Opinión Sobre Cuba

ORESTES RODRÍGUEZ: Carta a José Martí

Orestes Rodríguez

Maestro, tengo el propósito hasta tanto me lo permita la biología, de que en cada aniversario de tu nacimiento, como el de hoy que arribas al 162, escribirte una carta y contarte qué ha sucedido y sucede en tu Patria que tanto amaste y que para ti era “agonía y deber”.

Maestro, tu legado sirvió para que surgiera una República y con sus vaivenes políticos, pudo disfrutar de democracia, entendida como el Estado de Derecho, y su última Constitución democrática, la de 1940, la cual estuvo vigente hasta que un cubano ingrato produjo un cuartelazo en 1952, creando las condiciones para que los ambiciosos y falsos profetas aparecieran en el panorama nacional. Y así fue, porque en el año del centenario de tu nacimiento, otro cruento cuartelazo en 1953 causó un enfrentamiento fratricida entre cubanos.

Maestro, a pesar del choque fratricida antes dicho, los cubanos fueron envueltos en 1959 con el entusiasmo de que al fin Cuba regresaría al Estado de Derecho y la República continuaría su ascenso en el concierto de las naciones de este hemisferio, en el cual tenía un cimero lugar.

Maestro, no tardó mucho que el falso profeta, en vez de cumplir la promesa que hiciera en su alegato ante el tribunal que lo juzgó por el asalto del cuartel Moncada, en el año de tu centenario, que de triunfar se restablecería el ritmo constitucional conforme a la Carta Magna de 1940 y en cuyo escenario judicial, expresó –además– que tú eras el autor intelectual de esa gesta, por el contrario, una vez en el poder, encauzó a la nación por la órbita comunista, sumándola a las que formaron parte del tristemente célebre bloque soviético.

Maestro, tu Patria lleva 56 años de dictadura. Ante ese vuelco, la reacción de ese pueblo para rescatar los valores, principios democráticos y la restitución de las libertades fue la respuesta basada en tu doctrina, y en ese empeño miles de nuestros compatriotas perdieron la vida, el presidio político más numeroso de nuestra historia y un exilio de dos millones de cubanos, a lo que se añade la destrucción de la isla, que dejó de ser la próspera y alegre Patria que te vio nacer.

Maestro, cuando hoy te rendimos homenaje por otro aniversario de tu nacimiento, Cuba es escenario de un inusitado forcejeo político, debido a que el presidente de Estados Unidos decidió restablecer relaciones diplomáticas con la dictadura de los Castro, a despecho de la opinión de cubanos que forman parte de esa administración, la del exilio y la oposición interna en Cuba, puesto que ese restablecimiento debió tener su contrapartida con concesiones del régimen castrista que abran el camino hacia la participación “de todos y para el bien de todos”.

Maestro, un grupo de cubanos que integran nuestro exilio dirigieron una carta al presidente Obama, exhortándolo a ese acercamiento enarbolando como bandera la vía económica para posibles cambios dentro de Cuba, pero la realidad es otra, ya que el régimen castrista tiene todos los cabos bien atados y pedirles que cumplan con los derechos humanos, de los cuales se deriven –en la práctica– que el pueblo cubano participe de la gestión administrativa, es pedirle peras al olmo.

Maestro, es un sarcasmo que en la Constitución socialista, en su preámbulo, se consigne que los ciudadanos cubanos están guiados por tu ideario, pero mezclado con la desacreditada doctrina marxista-leninista. Y se lee también que “Declaramos... Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, tal como tú dijiste en el discurso del 27 de octubre de 1891, en el Liceo Cubano de Tampa y cuya cita refleja tu celo por la democracia.

Maestro, la “dignidad plena del hombre”, es hija del ejercicio de las libertades en su más amplio sentido y no es posible que una dictadura longeva, que niega los más elementales derechos y, por ende, atropelle al pueblo, se proclame que están guiados por tu prédica. En la Constitución que el régimen promulgó en 1976, se recogen, en teoría, toda una gama de derechos que el cubano pudiera ejercer, pero a renglón seguido, el Artículo 62 de ese texto dice que “ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra la Constitución y sus leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista...” , a diferencia de lo que postulaba el artículo 40 de la Constitución de 1940, según el cual “es legítima la resistencia adecuada a la protección de los derechos individuales y garantizados anteriormente”.

Maestro, como se puede apreciar, el esfuerzo estadounidense por coadyuvar al mejoramiento de la democracia en Cuba, encontrará la férrea dinámica de la política socialista, que no tiene el propósito, en su programa de gobierno, de darle participación al pueblo cubano y, menos aún sentarse, como sería lo sensato, a escuchar sus anhelos y sus preocupaciones. De lo que se trata es que este es asunto entre cubanos, de los que en la isla integran la oposición y la disidencia y de los que residen fuera de ella.

Gloria eterna a nuestro Apóstol José Martí.

Abogado cubano. Reside en Miami.

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