BEATRICE E. RANGEL: Por qué Venezuela importa
Las elecciones parlamentarias de Venezuela el próximo 6 de diciembre están destinadas a convertirse en el parteaguas de una historia compleja y plena de traumas y de desencuentros con el desarrollo en el continente bautizado por Cristóbal Colón como la “Tierra de Gracia”. Y la verdad es que salvo por esos momentos de encuentro civilizador la gracia del desarrollo ha eludido a la región que se encuentra al sur del Río Grande.
No vamos a registrar aquí el inventario de los recursos naturales con que cuenta América Latina y que para otras culturas hubieran sido plataforma segura de desarrollo. Pero sí cabe destacar que esa plataforma no pudo jamás operar porque ninguna de las sociedades latina sustenta los principios del estado de derecho. Ya lo advirtió Hobbes cuando indicó que una sociedad sin un poder común respetado y acatado por todos y con capacidad de intimidar, fomentar y organizar a sus miembros es una sociedad de todos contra todos, donde solo queda, a largo plazo, destrucción. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en América Latina. Oleadas de gobiernos –algunos legítimos y otros menos legítimos– han borrado la impronta de sus antecesores para reducir a las sociedades a una continua pesadilla penelopiana en la que lo que se teje por el día se destruye por la noche. Y es por ello que dichas naciones han crecido como sociedades desiguales en las que el dilema de la pobreza es irresoluble.
La globalización de la economía, sin embargo, sentó cátedra de desarrollo en las elites latinoamericanas hace dos decenios, demostrando que cuando una nación se adhiere al estado de derecho como lo hicieron Chile, Uruguay y Costa Rica, sus habitante progresan engrosando las filas de la clases media. Y este ejemplo, junto al poder trasformador de las fuerzas económicas, está comenzando a redimir a la región de la pesadilla del subdesarrollo.
La emergencia del mal llamado bolivarianismo en Venezuela, con el poder de compra que le otorga el petróleo, congeló este proceso. La subversión del marco institucional de Venezuela, junto con su capacidad para influir en las políticas públicas de muchas naciones latinoamericanas, creó un peligroso atajo hacia la erosión del estado de derecho. Y por ese atajo se han metido actores nocivos del sistema internacional como el crimen organizado y el terrorismo. Por ese mismo atajo se les niega día a día a los venezolanos su derecho a crear valor económico, haciendo de ellos empleados públicos o recipientes de subsidios a la pobreza. Mientras tanto, los organizadores de la parranda populista se han convertido en billonarios con capacidad para competir con verdaderos creadores de valor como Bill Gates, Richard Branson y Mark Zuckerberg.
Las elecciones del 6 de diciembre serán el momento de la verdad para la comunidad hemisférica. Porque aun cuando las encuestas en modo unánime vaticinan un triunfo para la oposición, la ausencia de transparencia; la persecución de los opositores y el silenciamiento de los medios de comunicación pueden servir para la perpetración de un fraude o el desencadenamiento de una violencia generalizada que garantice el control del poder a los actuales gobernantes. Si ello ocurriera bajo la mirada tolerante de la comunidad internacional, cualquier fuerza autoritaria podría emerger en el continente sabiendo que arrebatar el poder a la democracia no tiene costo. Y se produciría una reacción en cadena en el continente donde minorías violentas insurgirían contra los noveles órdenes democráticos. Su fuerza perturbadora sería aprovechada por el crimen organizado para avanzar sus intereses y el hemisferio entero se convertiría en poco menos que la cueva de Alí Baba. En ese vecindario contaminado, el régimen de libertades de Estados Unidos estaría amenazado. Solo garantizando que cada voto sea contado acertadamente y que su peso sea respetado en Venezuela podría el continente continuar avanzando en la construcción del estado de derecho.
Miembro de la Junta de directores del Instituto Interamericano para la Democracia
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2015, 8:04 p. m. with the headline "BEATRICE E. RANGEL: Por qué Venezuela importa."