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Opinión Sobre Venezuela

SERGIO MUÑOZ BATA: Mucho ruido y pocas nueces


El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Rafael Ramírez Carreño (segundo desde la der.) recibe felicitaciones en la ONU cuando el país sudamericano fue electo al Consejo de Seguridad del organismo mundial.
El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Rafael Ramírez Carreño (segundo desde la der.) recibe felicitaciones en la ONU cuando el país sudamericano fue electo al Consejo de Seguridad del organismo mundial. AP

La elección de Venezuela como miembro no permanente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por un período de dos años fue un fait accompli. Fue producto de una negociación no de un espaldarazo al fantasma de Hugo Chávez o al de su disminuida prolongación mecánica, Nicolás Maduro. En tanto que hecho consumado lo único que queda es cuestionar por qué suceden estas cosas y cuáles pueden ser las consecuencias del nuevo desatino en Naciones Unidas.

Recordando esa época en la que EEUU dominaba el escenario mundial acudí a expertos en Latinoamérica para preguntarles si debemos admitir que la elección al Consejo de Seguridad de una nación cuyo gobierno es abiertamente hostil a EEUU es indicativa de la debilidad de la política exterior estadounidense.

De ninguna manera, respondieron mis tres entrevistados. “Es una señal de la falta de seriedad con la que el Grupo de Países Latinoamericanos y del Caribe trata a la ONU en lo general y a los Derechos Humanos en particular”, me dice Charles Shapiro, ex embajador de EEUU en Venezuela y actualmente presidente del Consejo de Asuntos Mundiales en Atlanta, Georgia, “y en eso se nota la falta de pertinencia de la ONU para resolver problemas concretos”.

Para Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, “la administración de Obama sabía que intentar bloquear a Venezuela del Consejo de Seguridad era no solo una batalla perdida sino contraproducente pues habría provocado una fuerte reacción de América Latina y la influencia de Washington sobre la región sería todavía menor de la que es hoy”. Y me recuerda que la representante de EEUU en la ONU expresó su oposición a la candidatura subrayando que “el expediente de Venezuela en derechos humanos y democracia era contrario al espíritu de la Carta de Naciones Unidas”.

Pero, le pregunto a Abe Lowenthal, reconocido latinoamericanista asociado con USC y el Brookings Institute, ¿por qué no hubo ni asomo de oposición de América Latina a tener a la Venezuela de Maduro como representante de la región? “Venezuela accedió al puesto porque todos los países latinoamericanos adoptaron un sistema de elección por rotación que hizo posible, entre otras cosas, que Nicaragua fuera electa al Consejo de Seguridad en los 80”.

Pero hay más, dice Shifter, “dado que otros gobiernos que no se han distinguido por ser bastiones de la democracia han tenido ese puesto, los gobiernos latinoamericanos no querían ser acusados de mantener un doble estándar singularizando a Venezuela”.

¿Qué puede pasar con Venezuela en el Consejo de Seguridad de la ONU?

“Habrá más discursos horrendos”, dice Shapiro, “pero EEUU sabe bien que en la ONU se le da más importancia a la forma que a la sustancia. Que Dios bendiga a quienes se dedican a la diplomacia multilateral”.

Shifter también piensa que el impacto será mínimo. “Es fácil predecir que Venezuela votará contra EEUU y más alineada con Rusia y China. Pero dada la implosión de Venezuela en varios frentes va a ser muy difícil para Maduro ser eficaz o energético en la política global. Esta es una victoria simbólica para Maduro pero los beneficios políticos para el gobierno venezolano serán de corta duración”.

Yo concuerdo con los expertos cuando justifican la inacción de EEUU para bloquear una candidatura que después de 10 años de esfuerzo era imparable. No olvidemos que hace tiempo que EEUU perdió el garrote. También coincido con ellos en su predicción de que el impacto de Venezuela en los asuntos globales será mínimo, yo diría nulo. Si el tema es de estatura mundial el escollo de EEUU será obtener el voto de Rusia y China. El de Venezuela no pesa.

Lo irritante, en todo caso, es que los países de la Alianza del Pacífico, México, Colombia, Perú y Chile, sean incapaces de criticar las sistemáticas violaciones a los derechos humanos, la encarcelación y acoso a líderes de la oposición venezolana y los ataques frontales a la libertad de expresión en Venezuela. ¿Será por temor al contraataque?

No deja de ser irónico que los gobiernos de los países donde más restricciones se imponen a la libertad individual, Venezuela, Bolivia o Ecuador, insulten a los gobernantes de los países de la Alianza del Pacífico con total desparpajo como recién lo hizo Evo Morales definiéndoles como “lacayos del imperialismo”, y que no haya una respuesta digna de ninguno de ellos.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: Mucho ruido y pocas nueces."

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