MANUEL CORAO: Lengua de trapo
Las constantes manifestaciones desmentidas por otros, inventadas o desconocidas por el mismo jefe del régimen Nicolás Maduro lo descalifican como interlocutor válido con el pueblo para la conducción del país.
La sentencia dictada contra el dirigente venezolano Leopoldo López Mendoza el pasado jueves 9 de septiembre por parte de la juez Susana Barreiros es la más vergonzosa negación de justicia y patraña política expuesta. Ello demuestra una vez más que la fanfarroneada democracia por el dominador de turno es solo un cuento.
López Mendoza resultó juzgado por protestas cívicas realizadas a favor de una solución pacifica a la crisis de gobernabilidad existente, llamada “La Salida”, que arrojó muertos y heridos durante el 2014. El ex alcalde capitalino fue culpado por la magistrada Barreiros, quien lo condenó a 13 años, 9 meses y 7 días, 12 horas de prisión por los delitos de instigación pública, daños a la propiedad, incendio y asociación para delinquir; violentando el estado de derecho.
La desesperación del santandereano por no ver derrotado el PSUV que le apoya en el mando en las venideras elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, lo lleva a expresar, ofrecer o negar cualquier cosa con inaudita desfachatez.
En el argot popular a quienes se desdicen, contradicen o simplemente no se les entiende lo que expresan por deficiencia o perversa intención, se les llama lengua de trapo.
Tales personajes son capaces de manifestar cualquier cosa con tal de obtener pírricos triunfos ante todos, hechos estos que se encuentran solo en su calenturienta imaginación impulsados por malignas determinaciones. Tal insinceridad los llevará a ausentarse muy pronto de la conducción política de la nación suramericana.
Nada les importa; para ellos el futuro no existe, mucho menos las generaciones por venir, como tampoco la patria. Solo tiene importancia el presente y creídos impolutos se muestran indolentes ante la necesidad del desposeído e impunes frente a la ley.
Al igual que en la elección presidencial donde resultara fraudulentamente ganador, cuando Maduro Moros mandó a saquear tiendas de electrodomésticos, ahora arbitrariamente toma de nuevo los caminos del mundo en busca de fatuos escenarios propicios para mostrar inciertos compromisos que les permitan engañar de nuevo al parroquiano, para imponer el comunismo a un pueblo que en su casi totalidad les aborrece y piden a gritos su partida. El inquilino de Miraflores declaró tener apoyo del Kremlin para subir el precio del petróleo.
Los ex soviéticos sorprendidos luego de lo expresado desde algún rincón del mundo y conscientes de su responsabilidad sobre la materia energética, negaron la existencia de tal acuerdo supuestamente adoptado en la última reunión que sostuviesen ambos mandatarios en Pekín o en Moscú a principios de año.
Al susodicho lo desmienten y ni por aludido se da por enterado.
Maduro atiza el fuego del enfrentamiento con Juan Manuel Santos en una alocada estrategia por reunir a los venezolanos en su entorno, ante una clarinada bélica. A pesar de las extremadas acciones, no obtendrá el solidario entorno.
En su desesperación preelectoral, en crisis fronteriza inicia un periplo urbano por Asia y en díscolo mensaje asegura que las autoridades vietnamitas contribuirán al desarrollo agrícola y pecuario de Venezuela en los años por venir.
Vietnam sale recientemente de una economía de producción rudimentaria en busca del capitalismo que le permita con holgura alimentar a su pueblo.
Además, estimados lectores, quién va a creer los vietnamitas tienen algo que enseñar a los agricultores venezolanos en la siembra de arroz, cría de pollos y ganado vacuno. Maduro al afirmar que se observara un comercio bilateral de hasta mil millones de dólares, intenta distraer a los parroquianos de la calamidad que padecen por culpa de su desgobierno.
No se justifica el conflicto limítrofe. Sin embargo a quienes ven similitud de proceder con los nazis, les indico que la política en materia de deportaciones fue implementada de manera inhumana por los comunistas rusos, cuando la aplicaron contra polacos, griegos, búlgaros y judíos desde principios del siglo XX.
De estos manuales lo aprendieron los cubanos comunistas, quienes incluyen tales ejecutorias cual cajita feliz de la tiranía que ofrecen a cualquier aspirante a dictador, por dinero.
Director de Venenoticias.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2015, 0:52 p. m. with the headline "MANUEL CORAO: Lengua de trapo."