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Opinión Sobre Cuba

Cuba y el turista, antes de que ‘Eso’ cambie

Una vista del Hotel Nacional en La Habana, en febrero del 2015.
Una vista del Hotel Nacional en La Habana, en febrero del 2015. Getty Images

Se fueron los Obama y los Rolling Stones y la isla se llenó de turistas.

Miles de cubanos adecentan sus casas, cuartos, garajes, acondicionan espacios para alquilar a quienes vienen, según ellos: “antes que eso cambie”.

En realidad no hay capacidad turística, pero los cubanos improvisamos.

¿Qué es el “eso” que descubrirá el turista por la vía estatal?

Aeropuerto: Cuando entras al aeropuerto José Martí sientes un calor espantoso. No hay aire acondicionado en esas naves herméticamente cerradas. Sudas durante horas mientras haces la cola para emigración y luego la lenta espera de equipajes.

Transporte: Si tratas de alquilar un automóvil de turismo existen dos opciones:

▪  Te dicen que no hay automóviles en existencia.

▪  Lo reservas, lo pagas por internet, pero cuando vas a por él te comentan que no tienen ninguno disponible y –con suerte– te devuelven el dinero.

¿Por qué pasa esto? Varios funcionarios que trabajan en el negocio de rentas de autos los destinan solo a quienes puedan pagarles 200 o hasta 300 cuc más del precio real. De eso viven.

Hotelería: Cuesta encontrar una instalación que cumpla los parámetros estándar de la hotelería en cualquier parte del mundo, pero los precios sí son semejantes a los de cualquier sitio de Europa o Estados Unidos. Hay cucarachas, se rompen los aires acondicionados, falta el agua caliente, se siente un penetrante olor a cigarro en las habitaciones; las sábanas y toallas están percudidas. No me refiero solo a hoteles pequeños, hablo de sitios como el Hotel Nacional, Hotel Cohiba, Meliá Habana y otras instalaciones de categoría cinco estrellas.

La comida es desastrosa, no sabemos si estamos en un comedor obrero de lujo o un restaurante con categoría de comedor obrero.

Los establecimientos del estado no pueden ser llamados restaurantes, las vajillas y los cubiertos están incompletos, la comida muchas veces huele mal o le faltan componentes por no recibir los suministros necesarios o porque simplemente los trabajadores los sustituyen por otros de menor calidad para venderlos y sacarle dinero a los quesos, el aceite de oliva, la mortadela y otros ingredientes importados.

¿Qué debe hacer el turista que viaja a Cuba?

El turista que no va a una casa de alquiler la pasa muy mal.

El turista que va a Varadero y no logra salir de su hotel y comer en un paladar no entiende qué es la comida cubana, se enferma del estómago o simplemente prefiere no tocar esas “mesas bufet” recicladas de un día para otro.

¿Será este un turismo de obstáculos? ¿Una nueva modalidad que hemos inventado y desarrollado los cubanos para ofrecerles una cadena de sucesos dramáticos, dificultades y tareas cotidianas que ellos deben ir venciendo a niveles distintos con creatividad y destreza hasta llegar al fin de sus vacaciones?

Al verlos pasar tan animados y divertidos me pregunto: ¿Si “esto” cambia, seguirían viniendo con ese mismo entusiasmo? ¿Será que les gusta el turismo de obstáculos y vienen a enfrentar con ímpetu al último reducto de socialismo tropical?

Escritora. Reside en Cuba.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de agosto de 2016 a las 5:07 p. m. con el titular "Cuba y el turista, antes de que ‘Eso’ cambie."

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