Opinión Sobre Venezuela

MANUEL CORAO: Tío Sam, el comandante eterno

El anuncio de los gobiernos de Estados Unidos de América y la República de Cuba de iniciar el camino para la normalización de relaciones diplomáticas, colma la atención de los lectores, oyentes y televidentes.

La noticia bomba supone no ser de interés más allá de los habitantes de ambas naciones. Mas no es así, el gigante del norte a través de sus tentáculos y derivados tiene que ver con la casi totalidad de las actividades comerciales y políticas terráqueas. En Venezuela un hálito de esperanza al unísono se siente hasta en los rincones: ver partir a los invasores con Maduro a cuestas.

No le tembló el pulso al mandatario Barack Obama para poner en plena vigencia el sometimiento federal ante la ley en EEUU de venezolanos violadores de los derechos humanos y hechos de corrupción administrativa. En tal decisión esta implícito el tema político y el regreso al pleno ejercicio de la democracia.

Para ello es necesario la unidad de todos y acabar con el diálogo con un mandatario sordo al clamor del pueblo. El Congreso norteamericano y la presidencia han marcado una pauta a seguir.

Desmontó el barinés la producción nacional con órdenes de dudosa legalidad. Ello fue posible con la complicidad de allegados, magistrados del TSJ e incondicionales al acecho de pingües empresas llevadas a la quiebra financiera por desconocimiento administrativo y gerencial, como al igual, hechos de corrupción.

Para mayores males Chávez se busca un conductor ideológico que lo proteja de cualquier mal callejero a cambio de compartir las riquezas de la nación y como fachada del ultraje trasladaron médicos a la cubana, esbirros, torturadores, chismosos y técnicos que le permitieran mediante la verborrea y la persecución mantenerse eternamente en el poder.

Según expresan analistas, el número de estos llega a sesenta mil.

Para realizar una revolución mundial, Chávez y Maduro otorgan inconmensurables cantidades de dinero en moneda fuerte a las guerrillas, movimientos de izquierda revolucionaria, incipientes partidos pro dictaduras, organizaciones regionales, subregionales y agitadores paramilitares llamados colectivos o Casa de Ciegos.

Es tal el desenfreno que abandonan la industria petrolera. Su producción de tres millones de barriles en 1,999 cae a dos millones 20 mil, cifra actual.

No solo desestima el mandatario comunista la inversión para el mantenimiento de la infraestructura de la “gallina de los huevos de oro” fiscal; acuerdos con naciones suramericanas, caribeñas y centroamericanas disminuyen sus intrusiones al negociar a precios por debajo del mercado en permuta o trueque y en pingües condiciones.

A pesar de tales facilidades en su casi totalidad incumplen los compromisos contraídos, lo cual no les quita el sueño, ya que no existen medidas punitivas en el acuerdo. A Chávez y Maduro los tomaron por tontos y a los venezolanos por indolentes.

En un país con el aparato productivo deshecho e importando la casi totalidad de bienes básicos , el dólar es vital. No existiendo divisas en las arcas ni suficiente producción petrolera para colocar a precios internacionales, la inflación, devaluación y ausencia de víveres esenciales hacen estragos en la población.

Al respecto, el economista Pedro Palma de manera afable nos indica la problemática existente: “Dentro del deformado control cambiario venezolano, vigente desde hace casi doce años, se ha producido una notable distorsión durante los últimos meses, caracterizada por un sostenido y cada vez más intenso encarecimiento del dólar en el mercado paralelo”. Múltiples y muy diversas son las acciones y decisiones que tienen que aplicarse para afrontar y corregir los profundos desequilibrios de la economía, siendo las cambiarias solo alguna de estas, aunque de capital importancia”.

Los hermanos Fidel y Raúl Castro abandonan Venezuela a la buena de Dios luego de haberla saqueado. Maduro, huérfano de pasiones, se encuentra ante la realidad de no haber sido informado acerca de las negociaciones que desde el 2011 mantienen USA y Cuba; ninguno de los sesenta mil asesores, si es que existen, nada le dijeron, lo cual demuestra el poco respeto que por él tienen.

Castro se pliega a Barack Obama por cuanto ya a nadie puede explotar a cambio de la verde moneda. Maduro, si aspira terminar el 2015, deberá negociar con el Fondo Monetario Internacional; los chinos ya ni lo quieren ver.

La diferencia entre ambos tiranos es política; Cuba, la única opción que tiene son los Estados Unidos. Venezuela en la democracia y sus líderes Leopoldo López y María Corina Machado tienen asegurada su independencia con pleno ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución Nacional y una sana administración de sus ingresos.

Los Castro y Maduro Moros sabrán de ahora en adelante quién es en verdad el Comandante eterno y qué son las fuerzas del mercado, claro a no ser que Obama esté de regreso a la desastrosa política de Jimmy Carter en América Central. A pedir permiso toca.

Director de Venenoticias.

  Comentarios