Aberración en Venezuela
Hay una forma un poco vulgar en mi tierra de decir cuando uno quiere mucho algo y por quererlo adapta su razón a que va a ser así, por respeto a mis lectores dejémoslo en “pensar con el deseo”. Yo creo que eso es lo que ha pasado todos estos años en Venezuela. Los valerosos, osados, determinados, se me agotan los adjetivos, miembros de la oposición, han tratado de que, contra viento y marea, prevalezca la democracia en su país. Pero todas las veces se han chocado con el muro del régimen. Éstos dan migas de esperanza, aceptando una que otra derrota, pero todo ha sido una estrategia para mantener el engaño, confundir la opinión y alargar sus tentáculos.
Hoy ya se terminaron de descarar. La vil masacre del piloto Óscar Pérez la continuaron con el último engendro de una decisión del Supremo que, palabras más, palabras menos, prohíbe a la Mesa de la Unidad Democrática ir unida a las elecciones inconstitucionales que la Asamblea Nacional Constituyente convocó para antes del 30 de abril. Pero, de no haberse inventado esa aberración, ¿alguien cree que hubieran permitido ganar la presidencia a una oposición unida?
Con todo el respeto y profunda admiración que se merecen todos esos valientes venezolanos que batallan incasablemente por salvar a su nación, me parece que llegó la hora de dejar de soñar y decirlo como es: a esta pandilla de criminales que se tomó la patria de Bolívar solo se les saca por la fuerza.
Y a no ser que logren una rebelión armada por parte de una facción de su ejército, lo que conllevaría a una guerra civil que nadie quiere, tampoco se ve muy despejado el panorama. Porque no van a ser unos pocos valientes con palos y piedras los que derroten a un ejército armado hasta los dientes. Un ejército, además, mafioso y comprado, e igual de ladrón al régimen que protegen.
A los que esperarían una intervención de Estados Unidos, yo sinceramente no veo a Donald Trump abriendo otro frente de Tercera Guerra Mundial como el que ya tiene abierto con Corea del Norte, por más que insulte a Maduro en Twitter. Lo digo porque estos traidores, para cubrir el desfalco, le vendieron su patria a Rusia y a China, y no creo éstos se queden muy tranquilos mientras los marines se llevan a Maduro como se llevaron a Noriega.
¿Cómo un país puede hundirse en ese precipicio y que los que lo dirigen sigan tan indemnes? El FMI pronosticó para este año una caída del 15% del PIB y una inflación del 13.000% en Venezuela. Y esto sin nombrar los abusos, las torturas, la censura, todo lo que la prensa mundial y los organismos internacionales llevan repitiendo hace años.
Toda esta crisis de Venezuela nos debe hacer reflexionar sobre el papel de los Estados Unidos en el mundo. Mientras que a China y Rusia lo único que las mueven son sus intereses y mantienen a Maduro con tal de adueñarse de su petróleo, aquí al menos sancionan al régimen. No puede USA convertirse en una isla que solo vele por sus intereses, haga lo que haga el gobernante del país que le incumba.
Por poner un ejemplo, viendo el hueco que deja Trump, ¿qué tal que Putin se enamore de los recursos naturales de Colombia, decida que su candidato para las elecciones del 2018 sea el que comulgue con Maduro, y lance sus tropas de Facebook y hackers a asaltar la democracia colombiana?
Ojalá Trump se espabile y comprenda que los amigos sirven para mucho más que hacer dinero.
O para que lo adulen.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2018, 5:45 p. m. with the headline "Aberración en Venezuela."