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Opinión Sobre Venezuela

¿Habrá una venganza del pueblo venezolano contra los opresores chavistas?

Nicolás Maduro ondea una bandera venezolana el 2 de febrero del 2019 ante sus simpatizantes en Caracas.
Nicolás Maduro ondea una bandera venezolana el 2 de febrero del 2019 ante sus simpatizantes en Caracas.

“A cada cochino le llega su sábado”. El popular refrán venezolano se refiere a que en los mataderos de ese país acostumbran a realizar la matanza de cerdos los días sábado.

Y evidentemente, ese plazo le está llegando ahora a Nicolás Maduro y sus secuaces. Sucede que el pueblo venezolano está tan enardecido que no tendría nada de raro que pretendan linchar a los que han sido sus verdugos durante 20 años.

Actualmente se están dando situaciones en algunos barrios populares donde sus habitantes están persiguiendo a los maduristas que chantajeaban a los vecinos a través de las cajas de alimentos conocidas como CLAP. Es de imaginar qué ocurriría si la población logra echar el guante a los peces gordos que los han masacrado, torturado, golpeado, encarcelado, etc. Ni que decir que podrían hacer con el propio Maduro y sus acólitos, si es que cometen la torpeza de no fugarse del país a tiempo, como acostumbran a hacer los dictadores y mafiosos.

En este punto es donde la idea de instaurar la pena de muerte en Venezuela no parece un exabrupto. En las regiones más civilizadas del planeta, la pena de muerte es algo del pasado, y humanisticamente hablando, su aplicación puede ser considerada barbárica, incluso, bajo la óptica religiosa es inaceptable ya que la vida la quita solo Dios.

Sin embargo, en Venezuela pudiera legislarse para imponer por un lapso de tiempo la pena capital, enmendando para ello la Constitución. Muchos alegarán que jurídicamente es improcedente.

Sobre el particular vemos que los históricos juicios de Nuremberg en noviembre de 1945, donde se juzgaron miles de criminales nazis, fueron ampliamente criticados por el mundo jurídico de entonces ya que se alegaba que “no se puede hacer un juicio sin ley”. Aún así se procesaron a 4,850 sospechosos, de los cuales resultaron acusados 611, y 11 de ellos fueron condenados a muerte.

Siguiendo la experiencia de Nuremberg, vemos que los condenados fueron acusados, entre otros cargos, de conspiración y atentados contra la paz, violaciones de las convenciones de la Haya y Ginebra y crímenes de lesa humanidad. Y para hacerlo más apropiado, el Juicio de Nuremberg fue esquematizado y agrupado según el origen de los delitos.

Por ejemplo, se hizo el “Juicio de los Jueces”, donde fueron encontrados culpables 16 jueces de conspiración criminal al dictar sentencias falsas contra civiles y militares.

El “Juicio de los Ministros” fue otro de los renglones contemplados allí. Los encargados de los ministerios y sus directores fueron acusados de ser co-partícipes de todas las atrocidades cometidas por los militares.

El “Juicio del Alto Mando” consistió en el procesamiento de los generales del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, acusados básicamente por crímenes de lesa humanidad.

Como vemos, la similitud con el caso venezolano, nos hace pensar que se podría aplicar una solución de este tipo, a fín que los crímenes cometidos no queden impunes. Todavía están frescas en la memoria del mundo, las imágenes televisivas del patriota sublevado Óscar Pérez y cinco acompañantes, entre ellos una mujer embarazada, cuando el pasado enero de 2018, a pesar de haberse rendido, fueron ejecutados en el sitio con disparos a la cabeza.

A los que no aprueban la pena capital, habría que ponerlos en el lugar de aquellos que han sido golpeados, ametrallados, torturados o que les hayan asesinado algún familiar. ¿Cómo reaccionarían si se encuentran frente a frente con sus verdugos? Desde luego, muchos asesinos dirán “yo seguía órdenes”. El problema es que para asesinar a sangre fría a una persona indefensa, hay que ser un matarife.

Veremos cómo termina la situación ahora que la ayuda humanitaria estadounidense está siendo entregada en Venezuela por una coalición pacífica que intenta ayudar. Al momento de escribir esta nota, se estima que aunque una raquítica resistencia en la frontera colombo-venezolana tratará de sabotear la entrega de esa ayuda, terminará por retirarse en desbandada ante la superioridad de la coalición.

En este punto deben partir de inmediato comisiones específicas para la captura de todos los peces gordos que aún permanezcan en el país. Sin duda, el ejemplo que Venezuela ha dado al mundo es monumental; a costa de su sangre y de sus vidas han logrado que el pueblo venezolano comprenda que el castro-comunismo es una plaga que ha diezmado a su población.

Evidentemente, y gracias al sacrificio de Venezuela, este puede ser el fin de esa nefasta ideología en América Latina. Solo falta que ahora el pueblo venezolano capture a sus verdugos.

Nos imaginamos esa escena parecida, cuando el dictador italiano Benito Mussolini y su amante Clara Petacci fueron linchados y colgados por los pies en una plaza pública el 28 de abril de 1945. Mussolini venía disfrazado en un convoy alemán cuando fue interceptado por los partisanos, quienes aceptaron la retirada de los alemanes a cambio de la entrega de Mussolini.

¿Se repetirá esa historia en Venezuela y los generales entregarán a Maduro y compañía a cambio de sus vidas? ¿Se instaurará la pena de muerte temporal en Venezuela o se linchará a muchos? Veremos que acontece.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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