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Opinión Sobre Venezuela

AMERICO MARTIN: Del signo al sentido

Como en lo que sigue citaré al extraordinario poeta negro Leopold Sedar Senghor, debo anticipar algo de ese gran personaje, exaltado a la Academia francesa, uno de los creadores del concepto de “negritud”. Fue presidente de Senegal y socialdemócrata de la internacional presidida por Willy Brandt.

La “negritud” no era un racismo al revés, una blanco-fobia epidérmica, sino una fluencia hacia lo universal humano. No separaba, unía. Pero en este tiempo de falacias estentóreas, a ciertos revolucionarios venezolanos les dio por encubrir la condición negra –les parecería humillante– bajo la alfombra de la “afrodescendencia”. En cambio los fuertes escritores de la negritud, sin apocamiento, se reconocieron negros. Muhammad Alí hubiera agregado: “y a mucha honra”.

Pero a lo que iba. Senghor, devoto de la verdad, instó a armonizar el signo y el sentido. Decir una cosa y negarla en los hechos sería abominable. Que por cierto es una de las debilidades notorias del “proceso” ahora dirigido –y agravado– por el presidente Maduro. Es la manía de prometer algo e inmediatamente desentenderse o de denunciar magnicidios y golpes, que al rato serán olvidados, solapados por nuevas acusaciones en un alucinante e indetenible carrusel.

Llevan más de quince años mandando y no dejan de mirar por el espejo retrovisor antes de apartarse o parecerlo del legado inmortal. Si en el espejo aparecen rostros indignados, rápidamente dan marcha atrás y se quedan flotando en el limbo. Il dolce far niente.

Acaba de ocurrir, ¡otra vez, Señor! con el sobrio artículo de Hausmann y M. A. Santos que en forma tan clara desnudó la oscura situación financiera del país. En la cumbre del poder sienten la imposibilidad de seguir cargando con la criatura chavista. Pero no es fácil. El socialismo siglo XXI fue la summa ratio de “la salvación del país”. Sobre ese pedestal se erigió la figura en pose y con mirada heroicas de un teniente coronel a quien le hicieron creer que era el mesías contemporáneo. Sobre semejante piedra levantó su doctrina.

El problema es que no hay quien aclare su contenido ni explique la causa de sus catastróficos resultados. Los sucesores no son convincentes en su papel, tarea por cierto muy escarpada porque nadie pudo decirnos –ni en vida de Chávez– en qué consiste el socialismo aggiornado y por qué en el mundo naufragaron todas las iniciativas que quisieron animarlo.

Para el fracaso siempre hay explicaciones. Que si la guerra económica imperial. Que si los magnicidios incesantes. Que si los golpes en ciernes. Que las “manos peludas” aprovechando la ingenuidad de estudiantes, trabajadores, amas de casa y pobladores indignados. Maduro, mandatario débil y con tenaces adversarios internos, tuvo que refugiarse en explicaciones irrisorias, más que lo hiciera Chávez. Él no es de condición divinal como su maestro y por añadidura la crisis causada por el modelo está por tocar fondo.

Las crudas realidades terminan imponiéndose. Así ocurrió en la URSS y Europa del este, en China, en Vietnam y ahora muestra los dientes en Cuba. En todos los casos sus promotores perdieron a la larga, sus ilusiones desvanecidas y ellos mismos fuera del poder, a menos que –como en China y sus célebres gatos– cambiaran de acera dejando, eso sí, los viejos emblemas revolucionarios en el frontispicio. La pátina del tiempo los ha ido encubriendo con capas de verdolaga.

Cuba hace enormes esfuerzos en esa dirección, solo que está desprovista de los recursos que le sobran a China y durante treinta años fue apalancada por Europa Oriental. Aparte de un subsidio calculado en USD 6 mil millones anuales, su comercio dependía en más del 85% de la URSS, sin contar el traslado llave en mano de empresas enteras, la formación de sus agentes de inteligencia, la dotación y entrenamiento de sus militares.

El hundimiento del imperio soviético dejó a la isla en la indefensión. Aprobaron la inevitable apertura en el VI Congreso del PCC de abril 2012, que avanza en medio de dificultades monstruosas. No obstante, sin un suplidor para lo inmediato como lo fueran la URSS y Europa del este la sobrevivencia estaría en duda. Del éter les cayó Chávez, una droga de la que prescindirán cuando se libren de quimeras, lo que no parece próximo ni fácil. No estando el difunto pueden contar con sus sucesores. No es igual, pero a falta de pan…

En el trance crítico que vive Venezuela la realidad reclama un cambio de modelo. Lo trágico es que cuando intentaron tímidamente levantar la cortina, las presiones internas, uniéndose a las viejas condenas contra la corrupción y la ineficiencia, desataron fuerzas incontenibles que provocaron el repliegue. Es una señal de lo que espera a los venezolanos y especialmente al gobierno del señor Maduro. Conjeturo que los asesores franceses los que en el PSUV no han perdido la lucidez y los cubanos que entendieron la urgencia de la reforma habrán buscado la manera de diseñar un paquetazo que no se presente como tal.

La premisa fue empoderar a Ramírez, a la sazón zar de la economía, quien lanza en ristre salió a dar la cara. El frenazo y súbito retroceso derribó al caballero. Se entiende por qué ahora, para salvar su crédito, embiste contra el Imperio. Sí, el mismo al que se acercó buscando inversiones e indulgencias.

¿Y cuál será la suerte del viraje que acaba de ser abortado? Seguirá probablemente en el ambiente esperando su momento si es que pudieran vencerse las resistencias fundamentalistas.

El caso es que por ahora está sepultado en lo más profundo del cesto de los papeles.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de septiembre de 2014, 3:00 p. m. with the headline "AMERICO MARTIN: Del signo al sentido."

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