Opinión Sobre Venezuela

Venezuela, ¿vórtice de inestabilidad en el Caribe?

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (centro), pronuncia un discurso en Caracas, el 4 de agosto, junto a su esposa, Cilia Flores, en el momento en que ocurrió una explosión. El gobierno dijo que varias explosiones en el evento fueron un ataque contra Maduro.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (centro), pronuncia un discurso en Caracas, el 4 de agosto, junto a su esposa, Cilia Flores, en el momento en que ocurrió una explosión. El gobierno dijo que varias explosiones en el evento fueron un ataque contra Maduro. AP

A raíz del reciente supuesto atentado contra Nicolás Maduro en Venezuela, este no tardó en culpar al todavía presidente colombiano Juan Manuel Santos. Sin duda, hay factores de riesgo militar en esta aseveración que pueden conducir a enfrentamientos armados en la región.

Muchos aseguran que el intento de magnicidio fue una farsa. Otros afirman que fue real. Veremos los objetivos que teóricamente perseguirían los dos escenarios.

Atentado fingido: Algunos opinan que si realmente hubieran querido eliminar a Maduro, lo habrían hecho, por lo tanto todo parece indicar que el atentado es falso. Como objetivo principal de este escenario, el régimen contemplaría apresar o asesinar a los supuestos implicados. De esta forma se estaría haciendo “caída y mesa limpia” porque los opositores más destacados serían anulados. Por otra parte pudieran hacer una limpieza en las Fuerzas Armadas al utilizar esta excusa para cesantear a los desafectos al régimen.

Maduro y sus secuaces conocen a la perfección que el parapeto que han montado está por implosionar. En base a ello, optarían por implicar como responsable de esta farsa a un gobierno extranjero. ¿Cuál mejor que Colombia, cuyo presidente electo Iván Duque está dispuesto a cerrar sus fronteras y romper relaciones con el bandolero régimen de Maduro? Hasta ahora Colombia ha sido la ruta más expedita para miles de venezolanos que escapan desesperadamente de la hambruna, insalubridad e inseguridad que azota a su país. También Colombia ha sido el principal proveedor de productos básicos de subsistencia para aquellos cercanos a la frontera que han logrado sobrevivir con sacrificios sobrehumanos.

Al cortarse esta vía de escape y fuente alimenticia, Maduro culparía de la debacle a Colombia, en un intento por despertar el fervor patriótico. Y desde luego, si a esto le añadimos el supuesto intento de homicidio al Presidente de Venezuela, ello podría ser una afrenta que se debería saldar con una declaración de guerra.

Atentado real: Probablemente haya sido concebido por militares desafectos al régimen. Sobre este particular un grupo militar en las sombras se responsabilizó por el acto denominándolo “Operación Fénix”. Sea o no cierta la existencia de esta operación, el objetivo perseguido es crear zozobra en las fuerzas armadas al revelar que están en marcha operaciones militares y de sabotaje en contra del régimen. Otro grupo con vinculaciones militares que pudo haber actuado en el ataque son los llamados “soldados de franela” que son un grupo de amigos del masacrado militar rebelde Oscar Pérez, que supuestamente nunca han dejado de conspirar contra el régimen. Evidentemente, de ser capturados, también serían asesinados como lo fue su líder Oscar Pérez.

Siempre se negó que fuera real la primera intentona de Oscar Pérez cuando sobrevolando en helicóptero el Ministerio de Relaciones Interiores, arrojó dos granadas contra la edificación. Resulta que los infernales laboratorios castristas de desinformación se han encargado de distorsionar la verdad. De esta forma nunca se sabe si una noticia es cierta o no, de forma tal que cuando ocurre un suceso, no se le otorga la importancia que tiene, como pudiera estar aconteciendo en esta oportunidad. En todo caso, en el atentado quedaron expuestas dos verdades: primero, Maduro es susceptible de ser atacado en cualquier acto público; y segundo, con apenas dos explosiones de mediana intensidad, el grueso de los militares que desfilaban escaparon despavoridos. Nos preguntamos qué pasaría si a un portaaviones nuclear norteamericano se le ocurre darse un paseo por las costas venezolanas. No queda ni el gato.

Conclusión: Maduro y sus endemoniados asesores buscan una solución a la crisis insostenible que afecta a Venezuela. Ellos entienden que en una guerra con Colombia tienen todas las de perder ya que los militares venezolanos no han peleado en una guerra por más de un siglo. Totalmente diferente a los colombianos, que por más de 50 años han combatido en una guerra de guerrillas.

Sin embargo, ellos están contando con un protagonista principal en esta película: Cuba. Por casi 60 años Cuba no ha dejado de entrenar a sus tropas, e incluso han intervenido en guerras foráneas. Se han pertrechado de una manera tal que en caso de una guerra, pudieran ser como un segundo Japón, que sorprendió a todos en la pasada guerra mundial.

Por supuesto, Venezuela apelará al fervor patriótico en caso de enfrentarse a Colombia. No obstante, la historia nos demuestra que un ejército hambriento difícilmente es patriótico, tal como sucedió previo a la batalla de Yorktown en junio de 1781, cuando el ejército de George Washington se estaba desmembrando por falta de recursos. Solo la contribución económica de las damas cubanas de la época, equivalentes a 1,200,000 libras esterlinas, lograron reunificar al ejército para así vencer al general británico Cornwallis en la batalla más decisiva de la guerra de independencia norteamericana.

El caso es que en un enfrentamiento Venezuela-Colombia, puede intervenir Cuba. Si esto ocurre, EEUU podría olvidarse del contaminado Consejo de Seguridad de la ONU, e intervenir igualmente. Entonces pudieran aparecer otros actores con intereses en el asunto, como Irán y hasta China.

¿Acaso la tercera guerra mundial pudiera estallar en el Caribe? Dios quiera que no sea así.

Economista y periodista.

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