Cuba y el turista, antes de que ‘Eso’ cambie
Se fueron los Obama y los Rolling Stones y la isla se llenó de turistas.
Miles de cubanos adecentan sus casas, cuartos, garajes, acondicionan espacios para alquilar a quienes vienen, según ellos: “antes que eso cambie”.
En realidad no hay capacidad turística, pero los cubanos improvisamos.
¿Qué es el “eso” que descubrirá el turista por la vía estatal?
Aeropuerto: Cuando entras al aeropuerto José Martí sientes un calor espantoso. No hay aire acondicionado en esas naves herméticamente cerradas. Sudas durante horas mientras haces la cola para emigración y luego la lenta espera de equipajes.
Transporte: Si tratas de alquilar un automóvil de turismo existen dos opciones:
▪ Te dicen que no hay automóviles en existencia.
▪ Lo reservas, lo pagas por internet, pero cuando vas a por él te comentan que no tienen ninguno disponible y –con suerte– te devuelven el dinero.
¿Por qué pasa esto? Varios funcionarios que trabajan en el negocio de rentas de autos los destinan solo a quienes puedan pagarles 200 o hasta 300 cuc más del precio real. De eso viven.
Hotelería: Cuesta encontrar una instalación que cumpla los parámetros estándar de la hotelería en cualquier parte del mundo, pero los precios sí son semejantes a los de cualquier sitio de Europa o Estados Unidos. Hay cucarachas, se rompen los aires acondicionados, falta el agua caliente, se siente un penetrante olor a cigarro en las habitaciones; las sábanas y toallas están percudidas. No me refiero solo a hoteles pequeños, hablo de sitios como el Hotel Nacional, Hotel Cohiba, Meliá Habana y otras instalaciones de categoría cinco estrellas.
La comida es desastrosa, no sabemos si estamos en un comedor obrero de lujo o un restaurante con categoría de comedor obrero.
Los establecimientos del estado no pueden ser llamados restaurantes, las vajillas y los cubiertos están incompletos, la comida muchas veces huele mal o le faltan componentes por no recibir los suministros necesarios o porque simplemente los trabajadores los sustituyen por otros de menor calidad para venderlos y sacarle dinero a los quesos, el aceite de oliva, la mortadela y otros ingredientes importados.
¿Qué debe hacer el turista que viaja a Cuba?
El turista que no va a una casa de alquiler la pasa muy mal.
El turista que va a Varadero y no logra salir de su hotel y comer en un paladar no entiende qué es la comida cubana, se enferma del estómago o simplemente prefiere no tocar esas “mesas bufet” recicladas de un día para otro.
¿Será este un turismo de obstáculos? ¿Una nueva modalidad que hemos inventado y desarrollado los cubanos para ofrecerles una cadena de sucesos dramáticos, dificultades y tareas cotidianas que ellos deben ir venciendo a niveles distintos con creatividad y destreza hasta llegar al fin de sus vacaciones?
Al verlos pasar tan animados y divertidos me pregunto: ¿Si “esto” cambia, seguirían viniendo con ese mismo entusiasmo? ¿Será que les gusta el turismo de obstáculos y vienen a enfrentar con ímpetu al último reducto de socialismo tropical?
Escritora. Reside en Cuba.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de agosto de 2016 a las 5:07 p. m. con el titular "Cuba y el turista, antes de que ‘Eso’ cambie."