Opinión Sobre Venezuela

Es necesario unir a la diáspora venezolana

Thousands of Venezuelans are seen entering Colombia at the immigration check point on the Simon Bolivar Bridge in Cucuta, Colombia on June 10, 2018. (CJuan Torres/NurPhoto/Zuma Press/TNS)
Thousands of Venezuelans are seen entering Colombia at the immigration check point on the Simon Bolivar Bridge in Cucuta, Colombia on June 10, 2018. (CJuan Torres/NurPhoto/Zuma Press/TNS) TNS

El término diáspora se refiere a las personas exiliadas de un país. Sin embargo, más específicamente se dice que son aquellas personas de un mismo país diseminadas o esparcidas por el mundo. Incluso, a menudo la identifican como grupos humanos dispersos por el planeta pero que mantienen una conexión real o imaginaria con su país de origen.

En el caso de Venezuela, por la estampida inmigratoria ocasionada por el tiránico régimen de Nicolas Maduro, los venezolanos se han “desparramado” por el mundo. Desde luego, los países preferidos son los más cercanos por vía terrestre y aquellos donde el idioma los favorece, como por ejemplo la fronteriza Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Hacia el norte, muchos también optaron por Panamá principalmente, así como Costa Rica.

Los de mayores recursos económicos han tenido la posibilidad de emigrar para EEUU, particularmente Miami, o para Europa, preferiblemente España. Algunos de estos grupos tuvieron la visión de tener una cuenta bancaria abierta en el exterior, años antes que la barbárica hiperinflación actual azotara al país. También pudieron vender a buenos precios sus propiedades oportunamente.

En cuanto al modus operandis para ingresar sus recursos a otros países, muchos utilizaron el tradicional sistema de transferencias interbancarias, cuando el control de cambios les era favorable. Otros compraron bonos de la deuda pública venezolana en dólares, y luego los negociaron en el mercado de capitales. No obstante, la mayoría de los venezolanos que han emigrado de su país lo han hecho prácticamente sin recursos de ningún tipo, habida cuenta de la feroz devaluación del bolívar que actualmente se cotiza en el mercado negro en unos 3.6 millones por cada dólar, cuando el salario mínimo en Venezuela lo acaban de aumentar por cuarta vez a 5,196,000 mensuales, o sea, $1.44

Algunos tuvieron la suerte de tener familiares o amigos en el exterior. Sin embargo, la mayor parte simplemente decidieron escapar de la hambruna, la insalubridad y la delincuencia galopante, contando solo con su voluntad inquebrantable de hacerlo y con su fe en Dios.

Es así como profesionales consumados sobreviven en la forma que pueden, sea en oficios como lavaplatos o taxistas en el mejor de los casos. Muchos de ellos pernoctan en los parques públicos o utilizan su automóvil como vivienda. En el caso de la bella mujer venezolana, algunas han tenido que ejercer el oficio más antiguo del mundo para sobrevivir; aun así, han tenido que enfrentar a las profesionales del patio que se quejan de tanta competencia.

Pero lo cierto es que los inmigrantes venezolanos continúan arribando al país de su elección y desesperadamente buscan establecerse y desempeñar alguna ocupación. Es allí donde precisamente surge la necesidad de agrupar a la diáspora venezolana con objeto de encaminar a los recién llegados.

Con esta finalidad, la agrupación Venamérica organizó en Miami el pasado 21 de julio un encuentro de la diáspora venezolana. Una multitud de simpatizantes deseosos de ayudar hicieron acto de presencia en la Universidad Internacional de la Florida. Allí se planteó la urgencia de demostrar al mundo la potencialidad de una diáspora unida y eficaz, capaz de lograr acciones conjuntas para interconectar las sinergias tendientes a influir en la desaparición del nefasto régimen que esclaviza a Venezuela. De una forma profesional, se establecieron mesas de trabajo donde personajes locales aportaron sus valiosas ideas y sugerencias sobre como contribuir a la recuperación de Venezuela.

Se habló sobre la posibilidad de organizar una convención donde se incluya a todo la diáspora conocida, local e internacionalmente, como por ejemplo, el Concilio Internacional Venezolano, el Venezuelan Business Club (VBC), Raíces Venezolanas, etc. Cada una de estas agrupaciones ayuda a sus coterráneos en la medida de lo posible. Es necesario unirlas, sin personalismos o protagonismos, a fin de canalizar sus acciones conjuntas apropiadamente.

Muchos opinan que los regímenes comunistas como el venezolano usualmente adoptan la estrategia de propiciar una estampida inmigratoria a fin de dominar y aislar más fácilmente a la dócil población que permanezca en el país. No obstante este objetivo maléfico, la realidad es que a los venezolanos que continúan llegando debemos darles una mano.

Se trata de establecer canales humanitarios como campamentos de refugiados, locales físicos para recibir a los recién llegados y centros de acopio de alimentos e insumos para distribuirlos entre ellos. En cuanto a la parte proactiva, entonces se piensa en la distribución masiva de panfletos informativos a la población dentro del país, así como otras acciones de calle tendientes a propiciar la caída del régimen.

Y por supuesto, toda organización y planificación requiere de los recursos financieros necesarios para llevarlos a cabo. En ese sentido, el concurso de los empresarios venezolanos es vital, tal como hiciera el pueblo hebreo en su oportunidad, cuando se creó el vocablo “diáspora”.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

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