Hombres de confianza
El presidente de los Estados Unidos rinde tributo a los mexicanos y celebra la patriótica fecha del 5 de mayo con un concierto del grupo Maná en la Casa Blanca.
Mañana es 20 de mayo, históricamente considerada la fecha que marca el nacimiento de la República de Cuba en 1902, pero que el castrismo, con una serie de subterfugios, se tomó la libertad de desestimar y cambiar para el primero de enero, cuando las tropas rebeldes de la Sierra Maestra derrotaron el gobierno de Fulgencio Batista en 1959.
Menuda tarea se ha echado sobre sus espaldas el mandatario norteamericano si intenta tratar de complacer las dos “Cubas”, aquella acoquinada con una férrea dictadura de más de medio siglo, y la otra en una diáspora que crece exponencialmente por los caminos del mundo.
Queda por ver si Willy Chirino, Gloria Estefan o Paquito D’Rivera, a quien suspicazmente por poco dejan fuera de un concierto de jazzistas famosos en la Casa Blanca, donde sí fue incluido, sin mayores tropiezos, Chucho Valdés, son convocados a una presentación presidencial, como corresponde, o habrá que esperar hasta el primero de enero próximo –con una nueva administración– para que Silvio Rodríguez o la Orquesta los Van Van hagan las delicias de los invitados en Washington.
El dilema de las dos “Cubas”, la crisis migratoria que acontece por las Américas, la llegada de más balseros y hasta nuevas maneras de fuga, como la de los tres cubanos que llegaron como polizones en el barco que traía carga de la filmación de la película Rápido y furioso 8 en La Habana, son circunstancias truculentas para la administración de los Estados Unidos, tratando de estabilizar relaciones diplomáticas, a partir de un concepto democrático, con una pícara e inescrupulosa dictadura que saca partido oportuno de cada crisis.
Hubo un tiempo que el próximo éxodo masivo sería interpretado como un acto hostil, casi de guerra. El castrismo y sus víctimas, sin embargo, han encontrado una manera de continuar la huida hacia el norte, por vías distintas, pero con la misma intensidad de una expatriación indetenible. Hasta ahora, el vecino del norte no lo ha calificado como agresión.
Este domingo el programa que conduzco en Canal 41, La Mirada Indiscreta (8:00 p.m.), se refiere a la manipulación histórica de la figura de José Martí, a quien le pasan la cuenta de todos los desmanes de la dictadura y ahora lo distribuyen nacionalmente en deleznables bustos plásticos, y al nuevo cortometraje del notable realizador Eduardo del Llano que se titula La leyenda de los abominables hombres de confianza.
Del Llano coincide con (Mikhail) Bulgakov en cuanto a la capacidad que tiene el humor para dilucidar las tropelías e incongruencias del socialismo (tropical) y nos presenta un falso documental, donde investigadores y ciudadanos comunes tratan de esclarecer la desaparición abrupta –tronados– del panorama político nacional de dirigentes que fueron llamados “hombres de confianza” y de cómo han sido avistados en los lugares más insólitos, cual yetis del intrincado monte revolucionario.
Aunque con nombres cambiados, los personajes del corto recuerdan la caterva de incapaces y arrogantes funcionarios que el propio Fidel Castro nombró en puestos claves del régimen, como Robaina, Pérez Roque, Lage y Hassan Pérez, para luego defenestrarlos por corruptos y hacerlos desaparecer, sin mayores explicaciones, en un ciclo que se ha repetido hasta la saciedad, donde manda una sola voluntad inalienable, la del “máximo líder”.
Eduardo del Llano vuelve por sus fueros y nos hace reír a carcajadas con el destino merecido que el propio régimen deparó a algunos de sus más abyectos servidores.
Crítico y periodista cultural.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2016, 4:56 a. m. with the headline "Hombres de confianza."