Opinión Sobre Cuba

DANIEL F. CALDERÍN: Cambio de política hacia Cuba

Un hombre cruza una calle de La Habana cerca del Capitolio.
Un hombre cruza una calle de La Habana cerca del Capitolio. AFP/Getty Images

El pasado 17 de diciembre la causa de la libertad de Cuba recibió un duro golpe. La administración Obama, en una mezcla mixta de medidas incongruentes y desconectadas de toda lógica, a cambio de la liberación de Alan Gross, noticia que fue recibida con alegría por nosotros y la gran mayoría de ciudadanos americanos, cubanoamericanos y disidentes cubanos, le dio al régimen de La Habana el regalo de tres despreciables espías, uno de los cuales estaba cumpliendo dos cadenas perpetuas por su participación en el asesinato aéreo de tres ciudadanos americanos y un residente legal de esta nación, lo que equivale a cambiar una mansa oveja por tres lobos feroces. Como si esto fuera poco, sin recibir nada a cambio, Obama ofreció al régimen castrista reanudar las relaciones diplomáticas entre ambos países, quitar a Cuba de la lista de regímenes promotores del terrorismo y abogar por la abolición del embargo económico. Cuba estaba en la lista de países promotores del terrorismo por ser aliada de enemigos de Estados Unidos, sobre todo Irán, y por promover revoluciones pro-comunistas en el continente americano. Recientemente un barco cargado de misiles y armas de largo alcance destinadas a Irán fue detenido al tratar de cruzar el Canal de Panamá.

El argumento de los que favorecen la abolición del embargo a Cuba es que en estos 53 años no ha logrado derrocar al régimen marxista. En primer lugar, ese no fue el objetivo de la promulgación de esa ley: el embargo fue implementado en 1961 en represalia por la confiscación sin compensación económica de empresas y propiedades norteamericanas. La causa principal de su ineficacia es que nunca se implementaron los artículos III y IV de la Ley Helms-Burton que codificó ese embargo. Esos dos artículos contienen críticas sanciones para los países que comercian con la tiranía violando el embargo y son presentados anualmente para la firma del presidente y nunca se han firmado. Si la ley del embargo se hubiera aplicado a Cuba de la misma forma que se aplicó una ley similar al régimen racista de Sudáfrica, ya el oprobioso régimen castrocomunista hubiera sucumbido hace muchos años, evitándose así mucha sangre y dolor al sufrido pueblo cubano.

Aquellos que nos oponemos al régimen castrista, que viola todos los derechos humanos y divinos, debemos mantener nuestra oposición sin ceder un solo punto en nuestra lucha, hasta ver a nuestra patria libre del comunismo y del castrismo. Cualquier concesión a la tiranía solo serviría para prolongar la agonía del pueblo cubano, más derramamiento de sangre, dolor, opresión, injustas prisiones políticas y más hambre y miseria provocada por la innata incompetencia administrativa y económica de una ideología que ha fracasado en todos los países en que se ha implementado. El control absoluto por un gobierno totalitario de todos los medios de producción, distribución y consumo produce irremediablemente la paralización de la economía. Esa es la razón por la cual los regímenes comunistas provocan la miseria en todos los países en que se implementa. Antes de 1917, al comienzo del régimen bolchevique en la Rusia soviética, la región de Ucrania era llamada “el granero de Europa”. Al implantarse el comunismo, Ucrania en pocos años se hundió en una crisis económica que provocó que millones murieran de inanición.

El comunismo ha fracasado en todos los países en que se ha implementado y Cuba no es una excepción. Mientras ese sistema persista en Cuba, no importa cuantas concesiones le haga la administración de Obama, la miseria, la opresión y la violación de todos los derechos humanos se mantendrán en una república que llegó a ser –a pesar de dos dictaduras y algunos gobiernos corruptos– la Perla del Caribe, el país más próspero y avanzado de América Latina, hoy hundido en la miseria. Solamente el fin del comunismo puede devolver a Cuba sus antiguas glorias.

Miembro del Colegio de Periodistas Cubanos en el Exilio y de la Unión de Colaboradores de Prensa.

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