Glorias de Cuba
Durante muchos años he oído en el extranjero la cantinela de que en Cuba no había educación ni cultura antes de 1959. Lo dicen académicos, intelectuales y artistas desinformados, o cínicos, en Europa, en EE UU y en América Latina. Es el fruto –tan mendaz como eficaz– de la propaganda oficial que los tontos útiles en diversos rincones del mundo corean como un mantra hasta la náusea. Más de cinco décadas de bombardeo mediático y autobombo sistemático por fuerza dejan su huella.
Nada nuevo bajo el sol. Desde Goebbels, Stalin, Gorki y Gronski la publicidad totalitaria consiste en mezclar fragmentos de verdades con mentiras a granel y repetirlos machaconamente.
Sabemos de los escritores –incluso clásicos– y los artistas “degenerados” proscritos por los nazis. Un proceso similar tuvo lugar en la Unión Soviética estalinista: autores borrados de libros de texto, excluidos de bibliotecas públicas. Pintores relegados al olvido. Retoques o montajes fotográficos de donde desaparecían destacados bolcheviques tras caer en desgracia. Geniales compositores prohibidos, etcétera.
Todos los utopistas radicales padecen esa vanidad patológica de reescribir el pasado, desacreditándolo como mínimo, borrando episodios o suprimiendo personalidades, para que la historia comience con ellos. Da lo mismo si se hace en nombre del proletariado o de la raza aria. El que más lejos llegó haciendo tabla rasa con el ayer, fue el camboyano Pol Pot.
Digan lo que digan, la cultura cubana ya atesoraba abundantes fulgores antes de 1959. Por razones de espacio, estoy obligado a ser muy parco en la selección. En el siglo XIX: Félix Varela, “el primero que nos enseñó a pensar”, como dijo su discípulo José de la Luz y Caballero. Otros pensadores criollos: Arango y Parreño, José Antonio Saco, Domingo del Monte, Bachiller y Morales, José Martí, Enrique José Varona. En poesía los talentos se multiplican: Zequeira con su Oda a la Piña, Rubalcava con Silva cubana, José María Heredia con su Himno del desterrado ¡tan vigente!, José Jacinto Milanés, el poeta esclavo Juan Francisco Manzano, el mulato humilde Plácido, Juan Clemente Zenea, Julián del Casal, Juana Borrero, el brillante José Martí... No podemos dejar de mencionar a dos geniales violinistas: Brindis de Salas y José White.
Escritor cubano. Reside en México.
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Esta historia fue publicada originalmente el 11 de junio de 2016, 7:54 p. m. with the headline "Glorias de Cuba."