Lucha pacífica
Hace algunos años los principales periódicos de Estados Unidos decían que Santiago Alvarez era “terrorista o patriota”. Todo depende del punto de vista con el cual uno ve la lucha contra la Cuba de los hermanos Castro, decían los diarios.
En una época Alvarez era uno de esos hombres a quien se les dice que son los bravos. Ellos creían que sólo con las armas se podía derrocar al gobierno comunista de Cuba.
Pero los años han cambiado y Alvarez ahora lucha en otra forma contra Castro. Su lucha es pacífica. Su principal objetivo es entrenar a los opositores cubanos a los que trae a Estados Unidos para prepararlos en los principios básicos de la democracia.
La lucha armada quedó atrás. Ahora él lucha por preparar a los opositores a regresar a Cuba listos para defender la democracia, los derechos humanos, la prensa libre, trabajar en las redes sociales modernas, en las comunicaciones y las elecciones multipartidistas.
Al principio, antes de que Obama restableciera las relaciones diplomáticas con Cuba, Alvarez ya le pagaba la recarga de celulares a los opositores en la isla, los ayudaba con recursos económicos a organizar la resistencia o la oposición.
“Pero mi principal objetivo en aquella época era ayudar a las familias de aquellos que caían presos”, dijo Alvarez. También se ocupaba en proporcionarles ayuda legal. Durante varios años ha tenido abogados que todavía atienden las necesidades legales de los opositores.
Alvarez fundó hace 10 años una fundación, Rescate Jurídico, que se ocupa de muchas de estas cosas, y ahora de los opositores. Alvarez insiste en que ellos son opositores y no disidentes. Los disidentes discrepan del régimen; los opositores están contra el mismo, dice.
Esas actividades han aumentado en años recientes. Aunque parezca increíble, Alvarez es una de las personas que más ha aprovechado el acercamiento del presidente Barack Obama a Cuba.
No viaja a la isla. La lucha armada quedó atrás. Hoy trae a opositores cubanos a Estados Unidos para asistir a seminarios en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami. Allí los ayudan los miembros del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de ese centro. Sin ellos no habría nada, dijo Alvarez.
Ya ha pagado por el traslado, la estadía y los estudios de opositores cubanos en varios seminarios. Son decenas los opositores preparados en la lucha pacífica por la democracia. Y lo más importante es que todos ellos, después de venir a Estados Unidos y participar en estos cursos, regresan a Cuba. Esa es su obligación y la cumplen con fervor patriótico.
Los opositores que regresan a la isla se mantienen en comunicación con Alvarez, a pesar de la presión a las que los someten los adeptos al régimen.
“Le escribo para informarle que en este momento acabamos de realizar una caminata 11 miembros de nuestro movimiento con el propósito de informarle al pueblo sobre la realización de nuestro proyecto, la [sic] cual tuvo muy buena aceptación en nuestra población. De la misma tenemos fotos y vídeos para mandárselos en cuanto pueda. Saludos para todos ustedes”. El mensaje viene firmado por una opositora que asistió a uno de los seminarios de Alvarez. Ella los firma simplemente con su nombre: Elizabeth.
Otra escribe desde La Habana el 30 de junio de 2016:
“Señor Santiago Alvarez, le escribo para agradecerle el gran apoyo emocional que usted y la señora Carmen me han dado. En verdad estaba muy deprimida al pensar que nadie valoraba mi granito de arena al enfrentar la tiranía de los hermanos Castro y ustedes me han levantado el alma al interceder por mí ante tantas personas importantes para que revisen mi caso. Eso me conmueve mucho y me da más fuerza para seguir luchando en contra de estos tiranos que tienen sometido al pueblo de Cuba por más de 57 años ya. Es un gran honor para mí que alguien como ustedes con su historial de lucha hayan confiado en mí, más sabiendo que son personas muy ocupadas, y con todo y eso han sacado un tiempito para mis problemas. Soy una persona muy agradecida. Le reitero puede contar conmigo para lo que sea necesario en esta lucha nuestra en contra de los Castro. Nos vemos pronto en Cuba Libre sin los Castro en el poder, porque sé que la victoria está cerca”. Lo firma Yenny Avilés Mojena.
Los nuevos seminarios se nutren de aquellos opositores que ya han sido preparados y regresan a la isla. Ellos escogen a personas que a su juicio se beneficiarían con estos estudios para luchar pacíficamente en contra de los hermanos Castro.
Lo que hace Alvarez hoy es distinto a lo que hacía hace décadas. Pero su lucha hoy cuenta con decenas de personas dentro de Cuba preparadas con conocimiento de los principios de la democracia participativa y como luchar pacíficamente contra el régimen.
Periodista cubanoamericano.
Guimar123@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2016, 5:51 p. m. with the headline "Lucha pacífica."