RAÚL RIVERO: El miedo en la valija diplomática
Madrid – Para muchos funcionarios de la Unión Europea es natural actuar como demócratas de raza y estrechar la mano o tomar un café en público con políticos que se destaquen por su oposición pacífica y firme a los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, México o Chile. Una situación muy diferente se presenta a la hora de hacerle una simple llamada telefónica a un opositor que, en La Habana, se enfrenta a una dictadura de medio siglo.
Se sabe que no se trata de temores personales a recibir daños físicos o ser encarcelados porque el poder de la institución que representan apacigua el ánimo de la policía cubana y de sus jefes que son brutales, pero pícaros. Y porque hay una barrera inasible y poderosa en la cobertura de los medios internacionales de prensa.
El rechazo de esos personajes a entrevistarse con los únicos y verdaderos demócratas que actúan en la isla proviene, entonces, del miedo a empañar su gestión diplomática, a disminuir el resplandor de su gestión que siempre tiene como objetivo una mesa elegante en los despachos de los burócratas castristas.
La distancia con quienes denuncian el desprecio por los derechos humanos se la impone el régimen a los viajeros. Ellos llegan desde el viejo continente con una agenda donde no falta, por supuesto, la preocupación por las libertades de los ciudadanos. Pero en las notas domina la obsesión por recomponer las relaciones económicas mediante un diálogo que elimine la llamada Posición Común, propuesta por el presidente de España José María Aznar en 1996, que condicionaba la cooperación con Cuba a una apertura democrática.
En esa agenda tienen una buena presencia los empresarios de Europa porque miran las ruinas que ha dejado el socialismo en el país caribeño mientras alisan impacientes las cuatro puntas de sus servilletas.
A lo largo del año pasado ningún funcionario de la Unión Europea de viaje en Cuba hizo contactos con la oposición cubana. Tampoco recibieron ni un saludo lejano desde las ventanillas de los Mercedes Benz de los cancilleres europeos que estuvieron en La Habana como el español José Manuel García Margallo o el francés Laurent Fabius, a pesar de que a algunos opositores se les había recibido como amigos en Bruselas o Madrid.
La Unión Europea tiene ahora una buena oportunidad para hablar con la oposición y dejar el temor en el invierno. En los primeros días de marzo se celebrará en la capital cubana la tercera ronda de conversaciones para negociar la sustitución de la Posición Común y viajará a La Habana una delegación de alto nivel.
Es importante que los escuchen. Ellos están en las calles y en los bateyes, en las esquinas peligrosas, bajo las palizas, los mítines de repudio, soportan los asaltos a sus viviendas y conocen las cárceles. Hay que conocer su testimonio sobre la situación de los derechos civiles y políticos en Cuba para ver si ha evolucionado desde que se asumió la Posición Común a finales del siglo pasado.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2015, 8:00 p. m. with the headline "RAÚL RIVERO: El miedo en la valija diplomática."