Ha muerto ‘El Nacional’, lo asesinó una dictadura
Si hay algo que un régimen totalitario detesta, es una prensa libre.
En Venezuela acaban de cerrar El Nacional, un periódico que tenía más de siete décadas. Fue fundado por el poeta, novelista y periodista Miguel Otero Silva, quien tuvo una “pasión genuina por la justicia social, la insumisión ante las tiranías, la fe en las posibilidades de transformación de la sociedad venezolana”.
Es el último de tantos medios impresos que han ido cerrando. Muchos se preguntarán, ¿por qué culpan al gobierno del cierre de los medios privados?
Muy sencillo. En dictaduras es el gobierno el que controla desde la compra de papel para los periódicos o revistas hasta las licencias para operar medios audiovisuales, llámese radio, televisión, etc.
El régimen de Nicolás Maduro y antes el de Hugo Chávez comenzaron por desprestigiar a los medios y periodistas no oficiales, llevaron a propietarios y a periodistas a tribunales, después vinieron las investigaciones de la Oficina de Impuestos, luego incitaron a turbas a agredirlos y cuando nada de esto les funcionó, llegaron con amenazas y sanciones a los anunciantes y el no otorgamiento de divisas para la compra de papel.
Venezuela tiene control cambiario y al igual que otros países, debe importar el papel para imprimir periódicos y otras publicaciones. Han cerrado emisoras de radio, de televisión (RCTV) y han otorgado esas concesiones a gente adepta o a sus testaferros (Globovisión, diarios El Universal y Últimas Noticias), entre algunos ejemplos.
El Nacional es otra baja de la libertad de expresión en Venezuela.
Julio César Camacho es un periodista venezolano.