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Opinión Sobre Venezuela

El ruego de un hijo

Una gran cantidad de personas asiste en Caracas el 27 de abril a una vigilia por Juan Pablo Pernalete, un joven muerto durante una protesta antigubernamental en la capital venezolana.
Una gran cantidad de personas asiste en Caracas el 27 de abril a una vigilia por Juan Pablo Pernalete, un joven muerto durante una protesta antigubernamental en la capital venezolana. Bloomberg

Desde el primero de septiembre del pasado año Venezuela es otra. En esta fecha los representantes de los partidos políticos en la Mesa de la Unidad Democrática convocaron una concentración donde el número de seguidores superó las expectativas de asistencia al contarse más de un millón de personas.

Lo que destaca en la cita es el mensaje que hicieron llegar los militantes e independientes de las causas ideológicas presentes. Requerían marchar desde el punto de concentración hacia el palacio de Gobierno conocido como Palacio de Miraflores a requerir de Maduro un cambio en la política nacional.

La actitud beligerante de los allegados de los confines del país amenazaba salirse del control de los conductores del evento, quienes habían convocado a los vecinos para indicarles la agenda de calle a seguir en los días por venir.

Ante los arrojos demostrados, temerosos y sorprendidos dieron por terminada la congregación.

Tal llamado imperativo estaba cargado de una gran cólera. Todo ello como consecuencia que les agobia observar insatisfechas las necesidades que su familia padece ante la ausencia de insumos.

Decepcionados marchan de regreso, convencidos de buscar por su propia iniciativa la solución a sus desarreglos sociales al considerarse decepcionados por no ver realizado el avance desde esa primera estación hacia el rescate de la democracia mancillada.

No estaban equivocados; para el momento de la convocatoria los venezolanos tienen que soportar 29 mil asesinatos al año en manos del hampa, ausencia de fuentes de trabajo, impunidad del 96%, una galopante inflación, sistemática violación de la Constitución, numerosos presos políticos y por si fuera poco una desatada corrupción administrativa que socava además de las alforjas del estado, la moral de los ciudadanos.

La oposición apostó a la Mesa de diálogo del mes de octubre para la solución pacifica, constitucional y electoral de la crisis histórica. Una vez burlados por segunda vez por el comunismo caribeño, los líderes adversarios sienten que sus días estaban contados como dirigentes de no responder al clamor de los vecinos.

El gobierno equivocadamente trata con desdén a los portaestandartes de la divergencia creyéndoles descalificados, mientras limita aún más el acceso del pueblo a la comida vía el “Carnet del Pueblo”.

Los males que el común de los parroquianos sufre, en su proporcionalidad afecta a quienes se consideran intocables.

Todos los hijos son buenos, malos son los adultos quienes envilecidos por la fama que otorga el poder se aíslan del diario prodigar cariño y buenos ejemplos.

El joven Yibram Saab Formino, hijo del Defensor del pueblo, hace un dramático llamado a su progenitor desde las avenidas de pueblos y ciudades a cumplir con el juramento empeñado. Con denodado afecto se dirige a quien le enseñó a cumplir sus responsabilidades con la sociedad, la patria y la familia, dentro del marco de sus convicciones espirituales, morales e ideológicas en libertad.

Quien hizo tal llamado es un veinteañero convencido de que su padre remandará los pasos del poeta para acudir al grito del hoy desposeído, convencido de que los parroquianos tienen razón. Ojalá que no lo defraude a él, su hermano y la joven niña como tampoco a millones de venezolanos quienes impedidos de alimentar sus hijos, se mantendrán en las calles hasta morir de ser obligante.

Diariamente en Venezuela salen a oponerse miles de seres persuadidos que con su rabia contenida será suficiente para conquistar el enaltecedor fin: la partida del sátrapa al mando.

Ellos, jóvenes, maduros, viejos, al igual que Yibram salen diariamente a encontrarse con la patria seguros de abrazar a Venezuela.

Me angustia pensar que lo expresado por Saab Formino en pública súplica a su encumbrado padre al referirse al joven asesinado por la GNB Juan Pablo Pernalete, su compañero de lucha heroica: “Ese pude haber sido yo”, no sea comprendido en toda su gravedad.

Ruego a Dios acompañe en su cruzada a quienes lidian desde cualquier trinchera por rescatar el terruño invadido.

También suplico por nuestros hermanos al salir con bandera en mano al encuentro con Venezuela a riesgo de asesinatos, detenciones arbitrarias, torturas, violaciones, insultos, persecuciones perpetrados por el régimen a diario.

Director de Venenoticias.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2017, 1:36 p. m. with the headline "El ruego de un hijo."

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