Elecciones terroríficas en Venezuela
Al momento de escribir esta nota, lejos de observarse en Venezuela un proceso normal de elecciones, como ocurriría en cualquier país civilizado, lo que acontece es una batalla campal en varios frentes.
Muchos vecinos han puesto barricadas artesanales en las calles. Otros han sido víctimas de vandalismo, robo e incendio a sus propiedades. Lo que se ve por doquier es a las Fuerzas Armadas Venezolanas, que en vez de mostrar con orgullo su rostro al público, se encapuchan para así en las sombras, poder apalear a los manifestantes que no hacen sino protestar contra esta burda y malsana elección de una nueva asamblea constituyente, que tiene como finalidad eliminar la democracia en Venezuela e instaurar una sistema comunista al más puro estilo cubano.
Una característica común de estas terroríficas elecciones son las continuas detonaciones de armas de fuego en todo el territorio nacional. Por supuesto, esto también puede ser una maquiavélica estrategia del régimen para enfriar las calles y limitar a la vez el número de votantes. Otra estrategia, aún más macabra y con el mismo propósito, es la que ha consistido en propagar la noticia que el régimen ha provisto de armamento sin serial a delincuentes en prisión, los cuales temporalmente libres, asesinarán afectos al presidente Nicolás Maduro. Esto justificaría el asesinato a mansalva de los manifestantes opositores. Lógicamente, esto origina terror entre la población civil.
Limitando el número de votantes, podrán fabricar a su gusto la mayoría de electores. Como es del conocimiento de la opinión pública mundial, la dictadura venezolana ha tratado de paliar la hambruna que ella misma creó, mediante la distribución pagada de una bolsa de comida conocida como “Clap”. Todos aquellos que han tenido que sobrevivir con estos básicos alimentos, han sido obligados a firmar, con su número de registro electoral, la factura correspondiente a dichos alimentos. O sea, o te dejas utilizar en las elecciones o te mueres de hambre, lo que bien definiría el vetusto slogan “Patria o Muerte, Venceremos”, solo que en este caso, la muerte no sería peleando sino por hambre y las víctimas serían el bravo pueblo y nunca los dirigentes ni los militares.
Desde el punto de vista económico, Venezuela está colapsando. Más de 1,500 empresas y muchas fincas agropecuarias han sido expropiadas. El producto interno bruto (PIB) ha decaído un 35% desde el 2013. Más del 50% de la población está desocupada o subempleada. Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), desde el 2015 Venezuela ha disminuido su producción de petróleo por más de 400,000 barriles diarios, algo que ocurrió una vez que Chávez convirtió a la petrolera estatal PDVSA en un Santa Claus caribeño.
Venezuela deberá pagar $3,500 millones en los próximos tres meses y $8,500 millones el año próximo, para evitar caer en incumplimiento de pagos (default). Si Venezuela llegara a caer en default, sus embarques petroleros podrían ser embargados y sus cuentas bancarias en el exterior congeladas. Parece improbable que China que aumente los $50,000 millones que le ha prestado a Venezuela, que ha hipotecado su producción petrolera a los chinos por los próximos ocho años. Rusia, sin embargo, parece ser una opción para Maduro. No obstante, Rusia está sujeta a las eventuales sanciones económicas que EEUU interponga a Venezuela por querer llevar a cabo la constituyente.
A todas estas, la inflación en Venezuela será una de las mayores del mundo con un 1000% a final de este año. Los salarios han caído al nivel de la década de los 50 y el poder adquisitivo es peor que entonces. Como consecuencia inmediata, los alimentos y las medicinas brillan por su ausencia. Hasta la mortandad en los recién nacidos aumentó un 66% el año pasado.
Para variar, los militares son los que obtienen las mayores ganancias. Como tienen acceso a divisas con precios preferenciales, compran dólares a 10 y los revenden a 9000 en el mercado negro. Igual con los alimentos, los cuales ponen en manos de socios revendedores, llamados bachaqueros, quienes los venden al 1000% de su valor en una economía hiperinflacionaria.
La evidentemente fraudulenta elección para una asamblea constituyente ha generado fuertes críticas internacionales. EEUU ha amenazado con suspender la compra de crudo venezolano. A Maduro parece no importarle. Dirá él: Si Cuba con solo azúcar resistió un embargo de 50 años, nosotros con petróleo, hierro y aluminio resistiremos 100. La diferencia está en que a Venezuela la pueden aislar. Hasta ahora EEUU, México, España, el Reino Unido y Suiza han protestado por la falsa constituyente. Argentina, Canadá, Colombia, Panamá y Perú han manifestado que desconocerán el resultado de esta elección. Eso equivale a romper relaciones diplomáticas con Venezuela.
Los muertos superan el centenar y se comenta que solo en esta elección hubo 16. Una vez que un pueblo le pierde el temor a las armas, nada lo hace detenerse. En esta etapa posterior aumentarán la represión y los desaparecidos. La resistencia urbana y el clandestinaje se tecnificarán. Los sabotajes estarán a la orden del día.
Al final el sol resplandecerá, y los países que ahora se oponen a la constituyente en Venezuela, también deberán oponerse al régimen cubano. Así ese foco de contaminación por fin se eliminará.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2017, 2:56 p. m. with the headline "Elecciones terroríficas en Venezuela."