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Opinión Sobre Cuba

Lecciones del proceso político cubano

Cuba posee un rico historial en su proceso político que sirve de lecciones para tener en cuenta cuando acontezca lo inevitable: un cambio substancial en la vida política. La historia política de Cuba transita por cuatro periodos: desde el nacimiento de la República el 20 de mayo de 1902 hasta el 12 de agosto de 1933, desde esta última hasta el 10 de octubre de 1940, en que entró en vigor la Carta Magna de esa fecha, hasta el fatídico 10 de marzo de 1952, desde este último hasta 1959, cuando una promisoria revolución tomó el poder, convirtiéndose en la dictadura más longeva y destructiva que ha padecido la nación cubana.

Hay que resaltar que durante la etapa de la Cuba republicana dos partidos orientaron la vida política nacional: el Liberal y el Conservador, pero estos partidos no rebasaron la etapa del grupo. Grupos personales, inestables y friables, a veces con inclinaciones al faccionismo, fueron tales partidos, porque tuvieron más vinculación con el partido grupal que con el Estado, de ahí que los partidos políticos mencionados no se diferenciaron por ideas y programas, adversidad fenoménica que dio motivo a la célebre expresión: “En Cuba no hay nada que se parezca más a un conservador que un liberal y viceversa”.

Como es conocido, las dictaduras de Machado y de Batista tuvieron una existencia de pocos años, mientras que la castrista ha perdurado más de 57 años, y ha generado las inquietudes de los cubanos que salieron a la palestra utilizando, al principio, la vía armada y fracasada esta última –por motivos que no es posible dejarlos expuestos en esta columna, por razones de espacio– y la que se apoya actualmente en la oposición pacífica, que integran diversas organizaciones dentro de la isla.

El médico y opositor cubano Oscar Elías Biscet preside el Proyecto Emilia, que postula un cambio desde la base, con el fin de tender puentes a otras organizaciones como la Mesa de la Unidad Democrática, que aspiran a la unión en la calle.

Las organizaciones que en la isla se enfrentan al régimen de manera pacífica, entre ellas los jóvenes que integran Somos+ y la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), las Damas de Blanco, son víctimas de las golpizas que les propinan los agentes castristas cuando ejercen el derecho de manifestación que, en ocasiones, han culminado con una ola de detenciones, en franca violación de los derechos humanos y, especialmente, el articulo 20.1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, según el cual “toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacífica”.

El pacifismo que hoy preside el movimiento opositor en Cuba, nos recuerda el apotegma de Mahatma Gandhi: “En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”. Es evidente que la oposición al régimen castrista se desenvuelve en un medio hostil y cargado de amenazas, atropellos y cárcel, pero más tarde que nunca, se verá la luz al final del túnel.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2016, 1:48 p. m. with the headline "Lecciones del proceso político cubano."

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