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Opinión Sobre Cuba

NICOLÁS PÉREZ: ¿Relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

Al igual que me he negado a escribir sobre la hipotética muerte de Fidel Castro, he intentado guardar el mayor prudente silencio posible sobre la reanudación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, un drama que tiene mucho de comedia del absurdo y que va a durar más tiempo en concretarse que Matusalén, y no hablo ni del árbol ni del ron, sino del octavo patriarca antediluviano que duró 187 años.

Y las conversaciones me han provocado tres sentimientos encontrados, una mezcla de rabia por los alardes de caballo castrado de Raúl, el cínico pragmatismo de Barack Obama, y lástima por la ingenuidad de incautos que piensan esto es un asunto de “borrón y cuenta nueva”, no una bola bateada sobre la almohadilla de primera base que pica y se extiende.

Me causan escalofríos la sorpresa de gente con cerebro e información, como nuestros senadores y representantes federales, y algunos líderes del exilio, que no sé si fingen o se hacen los chivos locos demostrando estupefacción ante la noticia, porque la reanudación de relaciones era una recta de humo por el centro del home que estaba cantada por los expertos mucho antes que el árbitro gritara Play Ball.

El primero que nos anunció que algún mejunje raro se estaba cocinando en una olla entre Washington y La Habana fue una seguidilla de editoriales del New York Times, el periódico más informado y que más influye en la opinión pública de este país. Fueron demasiados, excesivos, inusuales y fuera de contexto sobre el tema.

Al fin la bomba explotó y los dos actores principales de esta mezcla de drama y comedia, Raúl y Barack, obtuvieron, ambos, gotas de miel y toneladas de hiel.

En cuanto a Barack Obama cometió dos errores: burlarse de la justicia norteamericana canjeando a hombres que jueces imparciales habían condenado por el asesinato de cuatro miembros de Hermanos al Rescate por un gil de pata larga como Alan Gross, que incluso su familia había puesto una demanda por daños y perjuicios millonaria al gobierno de Estados Unidos, aunque él sabía perfectamente que no iba a Navarra a comprar caviar de esturión, sino a Cuba, a llevar teléfonos destinados a la comunidad judía, que conozco perfectamente, para romper la censura castrista, un hijo que se protege más en la isla que los elefantes a los suyos. Un segundo error fue el timing, y es que Obama sabe, porque no tiene un pelo de tonto, que mientras vivan Fidel y Raúl no podrá haber ningún tipo de arreglo entre las dos naciones. Entonces, ¿por qué escogió este momento para intentar “resolver” el problema y no dejó la papa caliente en manos de Hillary? En mi criterio, porque honestamente, equivocado o no, primero Obama piensa que una pelea de perros rabiosos que dura más de medio siglo sin cambios aparentes merecía una nueva estrategia; segundo, para impedir al gobierno de Cuba que siga jugando las cartas marcadas del papel de víctima, lo cual le ha dado un gran resultado en América Latina y Europa mejorando la imagen de Washington. Pero tercero, y es lo fundamental, porque el narcisismo de Obama, que quería engordar su legado a su manera y pasar a la historia como Jimmy Carter, cuando en enero de 1979, algo que hoy 36 años después muchos analistas piensan que fue un acierto, resolvió sus diferencias con China continental, a costa de traicionar a Taiwán, como hoy muchos anticastristas piensan, y con mucha razón, que han sido traicionados.

¿Cómo están colocados los huevos en este instante en el nido del debate? Estados Unidos fresco como una lechuga lavándose las manos como Poncio Pilatos, y ambos rivales de facto, Cuba y Miami, corriendo hacia los extremos. La Habana pidiendo que la saquen de la lista de países terroristas (algo que es posible suceda), y las picas en Flandes de recompensas económicas y la devolución de la base naval de Guantánamo: ilusiones vanas de una mente inquieta. Mientras que ciertos opositores anticastristas están exigiendo se les permitan formar parte de las negociaciones, otra quimera, porque aunque dejamos el alma en el intento perdimos la guerra, y eso nos ha convertido hoy no en actores sino en espectadores de este proceso.

En general por acá se opina que Raúl fue el triunfador en la lid, opiniones despistadas, Raúl es el que está contra la pared.

Mientras tanto, el periódico Granma llamó el jueves a no ser ingenuos ante Estados Unidos, aún el gran Satán, y mantener la firmeza ideológica, y es que al dictador de Cuba no le queda otra, está rodeado por fidelistas que añoran los dulces años de los tiempos del cólera antinorteamericano, y si resbala, se lo come el implacable león de la historia.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: ¿Relaciones entre Estados Unidos y Cuba?."

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