porque ello rasga el velo de ilusión con que intentan encubrir la realidad quienes en el exilio apoyan el acercamiento. En particular, los cubanoamericanos que acompañaron al Presidente en su visita y el pasado 20 de diciembre, a bombo y platillo publicaron un costoso anuncio en The Miami Herald donde declaraban que “…el país esta tomando modestos pasos hacia la creación de una sociedad más libre y abierta”, prosiguiendo con una letanía de esos “pasos”. ¿Recuerdan? Una empresa textil donde se trabaja los fines de semana para suplir órdenes y a final de año distribuyen las ganancias con los trabajadores; madres que están abriendo sucursales de sus paladares; jóvenes empresarios dueños de compañías de programática; una cooperativa de salones de belleza donde sus miembros han cuadriplicado el sueldo que ganan reinvirtiéndolo en ellos mismos y el negocio; y una pequeña cooperativa de contabilidad a la cual se le ha permitido crecer sin disminución a más de 100 socios en tan solo un año.
El continuo flujo de cubanos al exterior pone en duda todo ese progreso. Quizás la frase del famoso autor y filósofo norteamericano Wayne W. Dyer, “si eliges la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian”, explique el fenómeno que ellos observaron y no ve el cubano de a pie que está “echando un pie” de Cuba antes que deroguen la Ley de Ajuste. Así lo ve también el New York Times, el cual en su editorial del 15 de abril expone: “Si las reformas continúan a paso glacial, los jóvenes continuarán huyendo de Cuba en tropel, alimentando un éxodo que se ha convertido en un referéndum de clases”.
Es una manera muy sutil del periódico de explicar el continuo flujo de cubanos al exterior. Yo lo explico de otra forma, lo cual me trae al título de este artículo que nada tiene que ver con la famosa película de Bigas Luna de 1992, que catapultara al estrellato a una jovencísima Penélope Cruz. ¿Recuerdan las caricaturas en la Cuba republicana del político bien vestido con traje de dril 100 y un jamón debajo del brazo para comprar el voto a Liborio —el pueblo— ataviado con humilde guayabera? Ahora son Obama y los adinerados empresarios cubanoamericanos quienes llegan con el jamón, aunque no a comprarle el voto, sino a venderle esperanza. Pero Liborio ya no compra, ni siquiera tentado con un jamón, porque sabe es inalcanzable. Afrontando grandes riesgos, prefiere huir a buscarlo fuera de Cuba.
La nueva política de acercamiento con los Castro es la vieja política del jamón, y el sonado discurso del Presidente en La Habana, alabado por tantos que los anaqueles de elogios quedaron vacíos, fue solo eso: un gran jamón que el Presidente agitó ante Liborio, ya ni siquiera en guayabera sino en harapos, mientras le hablaba de las maravillosas virtudes de la democracia que le permitiría alcanzarlo, solo con hacerse dueño de su destino. ¡Irónico! ¿Como puede hacerlo Liborio cuando ha sido Obama mismo quien ha fortalecido las cadenas que lo atan a una dictadura de casi 60 años pactando con sus sicarios sin reclamar derecho humano alguno? Jamón sin Libertad, parece ser su doctrina. Sería nefasto que las cadenas que atan a mi pueblo le meriten legado alguno. La historia lo juzgará.
Pero la doctrina de Jamón sin Libertad tiene adeptos entre influyentes cubanoamericanos. Son los empresarios que colaboran con Obama y el régimen, y viajan a Cuba en sus lujosos yates o en sus aviones privados viéndose ya en trajes de dril 100 paseando por La Habana, mientras sueñan pasar a la historia como precursores del Apocalipsis castrista. La historia también los juzgará. Por ahora les dejo esta estrofa de Martín Fierro, obra máxima de la literatura gauchesca:
‘Muchas cosas pierde el hombre /Que a veces las vuelve a hallar /Pero les debo enseñar, /Y es bueno que lo recuerden: /Si la vergüenza se pierde /Jamás se vuelve a encontrar”.
El jamón que llegue a Cuba no será para Liborio. Ese siempre será tan solo para los Castro.
Escritora cubana y activista de los derechos humanos.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2016, 11:34 a. m. with the headline "Jamón, jamón."